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DESVELÓ A KIRCHNER EN VUELO LA ESTRATEGIA PARA FRENAR EL 82%
Cristina de Kirchner, Barack Obama, Néstor Kirchner y Bill Clinton ayer en Nueva York.
La fiesta, que duró hasta la una de la madrugada y que más tarde tuvo una segunda parte durante la escala técnica en Panamá para reabastecer combustible, sirvió luego para hacer un punteo de la situación en el Congreso. Pampuro, casi con papel y lápiz, repasó los temas que esperan votación. Se supo entonces que el Gobierno da por aprobados los proyectos sobre salideras bancarias y el que presentó Miguel Pichetto para terminar con los desarmaderos de autos. Kirchner no quiere aparecer bloqueando esas medidas, como sucedió en Diputados, a un costo político inútil ya que muchas de las ideas que contiene la ley para reforzar la seguridad en las sucursales bancarias ya fueron tomadas por el Banco Central hace 10 días.
Por el contrario, no hay intención de dejar que avance la ley de armas, que complica al RENAR, ni la que presentó Julio Cobos para crear un servicio cívico voluntario para ciudadanos de hasta 24 años con fondos públicos y en instalaciones del Ejército.
Ahí el kirchnerismo no tiene acuerdo: el propio Pampuro aplicó una medida similar en algunas provincias cuando ocupó el Ministerio de Defensa, pero el matrimonio se niega a aceptarlo ahora, un poco por la presión de Cobos a favor de la ley y otro porque no está dispuesto a concederle ese protagonismo nuevamente a las Fuerzas Armadas.
Kirchner cree que esos temas, que considera menores, están controlados. El problema que lo obsesiona, por el impacto en la caja y la imagen del Gobierno, es la votación del 82% móvil para jubilados. Se reconoce que la votación está empatada, lo que significa que hoy el Gobierno cree que está perdida.
Ese proyecto debe votarse el 6 de octubre, como fue pactado por Pichetto con la oposición, pero hasta ese momento seguirán las presiones de Kirchner para frenarlo.
Parte de esa estrategia estaba sentada a pocos metros de los hombres que protagonizaron la peña en el Tango 01. La santafesina Roxana Latorre y la chaqueña Elena Corregido fueron subidas a la comitiva presidencial sin ninguna razón clara, ya que, más allá de visitar la sede de la ONU hoy cuando hable allí Cristina de Kirchner, no se les conoce agenda de trabajo.
La misma complicación mostraron los Kirchner por la ley de protección de glaciares, que el próximo 29 debería debatirse. El Gobierno presiona a gobernadores que de por sí están arrinconados con el tema, pero saben que la tendencia para aprobar la ley Filmus-Bonasso es fuerte. Ocho provincias definirán la votación, que esa madrugada seguía siendo un dolor de cabeza para el matrimonio.
* Enviado Especial a EE.UU.

