- ámbito
- Edición Impresa
Desencantados, más argentinos regresan de Miami
Daniel Pértica, empresario radicado en Miami.
Muchos de ellos, aquellos que gozaron de años de prosperidad como empleados en turismo, gastronomía, transporte y comercio, se encuentran con un presente laboral incierto, con aumento del desempleo y salarios afectados. Complica el panorama el hecho de que el segmento de los latinoamericanos de Miami es el que aparece como más desguarnecido para hacer frente a hipotecas, lo que obligó a muchos a volver al alquiler, que, por ese motivo, muestra una tendencia al alza.
La contracara la representan muchos hombres y mujeres de negocios que, según coinciden, lograron consolidar un piso «en un país que te permite progresar».
Acento
A falta de datos ciertos sobre la cantidad de argentinos en Miami -las cifras varían entre 100.000 y 200.000 por la alta proporción estimada de indocumentados-, su presencia resulta perceptible en todo momento en estas playas. En los restoranes turísticos, especialmente italianos, el acento rioplatense es a todas luces significativo y hasta mayoritario. Allí trabajan por un ingreso mensual que puede superar los u$s 2.400, suma que se destina en al menos 50% a gastos de vivienda, como en el caso de Bárbara Costa, una treinteañera moza de Rosinello, sobre la avenida Lincoln, en pleno South Miami Beach. A diez años de su llegada, la joven repasa un sinnúmero de retornados. La comunidad argentina aquí cuenta con medios propios, un barrio -Little Argentina, en Collins y 70- y periódicos festivales de música, algo raleados el último año.
«Foreclosure -así nombra a la palabra maldita del desalojo- fue tremendo, impresionante. Muchos se volvieron», definió ante este diario Guillermo, otro inmigrante argentino que ya probó el retorno al país en 2003 y la vuelta a los 2 años al sueño americano para continuar en gastronomía y un proyecto propio.
Las historias de los argentinos presentan contrastes marcados.
Daniel Pertica es titular de Alimentos Australes, firma con la que importa hasta 300 toneladas mensuales de marcas emblemáticas para sus compatriotas. Llegó aquí a fines de los 90, expulsado por la parálisis argentina, y cuenta hoy con 15 empleados en su empresa distribuidora. Lo que en un principio pretendió ser un negocio que satisficiera el consumo de yerba, dulce de leche, medialunas, pizzas y otras añoranzas, se transformó en una empresa importadora que traspasó las fronteras de los nostálgicos. «Los argentinos fueron contagiando a otros latinaomericanos, y hoy distribuimos a todo el país, a muchos estados con inmigrantes mexicanos y también a los estadounidenses». El empresario ejemplificó que un cliente de Atlanta compró en 2007, 13 toneladas de yerba y desarrolló una bombilla adaptada a un vaso térmico. «Sus clientes son todos norteamericanos, ninguno argentino», indicó Pértica a Ámbito Financiero desde Kendall, en el oeste de la península, donde tiene su vivienda y empresa.
Regreso
Dos problemas relacionados lo afectan en la actualidad. Por un lado, aumentos de sus proveedores argentinos que llegaron a ser del 20% de un mes para otro en 2008, lo que se tornó intransferible al mercado local en un contexto de contracción. Este médico veterinario reconoce que «totalmente» está en sus planes el regreso a Buenos Aires, pero no por cuestiones económicas: «En el rubro alimenticio, el impacto de la crisis es menor. El que pudo consolidar su posición hoy en día no se ve en peligro». Pero «el argentino es el inmigrante que más se vuelve», aclaró.
La regularización de la situación para los inmigrantes ilegales no es fácil ni poco onerosa. El abogado colombiano Fernando Rojas trabaja en la firma Montiel Davis Fonte Cardona y Pittman y atiende particularmente consultas y litigios migratorios. Según
indicó a este diario, los argentinos están entre los que más apelan al estudio, pero son escasas las emergencias con orden de deportación en mano, que se dispararon por las crecientes redadas. Sin embargo, «mucha gente ha parado de hacer peticiones porque no tiene dinero, especialmente desde fines de 2007», indicó Rojas. Los costos del intento de regularización llegan a u$s 5.000, incluidos los u$s 1.010 que cobra el Estado por iniciar el formulario, y pueden alcanzar los u$s 7.500 en casos de emergencia. El pasaje de vuelta para los deportados es en ocasiones solventado por el Estado. En el caso de los mexicanos, que en Florida no son mayoría entre los inmigrantes, el Gobierno los traslada hasta el otro lado de la frontera y allí los deja, para que vuelvan a empezar en su país.


Dejá tu comentario