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“Desaceleración china no debería sorprender”
“Con el Índice de Shanghái, que sufrió una caída mayor al 40% desde junio, los inversores miran el derrumbe con gran preocupación”, señaló Jeffrey Frankel, profesor de la Universidad de Harvard en el sitio www.project-syndicate.org. No obstante, el exmiembro del consejo de asesores económicos del expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, consideró que “es cierto que la tasa de crecimiento de China ha disminuido substancialmente, pero no tiene mucho que ver con el hundimiento del mercado de acciones”, de acuerdo con su explicación. A continuación, los puntos salientes del artículo que publicó:
• Al principio, esta desaceleración contribuyó indirectamente a un crecimiento en el precio de las acciones, estimulando a que el Banco Popular de China comenzara a bajar las tasas de interés en noviembre de 2014. Pero en junio de 2015, el "boom" del mercado se parecía mucho a una burbuja alimentada por el crédito.
• La desaceleración de la economía china no debería haber sorprendido a nadie. El crecimiento del 10% del PBI anual durante tres décadas fue un hecho sin precedente. La pregunta es por qué ningún país pudo prolongar este milagro económico. Algunos ofrecen algunas explicaciones: los países caen en la trampa del ingreso en el mediano plazo o experimentan una regresión a la media de las tasas de crecimiento. Pero, en el caso de China, un número específico de factores estuvo en juego.
• El primer factor es la disminución de los retornos del capital. Esto debilitó los efectos de potenciamiento del crecimiento de la inversión en, por ejemplo, transporte, infraestructura y construcción de viviendas. Otro es que los precios de los terrenos pujaron al alza, mientras que "la capacidad de carga" del medio ambiente se ha agotado.
• Después están los desafíos demográficos. La población con edad para trabajar ha tocado un techo, y la proporción de la población en edad para jubilarse está aumentando rápidamente debido a la política durante estos 35 años de un solo hijo por familia, que fue revocada recientemente.
• La economía se ha desplazado desde la fabricación hacia los servicios, donde hay menos posibilidades de crecimiento de la productividad. Cada vez hay menos margen para ponerse al día con las ganancias de las economías desarrolladas en cuanto a la tecnología, procesos de producción y en las prácticas de gestión, lo que socava el crecimiento de la productividad y deja a la innovación en manos de China.
• Contra este escenario, una tendencia al crecimiento entre el 5% y el 7% es natural. Pero este cambio puede ocurrir de dos maneras: un aterrizaje suave, donde China continúa creciendo a una tasa menor, pero más sustentable, o un aterrizaje duro, que involucra una crisis financiera y una más severa recesión económica. Todavía no es claro ante qué tipo de aterrizaje se encuentra China.
• China debe incrementar la flexibilidad de los mercados de tierra y de trabajo. Además, el papel de los mercados en la conformación de la economía debe seguir creciendo. Las empresas estatales deben ir decreciendo. La atención a la salud, a la seguridad social y a los sistemas fiscales deben reformarse y fortalecerse. Además, una mejor regulación ambiental es crucial.
• Los líderes chinos y los economistas ya saben esto. Han adoptado una lista de objetivos de reformas en 2013, y en los últimos dos años han progresado implementando algunos de ellos. Pero todavía hay un largo camino para recorrer, y el éxito no está garantizado. El progreso de las reformas es lo que determinará el destino de la economía china.


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