7 de junio 2012 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Hubo alivio en los mercados y hasta euforia, con subas rotundas en Wall Street que no se veían hacía mucho tiempo. Y conste que el BCE no les prestó oídos a los pedidos de baja de tasas. ¿Qué pasó? Gordon Gekko, el nombre de ficción de nuestro analista entrevistado, explica los pormenores.

Periodista: Es difícil de creer. Con Europa en la cornisa, el BCE dice que no debe ocupar el vacío que le corresponde llenar a otras instituciones. Se desentendió olímpicamente. Y, a la postre, es el banco central de EE.UU. el que se pone la coyuntura al hombro. Uno de sus personeros, David Lockhart, presidente de la Fed de Atlanta, le hizo un guiño a la extensión de la operación twist.

Gordon Gekko:
No es exactamente así. Pero es verdad que el BCE permanece de brazos cruzados y que las palabras de Lockhart alientan la expectativa de que la Fed ensaye otra ronda de estímulo no convencional.

P.: ¿Cuándo es la próxima reunión de la Fed?

G.G.:
Es un encuentro de doble jornada. El 19 y el 20 junio.

P.: Europa está en el horno. EE.UU., no. Y lo que se perfila es que la Fed va a actuar primero, antes de que lo haga el BCE. ¿No es de locos?

G.G.:
La situación es muy dinámica. Es cierto que la agenda del BCE no contempla otro mitin antes de principios de julio. Pero la realidad manda. Habrá que tomarles el pulso a los bancos de la región día y día y corroborar que el sistema no se trabe, no deje de funcionar. Hay elecciones en Grecia en un par de domingos y, en función de los resultados, también puede complicarse. Si así ocurre, el BCE no podrá esperar. Tendrá que arremangarse e intervenir en el momento.

P.: Mario Draghi, el hombre fuerte del BCE, ha garantizado la provisión suficiente de liquidez de corto plazo.

G.G.:
Ya se disparó un aumento de su utilización. Se tomaron más pases a siete días esta semana que en ningún otro momento después de febrero. Es una válvula automática que está disponible, que los propios bancos administran según su necesidad.

P.: Pero puede no alcanzar para estabilizar una situación crítica.

G.G.:
Seguro. Aquí Draghi fue claro. Se le preguntó en la conferencia de prensa sobre las chances de volver a habilitar la ventanilla de asistencia a largo plazo, y contestó que muchos de los problemas que aquejan a la eurozona no tienen que ver con la política monetaria. Dijo que no le parecía correcto que la política monetaria sustituyera la falta de acción de otras instituciones.

P.: Es un enfoque muy diferente del que aplicaría la Fed.

G.G.:
Entre otras razones porque la unión monetaria no involucra a un solo país sino a 17.

P.: Draghi le pone presión a la política para que defina las zonas grises.

G.G.:
No es Draghi, es la realidad. Lo que el BCE no quiso es hacerse cargo de lo que considera no es de su estricta competencia.

P.: ¿Podrá mantener esa posición?

G.G.:
No indefinidamente.

P.: Está tirando de la cuerda.

G.G.:
Me imagino que Draghi pensará lo contrario. Que son los gobiernos -con sus dilaciones- los que la tensan.

P.: Un recorte de tasas de interés no está fuera del espectro de atribuciones del BCE. Y, por cierto, no se advierte una economía floreciente en la eurozona. Hasta la inflación se desinfla.

G.G.:
Se trató el tema, hubo quienes favorecían una baja, pero finalmente la mayoría impuso el criterio de no innovar.

P.: ¿Le parece acertado?

G.G.:
No. Pero Draghi, al narrar la discusión en detalle, le abre las puertas a la idea de un recorte en la próxima reunión.

P.: En julio.

G.G.:
Sí.

P.: A menos que Europa se desmorone antes.

G.G.:
Correcto. Pero no es la tasa al 1% lo que está agrietando al Continente. Y tampoco bajarla a cero frenará un derrumbe. La cuestión es otra. ¿Qué se hace con España? ¿Cómo se capitaliza a sus bancos? No le toca al BCE resolverla. Pero llegado el caso, se defina como se defina, deberá lidiar con sus consecuencias.

P.: ¿Cómo se entiende que los mercados hayan tomado una actitud tan constructiva? ¿Se descuenta que habrá una solución no traumática y que la crisis española no derivará en catástrofe? No me va a decir que porque la Fed puede llegar a lanzar un twist II las Bolsas suben como están trepando hoy. El Dow Jones avanza más del 2%.

G.G.:
La apuesta es que la sangre no llegará al río. Que España se saldrá con la suya y evitará el rescate.

P.: Que conseguirá torcerle el brazo a Alemania.

G.G.:
Que Alemania accederá y así España obtendrá el refuerzo patrimonial que requiere su banca de manera directa del muro cortafuegos. La versión que circula hoy es que se canalizaría de los fondos europeos de rescate al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que es la institución pública española que se ocupa de estos asuntos. Y el FROB los asignaría.

P.: ¿Es creíble?

G.G.:
Los mercados lo creen. Y por eso los precios que vemos. Sería una muy buena solución para Rajoy que no perdería el control de Bankia. Y usted sabe que es un tema delicado para su Partido. La política no dejó que el presidente del Banco de España abriera la boca sobre los entretelones que precedieron a la nacionalización de la entidad.

P.: Los mercados lo creen. ¿Y usted?

G.G.:
No creo en una solución tan rápida. Ni que se alcance sin fricciones. Pero sí pienso que Europa no se va a suicidar. Y la iniciativa que se propone está en línea con el sentido común y la experiencia. Ya se probó con Irlanda que el camino del rescate a un país, por los problemas estrictos de su sistema financiero, hunde a ambos en la zozobra (al país y a sus bancos). Esta estrategia -de tratar al sistema financiero en forma encapsulada- es muy superior. Pero el diablo está en los detalles.

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