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Diálogos en Wall Street
Periodista: ¿Nos caemos al abismo?
Gordon Gekko: ¿Es su sensación?
P.: No. Es la realidad. Wall Street derrapa y no reacciona. No tiene dónde agarrarse. Saltaron los pedidos de subsidio por desempleo al máximo del último año y medio.
G.G.: Espere, espere. El huracán Sandy obligó a paralizar la costa este. Es una excepción. Sus efectos no volverán a repetirse.
P.: La lista es larga. Europa confirmó su doble recesión. Japón se hunde. El Medio Oriente se incendia. Y el bendito acantilado fiscal sigue ahí, inamovible. No cesó su amenaza.
G.G.: Y, para peor, hay quienes interpretaron las minutas de la Fed como una posibilidad de que tal vez el QE3 no sea un compromiso tan firme y no se prolongue el año próximo.
P.: No todos están de acuerdo en la conveniencia de seguir con las compras de bonos en 2013, pero los que deciden -con Bernanke a la cabeza- sí lo están.
G.G.: Usted lo dijo mejor que yo.
P.: Como sea, con QE3 o sin QE3, los mercados patinan igual.
G.G.: Seguro. Pero no es lo mismo que exista o no la alternativa de tener al banco central comprando bonos -e inyectando la liquidez equivalente- mes a mes. Le recuerdo los términos de la operación: se practicará hasta que las condiciones laborales mejoren sustancialmente.
P.: Estoy de acuerdo. Pero Wall Street se derritió a sabiendas de la diferencia. Pesó mucho más el temor al precipicio fiscal.
G.G.: Es lo que vemos. Aunque le digo que si uno revisa el patrón de los años electorales, un bache profundo (tras las urnas) no es una aberración. No resulta extraño. La corrección que se suele afrontar de mayo a octubre duró muy poco, no impidió que el mercado repuntase hasta alcanzar nuevos máximos en septiembre. Y ahora nos sorprende la recaída. Pues bien: ése es el perfil típico de los años con comicios presidenciales. No se necesita que irrumpa ningún acantilado, es común que surja esta depresión posparto.
P.: En la Bolsa cruzamos ya el primer umbral delicado. Índices como el NASDAQ atravesaron en su caída la marca del 10 por ciento.
G.G.: El NASDAQ es muy volátil. Otra cosa es si la perforación la hacen el Dow Jones Industrial y el SP 500.
P.: ¿Usted qué cree?
G.G.: Que rebotaremos por ahí. El efecto calendario también ayudará. Estamos en la antesala de la estacionalidad más favorable.
P.: Hasta ahora la merma no refleja gran desesperación. Desde ese punto de vista, puede continuar. No hay signos todavía de una capitulación.
G.G.: Eso es cierto. Pánico no se observa. Incomodidad, sí. Y los mercados suelen tener la costumbre de incomodar al máximo para después cambiar de partitura.
P.: ¿Piensa que la política será capaz de dar una respuesta alentadora que despeje los temores antes de que capitule Wall Street?
G.G.: No ocurrió el año pasado. Sí en 2010. Ahora tocaría que sea antes. Las negociaciones entre ambos partidos ya comenzaron. Y la lógica obstructiva de 2011 carece de sentido cuando la pelea de fondo ya terminó. La intransigencia, le recuerdo, no ganó el favor de la población.


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