9 de junio 2015 - 00:17

Desaire a los emisarios del “Círculo Rojo”

Sergio Massa
Sergio Massa
 "Lo que ustedes no entienden es que la gente pide un cambio. Y sean cuidadosos, que el pedido les puede llegar también a ustedes. Especialmente a los que mantuvieron silencios cómplices durante todo este tiempo". Con este argumento rechazó, según un testigo del diálogo, Mauricio Macri descartaba las "sugerencias y recomendaciones" de un acuerdo con Sergio Massa por parte de lo que el jefe porteño llama el "Círculo Rojo".

La misma respuesta la recibieron muchos otros enviados en charlas telefónicas durante el fin de semana. A todos, con diferentes tonalidades, les repitió su negativa al acuerdo. También rechazó los reproches de muchos de los empresarios y representantes de éstos que presionaban hasta el hartazgo y, casi, la falta de respeto, por un acuerdo con el tigrense.

En general, los interlocutores macristas identificaron tres sectores de la economía empresaria que más presionaron al candidato: empresas de servicios (especialmente los públicos, que dependen de actualizaciones tarifarias), bancos y entidades financieras e industrias como la automotriz y la siderurgia. También hubo llamados desde los rubros alimentarios y medios. Todos llegaban con los mismos argumentos: era necesario una acuerdo con Massa, para evitar que "el kirchnerismo triunfe en primera vuelta y nos lleve a otra crisis económica". Mal argumento, reflexionaban en torno al macrismo.

Según la visión del jefe de Gobierno porteño, los mismos que ahora claman por un acuerdo con el massismo, serían los que durante los últimos años aceptaron sin más las políticas directas "intervencionistas y dirigistas hasta el fascismo" (según la definición de un asesor macrista); y ahora "piden, desde el anonimato, acuerdos urgentes para que no haya otra gestión K". Según el macrismo, muchos de los que el fin de semana reclamaban un pacto con Massa, aceptaron las "políticas bizarras" de Guillermo Moreno primero, con fotos incluidas, y, luego, "la sovietización" de Axel Kicillof. "Son los que aceptaron lo que no debían aceptar en tiempos de Miceli, Moreno, Boudou y ahora con Kicillof; y ahora quieren protegerse", aseguraba ayer un macrista, orgulloso de haber escuchado el fin de semana los rechazos de Macri.

"Esto nos deja las manos libres cuando lleguemos al Gobierno para poder aplicar medidas fuertes, claras y necesarias sin deberle nada a nadie", explicó el testigo de estos dichos de Macri.

Quienes acompañan al candidato en estas conversaciones entienden que no le teme al "Circulo Rojo" y las potenciales represalias por su negativa a acordar con Massa. "Los conoce a todos muy bien, y no le debe favores a ninguno", insistió el testigo, un hombre vinculado al equipo económico de Macri. Tampoco parece hacer mella en el precandidato el "aviso" de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y la ruta ascendente de las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York, ante los rumores de acercamiento político con Massa, y su posterior caída una vez desementidos los eventuales acuerdos. "A lo último que hay que prestarle atención es a los mercados de capitales y sus rumores", afirmó el testigo.

No hubo tampoco suerte desde el "Círculo Rojo" en las recomendaciones para que, al menos parte del equipo económico que armó Massa, sea tenido en cuenta por Macri. "Hasta llegar a la Casa Rosada, no hay lugar para nuevos economistas", fue la respuesta del expresidente de Boca, que además concentró la ejemplificación de la negativa en la figura de José Ignacio de Mendiguren, al que se lo describió como "un hombre del pasado". Así, el macrismo seguirá moviéndose en la campaña con un núcleo duro de asesores económicos conformado por Rogelio Frigerio, Federico Sturzenegger, Néstor Grindetti, Carlos Melconian (cerca de ser reincorporado al redil) y la incorporación más reciente, Alfonso Prat Gay. "Por ahora no tenemos intenciones de incorporar a nadie. Se verá después si hay algún lugar específico para ocupar", fue el mensaje macrista. El criterio de que no haya "nadie contaminado" también regirá para varios de los economistas que acompañan aún a Massa, muchos de los cuales tienen pasado kirchnerista y hoy un presente más que crítico.

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