7 de enero 2009 - 00:00

Diálogos: sensatez de un ex guerrillero

(El precandidato a la presidencia del Uruguay por el oficialismo, José «Pepe» Mujica, es un hombre original. Fue guerrillero tupamaro, pero no reivindica la insurgencia en el siglo XXI. Ha dicho: «Tengo en el cuerpo las mataduras de la militancia, pero con eso no le doy de comer a un niño con hambre». Ha defendido las exportaciones agropecuarias que cree necesarias para su país con otra expresión histórica: «Hay que exportar, y nosotros, comer guisito». Ayer puso la crisis por las papeleras contaminantes que los dos gobiernos no han podido resolver en el terreno de la ironía cuando dijo, en diálogo por radio Continental, que la solución sería poner una planta del lado argentino y celebrar un empate. Veamos parte de ese jugoso diálogo durante el cual habló de sus relaciones con los Kirchner y reconoció que su país había tenido una ayuda de George Bush durante una crisis financiera gracias a la relación de éste con el ex presidente Jorge Batlle).
Periodista: El Uruguay nunca ha podido pensar en un mercado interno y quizá no lo va a tener nunca; entonces, el asunto para el Uruguay está afuera...
Pepe Mujica:
Sí y está en la región. Los grandes escenarios van a ser Brasil y la Argentina, obviamente. ¿Nosotros tenemos que procurar competir vendiendo pulpa? Mejor no, tratar de vender conocimiento calificado. Por eso yo inicialmente por eso voy a la Argentina y yo me llevo bien con los Kirchner, trato de llevarme lo mejor que pueda con todo lo que es argentino; mi despacho acá está abierto a todos. Soy amigo de Duhalde, ahora yo sé que en la Argentina están los problemas internos, pero esos los tendrán que arreglar los argentinos; yo tengo que ser solidario con la Nación argentina y no meterme en los problemas porque eso sería una mala manera de ser uruguayo, perjudico al Uruguay y yo a mi Gobierno lo tengo que respetar porque está representando al pueblo uruguayo, que para mí es un valor, es una manera de ver las relaciones. Esto lo aprendí de muy viejo y de un caudillo muy viejo, el doctor Herrera; hay que leer de los viejos la importancia que tienen las relaciones con América Latina y en primer término del Río de la Plata con la Argentina; es una escala de valores, para mí primero el país, la República Argentina.
P.: Entre Tabaré y los Kirchner hay un tema muy peliagudo que es la presidencia de UNASUR...
P.M.:
El tiempo es un gentilhombre y el tiempo tiene que ayudar, tienen que destapar ese puente, hay que inventar una fórmula. Mi visión personal es que la verdadera pelea es que se abra una buena fábrica de papel del otro lado, y el puente tiene que servir para unir, no para desunir. A esta altura hay una civilización que no va a renunciar al uso del papel. Entonces tenemos que construir papel, tenemos que buscar conciliar y no agredir al medio ambiente.
P.: ¿Usted ve tranquilo eso del medio ambiente?
P.M.:
Lo que pasa es primero que si el hombre no encontró la fórmula de no agredir al medio ambiente para fabricar papel... La discusión es de otro tipo, porque tampoco es ético que lo haga otro, que se joda y yo se lo compro. Tenemos tecnología para no agredir el medio ambiente. Los finlandeses han hecho maravillas, se bañan en los lagos donde tienen las fábricas papeleras. Pero no es porque sean buenos, inocentes. No, son capitalistas lógicos, porque lo que acá les cuesta seis, siete dólares, allá les cuesta 30 y vienen a ganar plata y van a cuidar el medio ambiente mejor que nosotros, por lo menos mejor que los uruguayos, no tengas dudas, pero no de buenos, no, tienen negocios de largo plazo y son inteligentes, no se quieren poner a la sociedad en contra.
P.: Tuvo una reunión con Kirchner...
P.M.:
Yo te resumo esto; he dedicado todo este tiempo a tratar de intimar y de cultivar relaciones personales porque la diplomacia no es sólo una gestualidad formal de la cancillería. Los que gobiernan los países son hombres y mujeres de carne y hueso con sentimientos, con pasiones, con defectos, con virtudes, como el común de los mortales y hay que salir de ese estilo acartonado donde no se puede decir lo que uno piensa y hay que cultivar las relaciones personales. Nosotros tuvimos una experiencia en el Uruguay: nuestro anterior presidente, Batlle, tenía buena relación, hablaba cada dos por tres por teléfono con Bush. Cuando nos dio la crisis contra el piso, lo que nos salvó fue un telefonazo. Nos mandaron 1.500 millones así, pero eso lo consiguió por relaciones personales, más que nada; no quiere decir que no exista lo otro, tiene que existir lo otro, pero tiene que existir eso también y uno de los problemas que hemos tenido en América Latina es ése.

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