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Desafío: que parte del blanqueo se traslade a la economía real
Al analizar la coyuntura y las perspectivas del país, la economista consideró que más cerca de las elecciones, el equilibrio del dólar va a depender de las encuestas y de la decisión de intervenir en el mercado. Estimó una inflación para este año del 21% y un crecimiento del PBI del orden del 3,4%. Advirtió también que “el BCRA está en una encrucijada” en relación con la suba de precios.
Contexto. La agenda aún no está clara, advirtió Dal Poggetto.
4| Proyecciones sobre inflación
Nuestra proyección para el año alcanza al 21%, la mitad que en 2016, con tarifas aportando 4 p.p. Es decir, sin tarifas, la inflación macroeconómica estaría ubicada en torno del 17%, conformada por una dinámica de las paritarias promedio en torno del 23% (con la paritaria publica acercándose al 21/22% y la privada en 23/24%) y un dólar funcionando como semiancla al menos hasta las elecciones...
5| Tasas del Banco Central
El BCRA está en una encrucijada, ya que las metas no contemplaron el salto en la inflación originado en la corrección de precios de las tarifas que está llevando adelante el Gobierno. Y debe sobrereaccionar con la política monetaria para intentar poner dentro de la meta, una inflación que en los primeros cinco meses del año va a estar cerca del 10%. Este sobrereacción acelera el ingreso de dólares buscando el carry trade y apreciando el peso, lo cual por un lado ayuda a contener la inflación, pero al mismo tiempo las tasas altas complican la reactivación de corto plazo vía decisiones de stocks y/o de consumo.
6| El recorrido del tipo de cambio
En lo inmediato, la compra de dólares del BCRA y la importante formación de activos externo y demanda de dólares por turismo no alcanza para compensar la sobreoferta de dólares originados en las colocaciones de deuda de la Nación, las provincias y las empresas, más los dólares de la cosecha que arrancan en pocos días. Esto es lo que está detrás de la presión bajista del dólar, algo que se sostendría al menos hasta que finalice la cosecha. A medida que nos acerquemos a las elecciones, este equilibrio va a depender directamente de las encuestas y de la decisión de intervenir en el mercado cambiario.
7| Presión tributaria y déficit fiscal
Bajar la presión tributaria y en simultáneo el déficit fiscal no resulta una tarea sencilla, sobre todo cuando casi la mitad del gasto público está indexada al pasado. A pesar de la baja prometida en las alícuotas, este año las metas fiscales resultan factibles sobre todo en los primeros trimestres del año teniendo en cuenta la distribución entre 2016 y 2017 de los ingresos del blanqueo, la baja deuda flotante de partida y que prácticamente no hay corrección en el déficit. Hacia adelante el desafío de reducir un punto por año el déficit fiscal luce más complicado, aunque al mismo tiempo la consistencia del esquema de cambiar financiamiento monetario por deuda en el mercado sólo es sostenible si se reduce el desequilibrio fiscal. La coordinación de la política fiscal y monetaria y fundamentalmente la capacidad para generar consensos en la sociedad respecto del rol del Estado (tamaño y presión fiscal) son indispensables.
8| Sinceramiento fiscal
El blanqueo fue un éxito, sólo lo ingresado hasta diciembre casi duplicó las proyecciones de aceptación que había cuando se anunció el esquema. El número cerró en u$s116.880 millones de activos exteriorizados, con un impacto fiscal en torno de 2 puntos porcentuales del PBI, que se distribuyen en forma homogénea entre 2016 y 2017 dada la forma en que se imputaron los recursos y se canceló deuda flotante al final del año pasado. El desafío es lograr que parte de estos fondos se trasladen a la economía real. El canal más directo está dado por los fondos cerrados de inversión (cuya operatoria todavía está en stand by a la espera de la ley de mercado de capitales), y que funcionan en los hechos como un abaratamiento del costo de fondeo de proyectos, que en no pocos casos se hubieran realizado de todas formas. Pero también es cierto que una vez "blanqueados" una parte de los fondos se vuelca a la demanda de bonos locales para limitar el pago de impuestos sobre cuentas que empiezan a tributar, contribuyendo a financiar el programa financiero de la Argentina. También es esperable un impacto mayor sobre la operatoria local del sector financiero que canalizaría parte de estos movimientos, y sobre el sector inmobiliario y otros bienes durables como los autos, cuya demanda se empieza a dinamizar en los últimos meses.


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