Despierta el sorgo

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Lejos aún de tales volúmenes, ahora, sin embargo, la tendencia se sigue consolidando alcista, desde el piso de 1,75 millón de toneladas de la seca del año pasado, y más cerca de los tonelajes de fines de los 90.

Y para eso, si bien su competidor más cercano en esta campaña tuvo a favor las cotizaciones del refortalecido mercado maicero internacional, el sorgo le antepone su comparativamente bajo costo de implantación que, en los casos más extremos apenas araña los u$s 200 por hectárea versus los u$s 300 y hasta u$s 400 del maíz (según Márgenes Agropecuarios). Pero, además, su gran ductilidad y muy alta resistencia a la sequía, lo hacen muy confiable a la hora de «enterrar plata» en un cultivo en ciclos que, como éste, con La Niña y sus alertas de déficits de humedad, hacen peligrar otras producciones (e inversiones) agrícolas.

Dicho de otra forma, si se acentúa la falta de precipitaciones, muchas áreas de soja y, especialmente, de maíz que no se puedan sembrar, van a pasar a sorgo, incluso de segunda, y en algún caso, hasta de tercera.

Es que, si bien los márgenes de rentabilidad del cultivo son lógicamente menores a otras opciones, presenta el valor estratégico de constituir una muy buena reserva energética para los propios establecimientos ganaderos (que temen volver a soportar una sequía prolongada como la del 2008/09), y para la creciente cantidad de plantas de balanceados, que vuelven a reaparecer de la mano de una ganadería vacuna en pleno plan de recuperación debido a los precios alentadores de la hacienda en pie.

Así se ratificó también en el reciente Simposio Nacional del Cultivo, que AgroActiva y Aianba realizaron en la Bolsa de Comercio de Rosario, congregando a centenares de asistentes. Allí, Alberto Chessa, coordinador de la reunión, aseguró que «el único problema que tiene el sorgo granífero es el mercado, debido a que el productor requiere tener previsibilidad de que podrá colocar a buen precio su cosecha, lo que le permitirá rentabilidad». También destacó que sus posibilidades de uso hacen que, por naturaleza, esté «preparado para reemplazar al maíz en ambientes con menor disposición de agua, al tiempo que mantiene una capacidad nutritiva similar a la del maíz».

«En momentos como éste -comentó Chessa- en que estamos saliendo de un período húmedo, el sorgo es una excelente opción porque funciona mucho mejor con poca agua en comparación con otros cultivos, como por ejemplo el maíz». Los especialistas remarcan que «el sorgo está provisto de un mecanismo de latencia que le permite suspender su crecimiento, en condiciones de sequía y alta temperatura, para reanudarlo una vez que el agua se hace presente».

Sin embargo, la casi histórica subordinación de este cultivo al de maíz, y su desplazamiento a lo potreros menos aptos arrojó, hasta ahora, rindes que distan de su verdadero potencial, más aún, con la nuevas variedades que están apareciendo.

De hecho, los especialistas destacaron que en ciclos cortos se obtienen, con buen manejo y 400 milímetros de precipitaciones, aproximadamente 10 toneladas por hectárea (100 quintales). En tanto, para ciclos largos se puede alcanzar hasta 15 toneladas por hectárea (150 quintales).

De tal forma, la opción de sorgo para grano, en esta campaña, además de mayores volúmenes para uso propio en planteos ganaderos, dejará un tonelaje importante para que la Argentina vuelva a ampliar su participación en el mercado internacional donde el sorgo granífero mantiene su puesto en el podio de los cinco principales granos del mundo.

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