Al menos en un aspecto de las cuentas públicas, el Gobierno comenzó a respirar con tranquilidad: el déficit de la cuenta energética para este año finalmente se ubicaría en los u$s 6.000 millones, lejos de los u$s 7.500 millones que se esperaban en el primer trimestre de 2012. Si bien el número está por encima de los u$s 3.000 millones presupuestados originalmente en la ley aprobada por el Congreso, es mucho menor que lo que se temió en algún momento del año.
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Serían unos u$s 1.500 millones menos que lo que hacia agosto había previsto el viceministro de Economía, Axel Kicillof. Hacia marzo incluso había sido esta proyección de u$s 8.000 millones de déficit, junto con la cercanía el pago del Boden 2012 y el desequilibrio de la balanza con Brasil, lo que llevó a profundizar el «cepo» cambiario con el objetivo de cuidar los dólares oficiales.
El resultado que ya estima el Ministerio de Economía de Hernán Lorenzino es positivo, aunque es consecuencia de una variable negativa. En primer lugar, la demanda energética no fue durante este año todo lo elevada que se esperaba en el primer trimestre del año por la caída de la actividad durante los primeros seis meses de 2012. Las empresas más importantes del país tuvieron una necesidad mucho menor que la esperada de combustible, acompañando la baja en la demanda interna y externa. En este sentido, fue fundamentalmente negativa la caída en la demanda brasileña de productos manufacturados locales, en especial automóviles. A favor también de la reducción del déficit en la balanza energética operó un invierno menos crudo que lo esperado.
Desde el Gobierno celebran que el incremento de la producción de parte de la YPF renacionalizada también ayudó a que haya mayor oferta de combustibles. Se afirma incluso en Economía que la petrolera será un actor importante en 2013, cuando los números oficiales esperan una reducción aún más importante en la balanza energética negativa. El Presupuesto que armó Kicillof prevé un déficit no mayor a los u$s 4.000 millones. Aseguró el viceministro en su presentación del proyecto de Presupuesto del miércoles pasado en el Congreso, que este número superará la prueba de un alza en la demanda interna calculada a partir de un crecimiento del PBI del 4,4%. Para el funcionario, ese nivel de déficit se alcanzará sin problemas, aun en el caso de un aumento en la actividad industrial mayor que la estimada en el Presupuesto. El optimismo del funcionario se basa en que la renacionalizada petrolera está orientando su estrategia a aumentar la producción para abastecer el mercado local, proceso que al menos podrá alcanzar hacia fines de 2014. Luego, según el plan general que presentó Miguel Galuccio, año tras año, el nivel de déficit debería ir reduciéndose al compás del aumento de la inversión en la petrolera.
Esta mejora en las cuentas de energía se cruza con otro dato positivo que espera el Gobierno: el sostenimiento del precio de la soja por encima de los u$s 600 la tonelada. Si en 2013 se cumpliera este promedio, el Gobierno obtendría unos $ 2.000 millones más de piso y hasta $ 5.000 millones extras sin partida presupuestada. Éste sería el caso de un nivel del precio del commodity que alcance los 645 dólares la tonelada, récord al que se llegó hace tres semanas. Sin embargo, los propios analistas norteamericanos no son tan optimistas. Hablan de una superproducción en la Argentina y Brasil que tiraría el precio a la baja el próximo año. Será un problema serio: con este dinero superavitario de la soja, el Gobierno quiere enfrentar parte de 2013 electoral y un eventual despegue en la demanda de energía por un aumento considerable en la producción industrial.
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