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Desprejuiciada mezcla de géneros
El tango estuvo durante largo tiempo algo sumergido en Montevideo, una de sus cunas hace ya mucho más de un siglo. Sin embargo, algo ha pasado en las últimas décadas. Más allá de algunos músicos tradicionalistas que nunca dejaron de existir, y en buena medida al calor de otros llegados desde otros géneros -con Jaime Roos y Ruben Rada como las caras más visibles- se ha producido una renovación que tiene su punto más saliente en una serie de cantantes mujeres. Ligadas a lo que fuera el «Canto Popular Uruguayo», herederas de figuras como Alfredo Zitarrosa o Eduardo Mateo (que fue un tanguero más en su espíritu que en su música), nacidas y criadas en el pop, el rock o la murga, sin prejuicios por la mezcla de géneros ni las «faltas de respeto», hay unas cuantas cantantes que están dando nueva vida a estos repertorios del otro lado del río. En algún sentido, artistas ya consolidadas como Estela Magnone o Laura Canoura, fueron pioneras. Y más cercanamente, puede mencionarse -entre las que ya anduvieron por Buenos Aires- a Malena Muyala, Francis Andreu, Giovanna o esta Maia Castro que ahora nos convoca.
En ese contexto hay que pensar entonces a esta joven, que comenzó artísticamente en la murga (un mundo que es básicamente masculino), siendo todavía una adolescente, que lleva ya tres discos propios editados, de los cuales el más reciente se llama «De saltos y otros vientos», aunque ninguno fue publicado en nuestro país, y que navega sin problemas entre el tango, la canción urbana, el folklore argentino y la herencia sonora zitarrosiana.
Lo interesante es que en su concierto -con una muy buena convocatoria en uno de los nuevos lugares de música de la ciudad- los géneros no se suceden sino que se superponen. Así, cabe una versión de «Volver» virada hacia la zamba, una relectura en milonga de «La bestia pop» de Los Redonditos de Ricota, interpretaciones de clásicos antiguos como «Haragán» o «Chorra» con toques de humor, piezas de Zitarrosa o en su estilo, y una serie de canciones de la propia Maia, tomadas de sus distintos discos, que reflejan esta suma de influencias.
Castro tiene una voz personal, potente, áspera en los registros agudos, por momentos más asociable al heavy metal que al tango. Pero en este estilo que plantea, tiene perfecta lógica y es coherente con el discurso que propone. Para este show, la acompañaron con profesionalismo un guitarrista, que es además director y arreglador, y un pianista. Y se sumó la fueguina Casiana Torres para compartir, en dos bellísimos dúos, una milonga de la anfitriona y la excelente «Zamba por vos» de Zitarrosa.
R.S.


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