Se trata específicamente del Financial Sector Asseessment Program (FSAP), un programa creado por ambos organismos multilaterales para revisar el estado de salud de la banca y el funcionamiento general del sistema financiero en cada país. Si bien se trata de un programa voluntario, la crisis global generó que en noviembre de 2008, durante la cumbre del G-20 en Washington, los 19 países que lo integran (el número 20 es la Unión Europea) acordaran someterse a este programa. Incluso, en aquel momento se enfatizó que los Estados Unidos podrían haber evitado o al menos suavizado los efectos de la crisis si hubieran estado dentro de este programa.
La lista completa del G-20, donde confluyen países desarrollados y emergentes, está integrada por la Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania, India, Indonesia, Corea del Sur, China, Japón, Turquía, Rusia, Arabia Saudita y Australia.
De esta lista, sólo la Argentina e Indonesia no solicitaron la visita de los funcionarios del FMI y el Banco Mundial. El tema recobra actualidad por dos hechos puntuales:
Complicaciones
No es la primera vez que la Argentina complica las relaciones con organismos. El año pasado, se abstuvo de votar a favor de la reforma del FMI. Hubo sólo otros dos países que se manifestaron de igual modo: Angola y las islas Palau. Lo insólito fue que el país había sido uno de los principales impulsores de las modificaciones en el poder de voto de cada país en el organismo. «No se entiende por qué el Gobierno no acepta esta revisión del sistema financiero. No hay problema de estadísticas y es por lejos uno de los sectores de mayor solidez que puede presentar la economía hoy», razonan altos funcionarios del equipo económico. Uno de los temas en los que podría generarse polémica es el vinculado al blanqueo que está en marcha y que ya recibió críticas internacionales porque se estarían violando leyes vinculadas a normas de prevención de lavado de dinero y el narcotráfico. Sin embargo, no parece excusa suficiente como para no someterse a este examen. Aceptar el FSAP sería un paso importante hacia la normalización de las relaciones con la comunidad internacional y ayudaría, por ejemplo, para acercarse a los países acreedores que conforman el Club de París.


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