3 de septiembre 2012 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Se corrió el telón en Jackson Hole. Y Ben Bernanke no defraudó expectativas. En parte porque la vara no era muy alta. Se sabe que la Fed no quiere chocar de frente con la agenda electoral. En mayor medida, sin embargo, porque fijó posición contundente a favor de una nueva aplicación de la política monetaria no convencional (QE3 incluido, se entiende). Es Gordon Gekko, nuestro hombre oculto en el mundo de las altas finanzas, el que explica las novedades desde las montañas de Wyoming.

Periodista: Se develó el misterio. Habló Ben Bernanke, el titular de la Fed, en el simposio de Jackson Hole. En 2010, Bernanke bendijo allí la segunda ronda de la expansión cuantitativa, el QE2. El año pasado, le confirió el guiño a la operación Twist. ¿Puede decirse que, desde ese mismo atril, «telegrafió» el QE3?

Gordon Gekko:
Puede decirse que sí.

P.: ¿Nos preparamos para una nueva ronda de adquisiciones? La reacción de los mercados fue muy positiva.

G.G.:
Sí, pero no hay apuro.

P.: ¿Le parece?

G.G.:
Bernanke le dio el sí al QE3, pero no dijo para cuándo.

P.: ¿No sería lo lógico esperarlo para la próxima reunión del Comité de Mercado Abierto, el 12 y 13 de septiembre?

G.G.:
No habló de tiempos.

P.: ¿Cómo fue la historia del QE2? La Fed, ¿no debería copiar el procedimiento?

G.G.: La historia del QE2 es una buena guía indicativa, pero difícilmente se repita.

P.: ¿Por qué no?

G.G.:
Porque de hacerlo, cabe esperar que el banco central use la próxima reunión para comunicar el cambio previsto de rumbo y recién gatille la inciación del programa de compras en el segundo mítin. El QE2, haga memoria, tuvo el visto bueno tácito en Jackson Hole a fin de agosto, pero no se estrenó hasta la reunión del 2 de noviembre de 2010.

P.: Repetir la secuencia va a ser difícil. Habría que comenzar a comprar bonos a fines de octubre.

G.G.: Días antes de las elecciones presidenciales del martes 6 de noviembre.

P.: Entonces hay que adelantar la agenda.

G.G.: O postergarla. Hay otra reunión en diciembre. Ya con los resultados de los comicios puestos.

P.: ¿Cree que Bernanke arrojó alguna pista sobre qué alternativa escogerá?

G.G.: El inconveniente para descifrar esta decisión es que el tema político es innombrable. No figura para nada en la discusión.

P.: Aunque pesa. Todo el mundo lo sabe, aunque no se mencione.

G.G.: Tal cual.

P.: ¿Piensa que el QE3 es ya una decisión tomada?

G.G.: Sí.

P.: Usted lo dudaba.

G.G.:
Bernanke hizo un balance explícito de sus beneficios y costos. Se ocupó de desmenuzar al detalle la situación de la coyuntura. Y fue muy claro en ponderar las políticas monetarias no tradicionales. En esta circunstancia, dijo, son mayores los beneficios que los eventuales contratiempos que pudieran ocasionar. Es un fuerte espaldarazo.

P.: Ya lo creo.

G.G.: Espaldarazo que estaba faltando. No teníamos una evaluación actualizada de los efectos de las medidas no convencionales. Y, ciertamente, las conclusiones son muy favorables para pensar en su continuidad, en la probabilidad de un nuevo envión.

P.: Pero aun así no cree que el turno del QE3 toque en septiembre...

G.G.:
No es una decisión tomada. Dennis Lockhart, el presidente de la Fed de Atlanta, lo señaló con nitidez.

P.: Será una discusión reñida.

G.G.: Eso dijo.

P.: Pero en ese debate ardoroso, hay que contar con que Bernanke laudará a favor de una nueva andanada.

G.G.: Sí. Pero no dijo cuando.

P.: Ya veo. Los mercados reaccionaran como si fuera a ser muy pronto.

G.G.: La respuesta fue entusiasta. Pero no dirime la cuestión.

P.: ¿No significa que los mercados esperan que la iniciativa tome cuerpo en un par de semanas?

G.G.: Estamos en un pequeño rango, muy comprimido. La reacción fue buena, y las cotizaciones levantaron el 1%. Pero si los mercados creen que el QE3 se ejecutará ya mismo, deberían llevarse puestos los máximos post Lehman.

P.: Cosa que no sucedió hoy (por el viernes). Pero que puede decantar las próximas ruedas.

G.G.: Créalo cuando lo vea.

P.: Entonces las palabras de Bernanke no aportaron nada nuevo. Ya sabíamos, al leer las minutas, que la Fed era proclive a volver a la carga. Pero el tema era que pensábamos que no ocurriría antes de la elección. Y ahora el saldo no cambió.

G.G.:
Se equivoca. La presentación de Bernanke fue muy potente. Existe un debate en curso sobre la conveniencia de seguir insistiendo en las políticas no tradicionales, y Bernanke tomó posición de forma tajante. ¿Quiere escuchar otra campana? Lea el último discurso de Richard Fisher, de la Fed, de Dallas.

P.: Quien compara la simpatía por la política monetaria no convencional con la adicción a las drogas. Algo similar a lo que sostiene el Bundesbank.

G.G.:
Es la vertiente abolicionista de este lado del Atlántico. Y la discusión es de alto voltaje. La Fed de Dallas consiguió los servicios de William White para torpedear la política monetaria «ultra fácil» y sus consecuencias «no deseadas».

P.: ¿El mismo White que desde el Banco de Ajustes de Basilea (BIS) criticó el curso de las finanzas internacionales antes de que se produjera la catástrofe internacional?

G.G.: El mismo. Y el mismo tema. Lo diferente son las conclusiones. Bernanke no cita el trabajo, pero se posiciona en las antípodas. Es toda una definición. La Fed está lista para ir por más. Si se demora no es porque desconfíe del QE3 y de los demás potajes no convencionales. El único freno es el calendario electoral. Pero hay luz verde para actuar cuando el episodio quede a un costado.

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