18 de septiembre 2013 - 00:00

Diálogos

"A la Argentina le falta mucho por recorrer"



El economista Bernardo Kosacoff sostuvo ayer que "falta mucho camino por recorrer para que la Argentina pueda ser un país vendedor de alimentos de góndola y no sólo de materias primas". Aseguró que la falta de alternativas financieras, un mercado de capitales todavía muy pequeño (que debería aumentar su tamaño 7 veces) y las trabas para exportar e importar son las mayores dificultades que enfrentan actualmente las compañías para crecer. Éste es el diálogo que Kosacoff mantuvo con este diario, después de la presentación del libro "Globalizar desde Latinoamérica. El caso Arcor", en el que escribió un capitulo donde se analiza el desarrollo de la empresa entre 2001 y 2012:

Periodista: ¿Es útil el caso de una de las mayores empresas del país para explicar lo que sucede en todo el mercado?


Bernardo Kosacoff: Es interesante para entender cómo es el desarrollo de negocios con la volatilidad que tiene la economía argentina. En este caso arrancamos en 2001 con la crisis, el ocaso de la convertibilidad que afectó a casi todas las empresas sobre todo en términos financieros, pero en el caso de esta compañía en particular pudo sobrepasar el momento sin tener que vender su posición de mercado o perder competitividad como le sucedió a otras. En parte, el crecimiento de Arcor se dio por un desempeño bueno del mercado doméstico, pero también porque logró tener penetración internacional, y un gran fortalecimiento en Brasil y en México.

P.: No es el caso de la mayoría de las compañías.

B.K.:
Claro. La mayor parte de las empresas tuvo otro destino. Unas 500 se vendieron ante las dificultades a empresas transnacionales. Ese proceso continuó en esa década y muchas fueron compradas por compañías brasileñas. Pero también hay otras que demostraron que la Argentina, además de ser un buen exportador de materia puede vender productos de góndola, con desarrollo de capacidad técnica.

P.: ¿Cómo evalúa hoy el ambiente para hacer negocios en el país?

B.K.:
Con optimismo porque hay menos de 10 países entre los 200 emergentes en el que las compañías tienen capacidad para desarrollar productos con valor agregado que son importantes en todo el mundo. Es cierto que para sostener un crecimiento en el largo plazo todavía hay que tomar más medidas para lograr una mayor difusión y expansión. Hay un largo camino para recorrer.

P.: ¿Cuánto impactan las trabas para importar y exportar que hoy existen en los planes de negocios?

B.K.:
Ser una empresa de clase mundial significa hoy un gran esfuerzo colectivo. Es importante invertir en investigación, mejorar la infraestructura, debe darse una macroeconomía consistente, todos elementos que no son sencillos de construir.

P.: ¿El financiamiento es también un problema para las grandes empresas?

B.K.: Se necesita visión de largo plazo para fortalecer el acceso al crédito. Hoy la profundidad financiera es de menos del 15% del Producto Bruto y está todo concentrado en corto plazo. Faltan alternativas de capital venture o apoyo de operaciones de riesgo.

P.: ¿La reforma del mercado de capitales contribuye a ese desarrollo?

B.K.:
Seguramente sí, pero el mercado de capitales es muy pequeño y tiene imperfecciones que limitan el desarrollo de las empresas. Debería ser por lo menos siete veces más grande, y eso requiere trabajo.

P.: ¿El tipo de cambio es un limitante?

B.K.: La situación es heterogénea. El crecimiento se desaceleró pero está por arriba de la meseta. Hay dificultades para las exportaciones sobre todo de economías regionales no asociadas a recursos naturales que tienen sus propios limitantes por precios.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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