3 de mayo 2012 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Cómo es posible que el Dow Jones se las arregle para montar un nuevo récord pos-Lehman cuando Europa luce tan convulsionada? ¿Es lógico el desacople entre España y las Bolsas del mundo (incluyendo las de la propia Europa)? ¿Cómo impactará un eventual triunfo del socialismo francés en las relaciones entre París y Berlín? De todo esto conversamos con nuestro hombre en Wall Street, quien protege su identidad bajo la máscara de Gordon Gekko.

Periodista: Nadie está convencido. No hay euforia. Y mayo no es, precisamente, el mejor mes para comprar acciones. Pero Wall Street no afloja. Y cuando uno se descuida es capaz de clavar un nuevo récord.

Gordon Gekko:
Si la suba de acciones todavía tiene chances es porque hay pocas carteras demasiado cargadas de riesgo, que estén con los dos pies en el estribo.

P.: El inversor cauteloso se apeó hace tiempo.

G.G.:
También el amante de las cábalas. Desde abril, la confianza del inversor, en general, es muy baja. Y ya dijimos que no hay mejor aditivo que el escepticismo para motorizar un avance.

P.: ¿Habrá que modificar la célebre sentencia de «vender en mayo y tomar distancia»?

G.G.:
El mes recién empieza. Deje pasar los idus de mayo.

P.: Uno lee las noticias de España y es difícil evitar el sobresalto. Lo que el año pasado bastaba para encrespar los ánimos de las Bolsas, y hundir las cotizaciones, hoy es compatible con un récord pos-Lehman del Dow Jones. ¿Cómo se entiende?

G.G.:
La explicación está en los pases que hizo el BCE. Por mucho que se hable de los males de la banca española, la gran diferencia con respecto al año pasado, es que ahora los bancos europeos están líquidos. No sucumben frente al rumor. Todos saben que han tomado fondos suficientes para afrontar los vencimientos de este año y de 2013. Y que han vuelto a colocar emisiones.

P.: No hay corrida.

G.G.:
Tal cual. Y ello permite el desacople, notable, que usted cita.

P.: ¿Puede sostenerse por mucho tiempo un desacople tan pronunciado entre las Bolsas de EE.UU. y las de Europa? ¿Se pueden justificar los avances del Dow en la marcha más saludable de la economía de los EE.UU. y pasar olímpicamente por alto las desventuras de la zona del euro?

G.G.:
Ni en 2010 ni en 2011 fue posible desentenderse por mucho tiempo. Pero el corte tajante no es entre EE.UU. y Europa únicamente. La brecha de comportamientos entre el Dax alemán y el Ibex madrileño alcanza el 34% en lo que va del año.

P.: Es como si España no tuviera la capacidad de contagiar a la economía de Alemania. Parece una apuesta temeraria.

G.G.:
Lo es. De hecho ya la industria alemana siente los efectos de la crisis en la periferia de la eurozona. Tarde o temprano estas brechas vuelven a cerrarse. Para bien o para mal.

P.: Me da pie para preguntarle por el candidato socialista a la presidencia de Francia. El domingo se devela el misterio del balotaje. Por ahora, François Hollande lidera las encuestas. Y no es un político de los parcos. Acaba de decir que el día después de su elección, «habrá plan para Europa».

G.G.:
Muy apagada tiene que estar Europa para que sea Hollande quien le dé brillo.

P.: Tal vez el día después Europa no tenga plan sino un gran cortocircuito.

G.G.:
Se está trabajando para evitarlo. Nadie quiere reeditar lo que en su momento fue «la gran Mitterand».

P.: Guste o no, el buen funcionamiento del eje «Merkozy» -el entendimiento entre Berlín y París- es un dato clave para la estabilidad de la zona del euro. No hay trato directo entre Merkel y Hollande y sí un océano de diferencias en temas sensibles.

G.G.:
No es nada personal. Hay un matrimonio de intereses que no cambia porque cambie un presidente. Por supuesto, Hollande tratará de aprovechar el envión. Es lógico.

P.: Merkel sabe cómo lidiar con las rebeldías.

G.G.:
El propio Sarkozy intentó varias veces desbordarla.

P.: Y no pudo.

G.G.:
Lo que no quita que el resultado electoral de Francia obliga a un cambio de enfoque. Y eso va más allá de Hollande. Hay una peligrosa radicalización de los votantes. Probablemente Grecia subraye esa misma faceta. En ese sentido la política del continente parece haber tomado nota.

P.: Se refiere a esta resurrección de la inquietud por el crecimiento.

G.G.:
El Consejo Europeo, el BCE y la propia Merkel han tenido que acomodar su discurso. Podían haber ignorado la cuestión y no lo hicieron. Hollande puede apurar esa transición. Pero no se equivoque: Alemania seguirá siendo la que tenga la sartén por el mango.