Los detalles de en qué circunstancias atendió el llamado de Cristina de Kirchner para felicitarlo por el triunfo electoral, más que sinceros parecieron un desatino de Mauricio Macri. Contó que «estaba en la mesa del comedor, en calzoncillos y remera. Justo pasaba la hija de mi mujer y me dice que estaba sonando el teléfono así que fui y lo busqué». Explicó, claro, que «yo en mi casa estoy como quiero» y que la loza radiante le da mucho calor, de ahí las pocas prendas.
«Estaba practicando el discurso, tachando y agregando y viendo los últimos aprontes, ahí me fui a bañar y me vestí», agregó. «No sé si puede ser el comienzo de una nueva relación, fue sólo una llamada de felicitación», reflexionó finalmente Macri.
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