El trabajo de Daniela Cuan, vicepresidenta de la calificadora, indica que la emisión de un nuevo bono de referencia a siete años por parte del Gobierno será de ayuda, ya que «ofrecería mayor transparencia en los precios de la deuda», además de generar «una modesta mejora de los spreads».
«Sin embargo -continúa- sólo las compañías con las mejores calificaciones podrían llegar a los mercados de deuda internacionales y extender sus perfiles de vencimientos». Esto se debe a que «los inversores extranjeros continúan preocupados por los eventos políticos y económicos que están sucediendo en la Argentina».
Los rendimientos de la deuda de empresas y bancos están en los mejores niveles de los últimos años, acompañando la caída del riesgo-país. Un bono de Banco Macro, presidido por Jorge Brito, que vence en 2017 (el mismo plazo que el nuevo Global 2017), rinde el 8,73% anual en dólares, mientras un título de Edenor con el mismo vencimiento está en el 9,74%, y el reciente bono colocado por IRSA a 2010 rinde el 10,66%.
Justamente, hasta el momento IRSA no se animó a salir al mercado internacional. Luego de varias postergaciones por la turbulencia de los mercados en junio, hace diez días consiguió u$s 150 millones a una tasa del 11,78%. Pero para contar la lista de candidatos a buscar fondos en el exterior sobra con los dedos de una mano.
A la lista se suma la colocación de Chubut del fideicomiso respaldado por regalías hidrocarburíferas por otros u$s 150 millones. Y Córdoba hará lo propio con un título internacional, aunque la provincia estaría dispuesta a pagar más del 12% anual en dólares con tal de cerrar sus necesidades financieras de cara a 2011.
Los emisores -en su gran mayoría- se siguen volcando por el mercado local, donde obtienen muy buenas tasas tanto en pesos como en dólares. Cresud consiguió $ 124 millones, parte en pesos (con ajuste Badlar) y parte en dólares al 7,75%. Ahora salió a buscar $ 40 millones el Banco de Servicios Financieros, entidad que está en manos de Carrefour y el BNP.
En la lista de emisores locales aparecen varias financieras de automotrices (entre ellas Toyota), aprovechando el boom de venta de autos y el incremento del financiamiento de los últimos meses.
Varias emisiones locales también contaron con la participación de la ANSES. Así ocurrió con la colocación de Cédulas Hipotecarias del BH por $ 270 millones, que en su mayor parte quedaron en manos del organismo oficial. Su participación también resultó clave en la colocación del fideicomiso denominado NASA (que encarará el fin de la construcción de Atucha II) y ahora pondrá otros u$s 3 millones para la construcción de un hotel en Iguazú.
Aun cuando los mercados podrían abrirse para emisiones corporativas a tasas razonables, muchas empresas prefieren mantenerse al margen, por distintos motivos. Entre ellos, mencionan los siguientes:

