1 de diciembre 2009 - 00:00

Diálogos en Wall Street

El periodista dialoga con el especialista en mercados mundiales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street» de Oliver Stone, quien sostiene que la moratoria en Dubai parece ser manejable con un leve efecto contagio, pero algunos pueden sufrir más que otros como el caso de Grecia.

Periodista: No será Dubai el que arruine la fiesta.

Gordon Gekko:
No.

P.: No hay mal que por bien no venga. Un sacudón así es un examen exigente. Una prueba que permite corroborar la fortaleza de la recuperación.

G.G.:
La economía mundial sigue su curso, al margen del episodio. El misil apunta a los mercados de crédito. Pero la carga explosiva es moderada.

P.: La moratoria alcanza a una deuda de 59.000 millones de dólares. No es una moneda insignificante.

G.G.:
Pero lo que detonará, a lo sumo, es una fracción pequeña de su valor nominal. Por sí solo, es un inconveniente molesto pero manejable.

P.: El problema es la onda expansiva.

G.G.:
Eso es lo que se temió en un primer momento. Fíjese que hoy (por ayer) el propio riesgo país de Dubai se redujo. Si revisa los CDS, los contratos que permiten cubrirse de un default, su costo bajó 75 puntos base a 572.

P.: Es un nivel alto pero no exorbitante. Resulta más caro cubrir el riesgo de la Argentina. ¿Cómo se entiende si hay un anuncio de aplazar los pagos?

G.G.:
La moratoria es sobre la deuda de dos corporaciones, Dubai World, y Nackheel, una subsidiaria que comanda los negocios de construcción. Le aclaro, además, que, formalmente, es un pedido de moratoria y no todavía un hecho concreto de incumplimiento.

P.: En dos semanas, vence un bono de Nackheel de 3.500 millones de dólares. Habrá que definir pronto cómo se resuelve la situación. No hay espacio para dilaciones sin gatillar un default.

G.G.:
Correcto. Pero el punto central es que la deuda es corporativa y no soberana. Y, el otro aspecto no menor, es que el mundo está mejor posicionado para enfrentar el problema. Los CDS de Dubai, cuando la tormenta global estaba en su apogeo, llegaron a cotizar por encima de los 1.000 puntos. Aquí vale su observación sobre la fortaleza de los mercados para soportar un sacudón. Se advierte una mayor firmeza.

P.: ¿Ve riesgos de contagio?

G.G.:
Limitados. Pero acepto que, después que se sacude la rama, conviene dejar pasar un tiempo y cerciorarse in situ viendo qué frutos caen.

P.: Sobre la idea de que la crisis de crédito cambia de plano, que pasamos de los problemas crediticios privados a los soberanos, ¿piensa que Dubai marca un punto de inflexión?

G.G.:
Todo lo contrario. Creíamos que la deuda de Dubai World, una empresa 100% estatal, era deuda soberana. Y el Gobierno de Dubai señala que no existe tal cosa como una garantía oficial. Más aún, Abu Dhabi, que es el verdadero polo de riqueza petrolera, y la capital de los Emiratos Unidos, tampoco se hace cargo. Cuando Washington intervino Fannie Mae y Freddie Mac, la garantía implícita del Gobierno se convirtió en realidad. No hubo default y aumentó -o, simplemente, se sinceró- el verdadero nivel de la deuda pública. Aquí sucedió lo contrario: la percepción generalizada de que Dubai no dejaría que ocurriera un incumplimiento de su compañía estrella probó ser un grave error de cálculo. Le digo más: lo mismo acaba de acontecer en Ucrania. Se reestructuraron las obligaciones de los ferrocarriles (y de una compañía estatal de energía) y el soberano se hizo a un lado.

P.: Sin embargo, la primera víctima de la noticia fue la deuda soberana de Grecia.

G.G.:
No hay manera de impedir que los mercados expresen sus temores. Si usted aprieta a Dubai, no hay razones para que sofoque a Grecia. Salvo que Dubai desate una avalancha en los mercados de crédito. Ello no ocurrió.

P.: Pero no ignora el revolcón de la deuda griega.

G.G.:
Hay sensibilidad, sin duda. En gran medida, por la manipulación de las cifras fiscales.

P.: El nuevo gobierno blanqueó los números.

G.G.:
Lo que era un déficit de 5 puntos del PBI fue revisado, por las autoridades flamantes, como un rojo del 7,7%. Eurostat -la agencia que compila las cifras europeas- incorporó los datos con una nota técnica que manifiesta su expresa reserva.

P.: Dubai fue una excusa...

G.G.:
Si el mercado de crédito se agrieta, Atenas enfrentará dificultades que, hasta hace poco tiempo, eran impensables para un país miembro de la eurozona.

P.: ¿Cuánto cuesta protegerse de un incumplimiento de la deuda de Grecia?

G.G.:
Poco más de 200 puntos base. Compare con los 24/25 puntos base que insume la cobertura de la deuda alemana o francesa. Es un nivel que lo acerca a créditos como Rusia (218), Turquía (224) o Egipto (240).

P.: ¿Vale la pena preocuparse por Grecia?

G.G.:
Es prematuro aunque sea vulnerable. Pertenecer al club de la eurozona tiene sus privilegios. No será soplar y hacer botellas. Habrá que batallar mucho para voltearlo. Y aun así me permito dudar que un embate finalmente tenga éxito.

P.: ¿Cuán firmes son las espaldas de los bancos para absorber un nuevo frente de castigo? Es verdad que Dubai no parece un golpe de nocáut.

G.G.:
Decididamente, no. Más si se piensa en el mensaje del Banco Central de los Emiratos.

P.: Me pierdo en el laberinto de la organización política. ¿Banco central que responde a Dubai o a Abu Dhabi?

G.G.:
El banco central es federal. Va a proveer la liquidez interna necesaria para acomodar el shock sobre los depósitos. Y tiene con qué. La decisión política sería imposible sin el visto bueno de Abu Dhabi.

P.: ¿Cuánto perderán los bancos con este percance? ¿Quiénes son los más expuestos?

G.G.:
La banca internacional mantenía una exposición de 123.000 millones de dólares en los Emiratos. No hay información disponible sobre el riesgo específico de Dubai. Y lo que está en juego en la moratoria es una deuda de 59.000 millones de dólares que está distribuida, en gran parte, fuera de los bancos. Hay bonos en manos de inversores y también créditos de contratistas y proveedores.

P.: Los bancos británicos son los más involucrados.

G.G.:
HSBC, Standard Chartered y Barclays son los tres primeros de la lista. En conjunto, los bancos europeos acumulan el 40% de la exposición de la banca internacional. Los bancos de Medio Oriente, los japoneses y Citi, también tienen tajadas del mercado. Dubai siempre fue muy importante como plaza financiera para las operaciones de Irán. Seguramente, les hará perder algunos dólares.

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