13 de julio 2010 - 00:00

Diálogos

Diego Maradona
Diego Maradona
Maradona melancólico

Tras la eliminación de la Selección argentina de la Copa del Mundo apenas se lo pudo ver a Diego Maradona, quien se mantiene en el silencio de su casa. Su círculo más cercano asegura que está muy golpeado, mientras su futuro al mando del equipo es aún incierto. En diálogo con el periodista Jorge Rial, en La Red, el doctor Alfredo Cahe explicó que el técnico está deprimido, pero sostuvo que no recaerá en las drogas porque está contenido por su familiares y amigos.

Periodista: ¿Estuvo ayer Diego Maradona viendo la final en la casa del gobernador Daniel Scioli?

Alfredo Cahe: Sí estuvo, fue una cosa no premeditada, sino que lo hablamos en el momento. Yo le dije que lo iba a ver en la casa de Daniel y le dije por qué no te venís; Diego no lo pensó dos veces y apareció acá. En realidad, lo fui a buscar yo y vinimos acá a Benavídez. Así que, bueno, fue una velada muy agradable y atractiva.

P.: ¿Cómo está Diego anímicamente?

A.C.: Diego está bien. Bien, bien no puede estar porque es como él dice, fue un partido raro, en el cual había puesto, no solamente todas las responsabilidades, sino todas las medidas cuidadosas de las jugadas y, bueno. Pero ya está. Yo creía que lo iba a encontrar en peores condiciones, y no. Lo veo pensativo, no resignado, sino con un poco de bronca porque se le escapó el triunfo.

P.: ¿Hablaron de su continuidad al frente de la Selección?

A.C.: No, yo preferí obviar el tema; por supuesto Daniel tiene una gran amistad con Diego, y obviamos totalmente la conversación sobre la continuidad o no.

P.: ¿Y físicamente cómo está, Alfredo?, porque vos sabés bien que después de todo esto empezaron a especular con Diego, si se deprime, las debilidades y la verdad que nada mejor que preguntártelo a vos.

A.C.: Bueno, eso es muy importante, es una pregunta importante y que yo la puedo contestar con mucha honestidad. Primero, por supuesto, hizo la melancolía lógica, no hizo una depresión profunda, ni nada, sino la melancolía, el pensamiento, pensando, pensando, al estilo Diego. Y segundo, nada que ver con lo que dicen por ahí, que me preguntaron si había vuelto a la adicción, o esas barbaridades, en absoluto.

P.: No, por eso te lo pregunto a vos directamente. Yo creo también que hubo un trabajo profundo para que no se vuelva a producir eso, pero sí la depresión. ¿En algún momento de esta semana te consultó por alguna medicación para la angustia?

A.C.: Bueno, Diego no estaba tomando ningún antidepresivo, ninguna psicofarmacología, yo lo mantenía con un tratamiento que habíamos iniciado en Cuba hace muchos años, no convencional, de origen alemán. Y ahora seguimos con eso, son una especie de fósforos sintéticos para la parte anímica y cerebral.

P.: ¿Qué hablaron con Daniel Scioli?

A.C.: Hablamos del Mundial. Daniel se interesó mucho por las características de los estadios, porque en La Plata se está haciendo algo similar con respecto al techado del estadio, con motivo de la copa del año que viene. Ése fue el motivo prácticamente de un buen porcentaje de la conversación hasta que por supuesto vimos el partido.

P.: Con respecto al tratamiento...

A.C.: Diego últimamente estaba con dieta y con el tratamiento que habíamos traído de Cuba, de origen alemán, y que consistía en alimentos y aminoácidos de tipo no solamente alopático, sino homeopatizados; esto es muy común en Alemania y en Europa. Habíamos conseguido un muy buen equilibrio y seguimos con eso.

P.: ¿Y eso qué trata específicamente?

A.C.: La historia es un poco larga, después de un tiempo de haber llegado a Cuba el tratamiento habitual que yo había instituido con otros colegas ya no tenía efecto. Y es así cuando el comandante Ordaz, el ministro de Salud de Cuba de aquel entonces, que falleció hace unos años, se me acercó y me dijo que había un grupo de alemanes que ellos consultaban constantemente y que traían un tratamiento que es habitual usarlo no solamente en deportistas, sino en gente común en Alemania y ahí empezó (estamos hablando del año 1990 y pico; ya en 2000 empezamos con eso, y bueno, viajamos después a Alemania, y yo traje al grupo acá a la Argentina); y sobre todo miocardiopatías, o sea, problemas cardíacos, adictivos importantes en los cuales la medicación común no anda ¿no?, y problemas de cansancio cerebral. Este tratamiento consistía en cinco drogas, por lo que se hizo un fondo común.

P.: ¿Diego en este momento está tomando algún antidepresivo?

A.C.: No, no está tomando ningún antidepresivo de los clásicos; por ahora no lo hemos necesitado ni nada por el estilo, yo creo que el mejor tratamiento, y ayer lo conversábamos con Daniel, es escucharlo, coherentemente de todo lo que habla, de todas las acusaciones; el tema de conversación fue también qué pasa en Sudáfrica, o sea, se habló de todo, no solamente de fútbol, se habló mucho del sistema de África, de la Copa, de la FIFA, es decir, fue un temario bastante amplio, y que espontáneamente surgió entre el gobernador y, por supuesto, Maradona. Hay que tener en cuenta que ellos tienen una amistad, los dos fueron deportistas, y hubo un entendimiento en común.

P.: Bueno, hoy hablamos un poco ¿no?, de las adicciones de Diego, primero las drogas que hace cinco años que ya no consume, después creo que tuvo un paso por el alcohol ¿no Alfredo? ¿Cómo está de todos esos temas? ¿Se curan las adicciones, se tratan toda la vida?

A.C.: Bueno, yo creo que el tema de Diego es excepcional, porque no solamente fue la parte médica, sino que fue también la familia, y cuando digo la familia me refiero a Verónica Ojeda, que en estos cinco años puso un énfasis y puso su vida a disposición de Diego. Yo siempre destaco esto, porque creo que todo el esquema que hemos hilvanado con otros colegas, no yo solamente, no hubiese sido posible sin la presencia de Verónica; eso para mí sigue siendo crucial. El segundo aspecto es que la recuperación psíquica y física de Diego, con las alteraciones que había tenido, es sorprendente, porque yo tengo otros casos en que quedan estigmas o ciertas secuelas o queda cierto comportamiento mental, o cardíaco, o de la presión. En el caso de Diego, chequeado profundamente y, bueno, yo lo conozco gracias a Dios demasiado bien, no ha quedado nada.

P.: O sea, te hago una pregunta que todo el mundo se hace. ¿No hay peligro de que caiga en alguna de estas dos adicciones, el alcohol o la droga?

A.C.: La personalidad de Diego ha cambiado, yo siempre digo que en adicciones es un trabajo de todos los días, y si después vamos bien es toda la semana, pero no dejar pasar de una semana, y eso lo hemos utilizado y lo seguimos utilizando en Diego. O sea, no necesita un apoyo especial, pero uno siempre ha estado atento ante cualquier factor, y en este período en el cual sufrió un shock emocional importante para él estamos atentos, pero insisto en que la familia está cumpliendo un rol para mí trascendental.

P.: Termino con esto que dijiste. Pusiste a Verónica incluso por sobre sus hijas y por sobre Claudia; no es menor el dato que das...

A.C.: No, no es eso, porque fijate que yo conozco a Diego de cuando él tenía 16 o 17 años y a Claudita 15, 16 años; son períodos de la vida de Diego. Claudia constituyó un período sumamente importante, yo tengo una gran amistad con Claudia, pero, bueno, se cumplió ese período, como corresponde.