Define Austria posible giro a ultraderecha

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  Viena - La elección presidencial de Austria estaba demasiado ajustada ayer para dar un ganador, lo que significa que los votos por correo terminarán decidiendo si el candidato euroescéptico y antiinmigración Norbert Hofer se convierte en el primer jefe de Estado de extrema derecha de la Unión Europea (UE). Hofer, candidato del Partido por la Libertad (FPÖ), llevaba ayer un estrecho margen de 144.006 votos sobre su rival, el progresista Alexander van der Bellen, en el balotaje presidencial.

Los medios nacionales e internacionales llevaban semanas hablando de la polarización de Austria, pero la división llegó al punto de dividir matemáticamente al país.

El mensaje de "los austríacos primero", el cierre de fronteras a los extranjeros y el "socialpatriotismo" de Hofer convencieron al 51,9% de los austríacos.

Van der Bellen, un intelectual de izquierda de 72 años, se ganó el apoyo del otro 48,1% de votantes con su mensaje europeísta, de apertura a los refugiados y su imagen de hombre moderado y tolerante.

Aunque el recuento del voto en urna dio la victoria al candidato ultranacionalista, el resultado no podrá determinarse hasta que hoy se hayan contado los 900.000 votos enviados por correo y que suponen un porcentaje récord del 14% del censo electoral.

Una victoria de Hofer marcaría un nuevo hito en el resurgimiento de la extrema derecha de Europa, que capitalizó la crisis migratoria y la extendida insatisfacción con los partidos tradicionales.

Sería aún más destacable por el hecho de que esto ocurra en un país próspero, con bajo desempleo, donde dos partidos centristas dominaron la escena tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y su anexión por la Alemania nazi en 1938. En Austria, el presidente no interviene en la gestión diaria del país, pero cuenta con importantes competencias como la de revocar el Gobierno, una opción que el candidato del FPÖ calificó como "último recurso".

Hofer no dudó en decir que defenderá desde la presidencia la ideología de su partido, en intervenir en la vida política y en controlar al Gobierno, e incluso convocar elecciones parlamentarias antes de la fecha prevista de 2018. Mientras Van der Bellen gana en las grandes ciudades, entre las mujeres y entre los austríacos más formados, Hofer puntúa en el campo, entre los hombres, los jóvenes y, paradójicamente, entre las clases trabajadoras y los barrios obreros, que tienen la sensación de que la socialdemocracia, y la izquierda en general los abandonaron.

Agencias Reuters, EFE y AFP

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