En todos los casos, la crisis que se instaló en el Gobierno de Temer, que comenzó el pasado 12 de mayo, cuando Dilma Rousseff fue suspendida de la Presidencia para responder a un juicio político, responde a una misma declaración.
El autor de las revelaciones es Sérgio Machado, expresidente de Transpetro, una subsidiaria de Petrobras, que en un acuerdo de cooperación judicial reveló la forma en que durante unos doce años ayudó a financiar campañas electorales con dinero de la corrupción.
Alves ya figuraba en una lista de medio centenar de políticos que son investigados por esos asuntos, pero la delación de Machado, cuyo contenido fue publicado el miércoles por la Justicia en medio de una fuerte conmoción nacional, precipitó su renuncia.
Según Machado, el ahora exministro de Turismo, quien curiosamente ocupaba ese mismo cargo en el Gobierno de Rousseff, recibió para una campaña electoral 1,5 millón de reales (428.500 dólares) de empresas que, a cambio de esos favores, obtenían contratos amañados con Transpetro.
La acusación que Machado hizo contra Alves es casi idéntica a la que ha formulado contra Temer en esa misma declaración.
Machado afirmó que Temer le pidió ayuda para financiar a un candidato a alcalde del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en 2012, cuando era vicepresidente en el Gobierno de Rousseff y presidía esa formación.
Temer salió ayer mismo al paso de esa acusación y, en un inusual pronunciamiento por televisión, la calificó de "irresponsable, mentirosa y criminal" y garantizó que no dejará que "pase como si nada".
También aseguró que "alguien que hubiera cometido el delito irresponsable" de valerse de dinero de la corrupción para campañas electorales "no tendría condiciones de presidir el país".
El expresidente de Transpetro, que también fue senador por el PMDB y conoce esa formación por dentro, dijo que acordó con Temer la misma cantidad de dinero que dice haber entregado a Alves y que la responsable del pago fue la constructora Queiroz Galvao, una de las que actuó en la red de corrupción que operó en Petrobras.
Su denuncia motivó que legisladores del Partido de los Trabajadores comenzaran ayer a hablar de impulsar un juicio político contra Temer. Por ahora, sin embargo, la relaciónd e fuerzas en el Congreso no permitiría avanzar en esa iniciativa.
Alves es el tercer ministro que pierde el mandatario interino en las cinco semanas que lleva en el poder.
En su carta de renuncia, Alves rechaza las acusaciones y explica que su decisión en la necesidad de "no crearle problemas al Gobierno de salvación nacional", como define Temer a su gestión.
Hasta su divulgación por el Supremo Tribunal Federal, algo del contenido de la declaración de Machado se había filtrado con cuentagotas y causado la dimisión de dos ministros, al ritmo de uno por semana en cuestión de quince días de auténtico vértigo para Temer. El primero fue el senador Romero Jucá, uno de los hombres de más confianza de Temer y designado en Planificación, pero que duró apenas diez días.
Fue derrumbado por una grabación que Machado hizo y entregó a la Justicia, en la que afirmaba que una vez que Temer sustituyera a Rousseff en la Presidencia se debería "delimitar" la investigación en Petrobras.
Una semana después cayó el ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, a quien Temer le encargó nada menos que el combate a la corrupción y cuya voz apareció en otra grabación hecha por Machado, aconsejando líneas de defensa a un sospechoso de la corrupción petrolera.
La delación de Machado implica a una veintena de dirigentes de cinco formaciones, incluido el Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff, pero sobre todo salpica a influyentes líderes del PMDB.
Entre ellos figura el presidente del Senado, Renán Calheiros, quien hoy hizo durísimas críticas al procurador general, Rodrigo Janot, uno de los responsables de la investigación sobre Petrobras y que llegó a pedir su detención preventiva, negada por la Justicia.
Calheiros anunció que estudiará en breve la demanda de dos abogadas que exigieron la destitución de Janot, lo que desató una dura reacción de fiscales del Ministerio Público, según las cuales el procurador sólo cumple su deber "de forma imparcial y de acuerdo con la ley".
| Agencias EFE, ANSA y AFP |


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