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Diálogos en Wall Street
¿Otra crisis financiera asoma en el horizonte? En la opinión de Mark Mobius, es «inevitable». En la de Gordon Gekko, el alias de un conocido experto de los mercados internacionales, no hay nada escrito en piedra. En la entrevista que sigue, Gekko examina un nutrido desfile de aseveraciones recientes, un caudal que proviene del BCE y del FMI, de Paul Volcker y de Der Spiegel, todas ellas -señal de los inciertos tiempos que corren- controversiales y de alto voltaje.
Gordon Gekko: La considera «inevitable» porque no se han resuelto las causas que provocaron la primera.
P.: ¿Y usted qué piensa?
G.G.: Que es evitable.
P.: Pero Mobius tiene razón en que las causas que gatillaron la crisis no se corrigieron.
G.G.: Eso hace que una secuela sea perfectamente posible. Pero no la torna, ni mucho menos, inexorable. No se salió nunca de una catástrofe resolviendo todos, y cada uno, de los problemas. Y menos de una crisis crediticia, las que, por definición, son de digestión lenta.
P.: Parece haber correlación entre los malos augurios y el repliegue de las políticas de estímulo. No luce casual el momento en que irrumpen estas reflexiones sombrías.
G.G.: Quizás la razón sea simplemente que se les presta más atención. Es obvio que convivimos con la amenaza de una recaída. De ahí la necesidad de sostener los apoyos, de no impacientarse y pretender abandonar las muletas antes que la recuperación sea convincente.
P.: La excepcionalidad puede llevar años.
G.G.: La lección de la Gran Depresión es conocida. La recuperación estaba en marcha en 1933 y el segundo traspié se verificó en 1937/1938.
P.: Lo llevo a Europa. Si Mobius está en lo cierto, y nos espera otro remezón de la crisis a la vuelta de la esquina, Grecia es el candidato número uno a ser quien propine el golpe.
G.G.: El tema será Grecia, pero no depende sólo de su voluntad. Los mayores forcejeos no son con Grecia, sino en el seno del triunvirato que tiene en sus manos el destino del salvataje.
P.: La llamada «troika». La Unión Europea, el BCE y el FMI.
G.G.: Tal cual.
P.: Tampoco el Gobierno griego tiene el apoyo de la oposición para llevar adelante las medidas de austeridad que se le reclaman. Ni las privatizaciones a gran escala.
G.G.: Es verdad. Pero yo no pondría el carro antes que los caballos. La disputa que tomó estado público -qué hacer con el caso griego- es un asunto previo a si Grecia lo acepta o no.
P.: Lorenzo Bini Smaghi, miembro italiano del BCE, comparó la reestructuración de la deuda, y el abandono del euro, con una sentencia de muerte. Y aclaró, «la sentencia de muerte está abolida en la Unión Europea».
G.G.: Lamentablemente, ni siquiera Europa puede abolir la ley de la gravedad.
P.: No existe aquello de una reestructuración ordenada, señaló. La propuesta de Nouriel Roubini es «un cuento de hadas». Se ve que el BCE no quiere que se ensaye ningún experimento.
G.G.: Tiene demasiada carne en la parrilla -calcule unos 90 mil millones de euros en redescuentos a los bancos y otros 50 mil millones en bonos soberanos de Grecia- y es lógico que no tenga estómago para tomar riesgos.
P.: Pero hace un año que estalló el problema a pleno; uno no entiende que no exista un plan de contingencias para enfrentar la adversidad. La respuesta no puede ser que se prohíben las renegociaciones de pasivos, de la misma manera que usted no puede abolir los contratiempos por ley.
G.G.: Paul Volcker, quien es un tercero ajeno a la disputa, y, a la vez, fue quien tuvo que lidiar con la crisis latinoamericana de los años 80.
P.: Experiencia a la que se acude para imaginar soluciones de refinanciación factibles para Grecia.
G.G.: Tal cual. Volcker dijo dos cosas. Una reestructuración empeorará la crisis. Y Europa necesita una institución que facilite la quiebra de los grandes bancos de la manera menos perjudicial posible para la economía.
P.: A ver si lo entiendo entrelíneas. Cuando Europa pueda procesar la fragilidad de sus bancos, se podrá reestructurar. No antes.
G.G.: Está claro que si a Grecia se lo mantiene conectado al respirador no se hace por Grecia. Es el riesgo sistémico lo que preocupa. El BCE, en ese sentido, no se debería rasgar las vestiduras. Tendría que apuntar sus cañones a forzar una capitalización más vigorosa de la banca.
P: El fin de semana, Der Spiegel publicó que Grecia había incumplido todas las metas del programa de ajuste fiscal. La revista alemana es la principal fuente de la comunicación «off the record» que se emite desde Berlín. ¿Qué cabe hacer? ¿Mirar para otro lado?
G.G.: Lo que ya se hizo. El Fondo Monetario desmintió enérgicamente la especie.
P.: Eso no significa que la versión no sea cierta.
G.G.: Es muy probable que sea correcta y que se quiera mirar para otro lado.
P.: ¿Cuándo se resolverá la cuestión?
G.G.: Se habla de una reunión especial del eurogrupo el próximo lunes. La fecha prevista para el desembolso del FMI es el 29 de junio. Recuerde lo que fue el camino a la aprobación del rescate original a Grecia el año pasado. Se pateó varias veces el tablero cuando todo parecía acordado. No será fácil vender el producto en Alemania. Ni en Holanda. O en Finlandia. Espere una discusión muy agria hasta el último momento. Pero no que el cántaro se rompa.

