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Diálogos en Wall Street
Periodista: ¿Será que el silencio es salud? No hay noticias del Capitolio. Nada se escucha de la pulseada fiscal, la amenaza del abismo no se ha corrido un centímetro, pero ya no asusta. Desde Acción de Gracias, Wall Street sintoniza en modo rally. ¿Se justifica? ¿O habrá que cuidarse de los idus de diciembre?
Gordon Gekko: Se dice siempre que los vientos de estación, en esta época del año, soplan favorables.
P.: Pero, esta vez, lo que nos espera el 1 de enero es un acantilado fiscal tajante.
G.G.: Está claro que no hay progresos en las negociaciones. Y también que existía más nerviosismo la jornada después de la elección que el que se observa estos días.
P.: Leo un titular de internet: «La Bolsa sube porque hay más optimismo acerca del precipicio fiscal». Y, en efecto, las acciones suben. Pero no hay ninguna evidencia respaldatoria que provenga de Washington.
G.G.: Así es. La Bolsa trepa igual. Y más lo hace en Europa.
P.: ¿Cuál es la idea?
G.G.: Que el capítulo fiscal se va a arreglar, quizás a último minuto, quizás después del 1 de enero, pero antes de que logre desbarrancar a la economía.
P.: ¿No es un cálculo muy finito?
G.G.: Lo es. Pero el temor compite siempre con la ambición. Y el riesgo de que los mercados levanten vuelo y uno se quede a pie, desde fines de noviembre, es el que está torciendo la balanza.
P.: La Fed comenzó su última reunión de 2012. ¿Qué decisión espera mañana (por hoy)?
G.G.: Como sabe, culmina la operación twist 2. No puede continuar porque la Fed ya no tiene títulos cortos en sus alforjas. La transición lógica es extender el QE3 de manera tal que se mantenga el volumen de adquisición de bonos largos.
P.: En el orden de los 85 mil millones de dólares por mes.
G.G.: Tal cual.
P.: ¿Piensa que comprará todo en bonos hipotecarios como lo hace hoy en día con el QE3?
G.G.: No creo. Pero hay dos sorpresas que podría deparar la reunión: una es la que usted alude. Otra sería que la extensión del QE3 no fuera totalmente esterilizada. Es decir, que se ampliara la dosis de inyección monetaria.
P.: ¿Una Fed más activa podría ser el contrapeso justo a la falta de acuerdo en materia fiscal?
G.G.: No. El precipicio fiscal no tiene antídoto. Debe evitarse, sí o sí. Saltar al vacío no se cura con una aspirina.
P.: No es común que Wall Street tome confianza a partir de la marcha de las Bolsas de Europa. Mucho menos que lo inspire el DAX alemán. Y, sin embargo, es lo que ocurre todos los días. Así la rueda arranca bien pisada desde antes de la apertura.
G.G.: La Bolsa alemana trepó el 29% en el año. Y cotiza a su nivel más elevado desde enero de 2008. ¿Crisis europea? ¿Cuál crisis? No se la aprecia nublando el horizonte. ¿Doble recesión en el Continente? No parecería que fuera a durar mucho, a juzgar por los precios de los papeles.
P.: Las Bolsas anticipan, pero no siempre aciertan. Y, a veces, erran fiero. ¿No abunda la complacencia? El Bundesbank tiene una visión de la propia economía alemana mucho más lúgubre.
G.G.: Es verdad. En octubre, la producción industrial cayó el 2,6%. No debería sorprenderse si el cuarto trimestre cierra con un retroceso. Y el banco central que, en junio proyectaba un crecimiento del 1,6% para 2013, lo rebajó a la cuarta parte.
P.: Un mismo país y dos películas muy diferentes. ¿A quién creerle?
G.G.: Hasta marzo puede creerle al DAX, aunque se equivoque. La factura del error, en todo caso, no se librará sino en fecha posterior. Entienda que las Bolsas europeas no niegan la recesión. Lo que están afirmando es que no se profundizará mucho, y que revertirá en el segundo semestre. Le digo más: los 350 expertos financieros alemanes que nutren el informe ZEW de sentimiento económico comparten idéntica opinión según el sondeo mensual recién sacado del horno.
P.: Habrá que verlo en la cancha para creerlo.
G.G.: Tiene toda la razón. Sin embargo, hay motivos palpables para tomar una posición. Una corriente tangible -la de los flujos de recursos de los inversores- apunta en dirección de los fondos europeos de acciones. Es un dato fehaciente: los fondos alemanes acusan un 18% más de entradas que un año atrás.


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