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Diálogo Sub-45: de Echeverría a Perón, entre Moyano y “Coti”
El sueño de mandar les hace olvidar rencillas de sus padres; en mesa generacional se toleraron más de lo esperable Juan Nosiglia (UCR), Julián Oviglio (PRO), Juan Cabandié (oficialista) y el binnerista Carlos Comi.
Pudo ser una pelea de catch, pero, en medio de la tempestad que atraviesa la política local, no hubo un grito en la cita, silenciosa, cargada de prevenciones, que la Iniciativa de los Bicentenarios montó anteayer a metros de Plaza de Mayo y que reunió, por un rato, a referentes de trincheras antagónicas.
Pasaron -y hablaron- Juan Nosiglia, hijo del «Coti» y presidente de la JR; Julián Obiglio, del PRO; el nieto recuperado y legislador K Juan Cabandié; el dipukirchnerista Ariel Pasini; Aníbal Torreta, de la Juventud Sindical de la CGT, más Pablo Reiner de CTA, y Federico Cuomo de la Unión Argentina de Jóvenes Empresarios, UNAJE, versión juvenil de la UIA.
Desfilaron, también, el presidente de la FUA, el radical Pablo Dominichini; el diputado electo por Santa Fe, el binnerista Carlos Comi; Federico Martelli, del MUP; Gustavo Ángel, del Movimiento Cooperativo; el funcionario Juan Abdo y Gonzalo Santamarina, de la Fundación Contemporánea, think tank del que proviene Diego Bossio, el nuevo titular de la ANSES. A pesar de que su inicial incorporación al equipo de Celso Jaque, en Mendoza, se interpretó más como un acercamiento personal con Bossio que entre el gobernador y la fundación que tiene como presidente honorario a Simón Bestani.
Una rareza -que no debería ser tal- en el panorama de crispación que muestra al peronismo ardiente, a la UCR en interna full time y al Acuerdo Cívico en permanente proceso de fractura, con los duelos de siempre entre las centrales obreras y los cruces, repetidos, entre los gremios y las asociaciones empresarias.
En algún punto, un aprendizaje: la convocatoria, bajo el sello genérico Iniciativa para los Bicentenarios -que sugiere mirar no sólo al 25 de Mayo del 2010, sino también al aniversario de 2016-, pudo reunir sin estridencias, aunque con matices y un puñado de coincidencias, a jóvenes Sub-45 de sectores y partidos políticos diferentes.
Promesa
Nada, o poco, tuvo que ver esta vez la Casa Rosada que inició la ronda de diálogo político que, algunos, quieren sepultar y que por fragilidad propia y florecimiento de otros caos se fue diluyendo, aunque Florencio Randazzo promete que habrá un paquete de proyectos que, a diferencia de la ley de medios, discutirá el próximo Congreso.
En este caso, aunque hay kirchneristas confesos y la idea alumbró en algún despacho de la Unidad Presidente, que se parece cada vez más a un búnker de operaciones sigilosas -algunas, no ésta, inconfesables-, la cumbre sobrevivió a las mezquindades y avanzó el primer escalón.
«La nueva generación -se escuchó en una mesa- tiene menos pruritos para juntarse y discutir sobre las coincidencias. Las diferencias las sabemos. ¿Para qué vamos a perder tiempo en eso?». Se cerró, por caso, un criterio general sobre un proyecto industrial y, además, sobre la visión respecto del medioambiente.
«Entre nosotros, que somos de la misma generación, vamos a tener más coincidencias que con los referentes de nuestro propio partido», dijo un kirchnerista en un panel. Simple: con los macristas o radicales presentes tenía más coincidencias respecto de la producción sustentable que, por caso, con el gobernador del PJ José Luis Gioja.
Sobrevoló, superado el temor inicial a una emboscada, la propuesta para agrandar la mesa con invitados de la cultura y la ciencia. Quedó en agenda una nueva cita. El factor generacional, la categoría Sub-45, aparece como una unidad, pero deberán, en tanto, lidiar con las rispideces y la tendencia combativa de los partidos o sectores a los que pertenecen.
El documento final, pero a la vez fundacional, invita a «un diálogo abierto, sin trabas ni prerrogativas, que se extienda a todos los sectores insustituibles en la vida social, política, cultural y económica» del país al tiempo que llama a «saldar las falsas antinomias que con falacias dividieron al país, impidiendo acuerdos fundamentales e incuestionables sobre los que discutir un futuro justo y armónico». «Pongamos fin al largo camino de desencuentros», suplica, casi, en el último párrafo.


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