Desde Venezuela refutan descargo de Pescarmona

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En Venezuela no están de acuerdo con el descargo que hace el grupo Impsa en un comunicado de prensa de esta semana, en referencia a los supuestos abultados contratos e inexperiencia para repotencializar Macagua I y proveer de turbinas a Tocoma I, dos de las represas que, desde los saltos inferiores del río Caroní, abastecen de energía eléctrica a Venezuela. En la nota difundida por Impsa, la holding que preside el mendocino Enrique Pescarmona, señala que fueron los acuerdos suscriptos bajo la égida de los Estados venezolano y argentino los que «permitieron resolver un problema tan sensible como el energético».

No es así para el ingeniero Víctor Poleo, ex director del sector eléctrico del Ministerio de Energía y Minas (99-01), y uno de los especialistas más consultados en torno a la crisis energética que asuela a Venezuela. Desde Caracas, Poleo dijo a este diario que Impsa no «resuelve» el problema energético de Venezuela. «Si a juzgar vamos por su contrato por las 10 turbinas Kaplan para Tocoma I, tal vez Impsa agrave el problema a futuro», dice. «Lo sensible en una central hidroeléctrica», continúa Poleo, «son sus turbinas, que son el corazón de la generación». Por eso, «al ser las turbinas de Tocoma, como lo señala la misma Impsa en su sitio web, las «más grandes del mundo», precisamente por ello, sólo un gobierno irresponsable como el venezolano entregaría su fabricación a un nuevo entrante en el mundo especializado de grandes turbinas hidro», explica.

Más allá de lo técnico, sin duda el punto de controversia alrededor del contrato suscripto entre la estatal Edelca (Electrificación del Caroní) e Impsa para la repotencialización de la represa de Macagua I es si fue financiada, o no, por el fideicomiso argentino-venezolano acordado en 2004 entre Hugo Chávez y Néstor Kirchner. El comunicado del lunes enviado por Impsa a diversos medios es taxativo: «La financiación de la obra no es parte del fideicomiso argentino-venezolano». Sin embargo, para Poleo, «en su origen, sí lo es». Para fundamentar su posición, Poleo hizo llegar a este diario la transcripción parcial de una carta dirigida a Freddy Balzan (en ese entonces embajador de Venezuela en la Argentina), fechada el 19 de agosto de 2004 desde Buenos Aires por «José Ernesto Rodríguez, gerente de Desarrollo de Impsa, de acuerdo con el logo de la carta».

Según Poleo, la misiva dice en su segundo párrafo: «Motiva este viaje (la semana próxima a Venezuela) lo acordado y firmado allí por Edelca e Impsa, como por los gobiernos venezolano y argentino, donde en las Adendas (sic) firmadas por los presidentes de ambos países incluyeron la factibilidad de estudiar la posibilidad de poner en marcha dicha central hidroeléctrica y financiarla mediante el fideicomiso disponible por la venta de combustibles a nuestro país, disponiendo de los fondos necesarios para la obra que está en el orden de los u$s 142.000.000». Agrega el ingeniero venezolano que «por la mala redacción en castellano no está claro si se trata de dineros en el fideicomiso para la fecha o del valor estimado del contrato Impsa». Lo que sí resulta claro, por el texto de la carta, es que el acuerdo ya contaba con «el punto de encuentro», el eufemismo que en la jerga utilizada para las transacciones venezolano-argentinas significa que cuenta con la aprobación -política y económica- de Chávez.

Por último, aunque la empresa de Enrique Pescarmona haya manifestado que «el Ingeniero José Ernesto Rodríguez, aludido en las notas periodísticas dejó de trabajar en Impsa en agosto de 2006», para Poleo existe la «responsabilidad retroactiva». Vale aclarar que el Ing. Rodríguez, luego de dejar Impsa, fundó y presidió la trader Madero Trading, la empresa que cobraba un 3% de comisión a las fábricas de maquinaria agrícola argentina que querían vender sus productos a Venezuela.

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