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Diálogos en Wall Street
Todos los detalles de la reunión doble de la Fed bajo la lupa de Gordon Gekko, el seudónimo de un agudo especialista en los mercados internacionales de capitales. Qué se dijo (y no) del QE3, de la operación twist y de la reinversión de cupones: tres caminos por los cuales puede proceder una mayor compra de bonos.
Gordon Gekko: Señal de que la economía cabalga.
P.: Sin graves problemas, pese a todo.
G.G.: Los problemas que afronta, que los tiene, no los puede solucionar la Fed. O eso, al menos, es lo que piensa el comité de mercado abierto.
P.: Recuerdo que Bill Gross, el hombre fuerte de Pimco, el principal administrador de fondos de bonos del mundo, tenía marcada esta reunión en la agenda como el momento justo para sugerir la tercera inyección de relax cuantitativo. Pero no hubo ninguna mención al bendito QE3.
G.G.: No en el comunicado oficial. Pero sí se indagó por su suerte en la conferencia de prensa.
P.: ¿Qué dijo Bernanke?
G.G.: Lo que viene repitiendo. La Fed está preparada para tomar nuevas medidas si resulta necesario.
P.: Eso no es una negativa, pero tampoco es un sí.
G.G.: El instrumento está disponible. Bernanke fue muy claro. La posibilidad de tener que aplicar estímulo adicional está sobre la mesa. La Fed tiene las herramientas para llevarlo a cabo. Simplemente, no lo considera oportuno.
P.: Siempre que se ejecutaron acciones de política monetaria no convencional -por ejemplo, el QE2 o la operación twist- la Fed anticipó esa movida. Deslizó con sutileza su intención. Nunca fue una sorpresa absoluta para los mercados. Si no se utilizó esta reunión para abrir el paraguas, no hay que pensar que el QE3 tiene chances de irrumpir en junio.
G.G.: Es así. Hoy luce remoto. No imposible, pero no está en la rampa de despegue.
P.: Eso no cambiará a menos que la economía sufra un tropezón brusco.
G.G.: Que la Fed no prevé. Seguro.
P.: En junio termina la operación twist. El canje de deuda larga por deuda corta que realiza la Fed y que aunque no altera el tamaño de su hoja de balance provee una tenue dosis de estímulo. ¿Mencionó Bernanke lo que se cocina en su reemplazo? No será el QE3, me queda claro, pero, al menos, ¿se prolongará el twist?
G.G.: No prometió una extensión. Ni tampoco lo sugirió.
P.: ¿Debemos entender entonces que la compra de bonos largos termina en junio?
G.G.: Quedaría la actividad de recompra que canaliza las cobranzas de los cupones de renta y amortización de la cartera de bonos en poder de la Fed.
P.: ¿Eso sí se confirmó que prosigue?
G.G.: Tampoco. Pero es más difícil que cambie porque cancelar la reinversión sí implicaría un endurecimiento marginal de la política. Y el mensaje que flota es que la Fed quiere preservar la situación monetaria tal como está. No volcar más estímulo pero tampoco quitarlo.
P.: ¿No vale la misma acotación para pensar que el twist continuará?
G.G.: No. Porque el twist tiene un cupo asignado -400 mil millones de dólares- y una fecha precisa de vencimiento. Si no se dice nada, si no se lo amplía expresamente, cuando culmine junio habrá expirado.
P.: ¿Qué sensación tiene?
G.G.: Que las chances de un twist 2 han disminuido.
P.: ¿Cómo piensa que lo tomará el mercado de bonos?
G.G.: Hoy (por ayer) fue un día muy interesante. La tasa de diez años osciló en un rango bastante amplio, teniendo en cuenta la falta de otras noticias de relevancia. Supo ubicarse en un 1,97% antes de conocerse el comunicado de la reunión y saltó al 2,04% después.
P.: Es obvio que todos estos detalles no le resultan indiferentes.
G.G.: Para nada.
P.: Cerró más calma. ¿Qué fue lo que tranquilizó los ánimos?
G.G.: Como le comenté, Bernanke admitió que habrá flexibilidad si resulta necesario. Quizás la mención sobre la inflación - que se admite subió, aunque se piensa en un fenómeno temporario, y que no trastrocó el buen comportamiento de las expectativas- sembró algo de cizaña.
P.: Todo luce muy frágil. ¿Habrá otra patinada de los bonos en ciernes?
G.G.: Piense que la tasa larga llegó a rozar el 2,40% a mediados de marzo. Estamos lejos. La sensibilidad es mucho menor porque la Fed consiguió transmitir cabalmente que no hay que esperar el salvavidas del QE3 pero tampoco temer un acortamiento del período de reposo de las tasas cortas de interés. Y los bonos no están muy incómodos donde están porque tampoco la economía ruge como un mes o dos meses atrás.
P.: La promesa de mantener las tasas cortas sin cambios hasta fines de 2014 es un tema que aflora en las reiteradas exposiciones de los funcionarios de la Fed. Son varios los gobernadores que la ponen en tela de juicio.
G.G.: No es una promesa. No se confunda. Es la mejor estimación que tiene la Fed. Pero no se promete nada. Como usted dice quedó firme. Y si bien hay voces discordantes, la amplia mayoría apoyó su continuidad. Hay seis personeros de los 17 que asistieron a la reunión que consideran que será conveniente comenzar a ajustar las tasas antes de 2014, los otros once piensan que no. Incluyendo a 4 que prefieren que el plazo se estire a 2015.
P.: ¿Cómo se resuelve la discrepancia? ¿Hay que sumar y restar y ver quién se impuso?
G.G.: No. 17 son las opiniones pero los votos habilitados son 10. Y hubo 9 a favor de mantener las tasas y sólo un disidente.
P.: Como es habitual, Jeff Lacker, de la Fed de Richmond.
G.G.: Se opuso por tercera vez consecutiva. Está claro que Bernanke está cómodo con la cláusula de inacción hasta 2014. Y también se aprecia, más allá de las preferencias personales, que no hay presión interna por modificarla.


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