20 de junio 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Se corrió el velo detrás de la Fed. Y no puede hablarse de grandes sorpresas, pero sí de una decepción inicial en Wall Street. Habló Bernanke con la prensa en general y Gordon Gekko, en exclusiva, con nosotros.

Diálogos en Wall Street
Periodista: Se develó el misterio. Bernanke se despachó a gusto. El Dow Jones cae 200 puntos. ¿Indigestión?

Gordon Gekko:
No lo llamaría así. Se descremó la espuma acumulada en las dos ruedas precedentes. Nada más. Bernanke no se apartó de lo que ya se sabía.

P.: ¿Y entonces?

G.G.: Quizás alguien esperaba una palmada en la espalda. Pero era pedir demasiado.

P.: La Fed se prepara para comenzar a reducir la potencia de su programa de compra de bonos, el QE3.

G.G.:
Sin prisa excesiva. "Hacia fines de año", dijo Bernanke. Siempre y cuando la economía lo permita. No hay una decisión tomada. Ni un calendario marcado.

P.: ¿Cómo interpretarlo? ¿Cuál es la fecha probable?

G.G.:
Mantengamos el cronograma que teníamos en mente. No será a fines de julio. Pero la reunión de septiembre calzaría como anillo al dedo.

P.: Mientras tanto, la Fed puede chequear la resistencia de los materiales con los que debe operar. Si los mercados soportan la presión, si la economía sortea el efecto del recorte automático del gasto público ("es un viento de frente muy pesado", dijo el chairman) y si no irrumpe el drama de lidiar con el "techo de la deuda"...

G.G.:
Septiembre concede un plazo razonable. Aunque el último punto, el tema del "techo de la deuda", no va a estar resuelto. Y puede traccionar negativamente hacia fines de octubre o principios de noviembre. Pero si la Fed lo tuviera en especial consideración, la revisión del QE3 se postergaría, por lo menos, hasta diciembre. Y el espíritu de las palabras de Bernanke no luce tan paciente.

P.: Usted habló de la importancia de las proyecciones macroeconómicas de la Fed. Y en efecto sufrieron muchos cambios. Usted pensaba que una reducción del "techo" del rango del crecimiento previsto para este año del 2,8% al 2,6% era esperable. Y así sucedió.

G.G.:
Correcto. Aunque yo firmaría cualquier resultado que fuera mayor que el 2%.

P.: Pero, lo recuerdo bien, eso no era lo esencial. Sino tratar de entender cuál podía ser la prisa de la Fed a partir de sus estimaciones, fueran erradas o no. Una menor proyección de crecimiento era compatible con un apuro menor por recortar el QE3. ¿Quedó ratificado? Le pregunto porque la Fed también elevó el ritmo de expansión para 2014 y lo llevó a un rango del 3% al 3,5%.

G.G.:
El banco central tocó casi todos sus números previos. Como pocas veces. Bajó la proyección de desempleo y tuvo que reconocer la fuerte reducción de la inflación medida por el deflactor de consumo. Le diría que si usted busca una conexión fuerte entre la realidad y estas proyecciones ése es el único punto de tangencia.

P.: ¿Qué conclusiones extrae?

G.G.: Número uno, que no hay apuro por actuar. No es la economía la que le exige a la Fed acelerar el trámite. No lo repitió Bernanke, pero vuelvo a lo que fue su objeción original, un mes atrás: el peligro de alimentar la toma de riesgos excesivos. Ese temor es el que justifica mudar la agenda.

P.: Si la Fed piensa que la economía de veras estará creciendo a más del 3% el año próximo, hace bien en comenzar a maniobrar antes que termine el año...

G.G.:
¿Será eso lo que piensa? Que es lo que dejó asentado por escrito, no tengo dudas. Creo, más bien, que la Fed quiso montar un escenario macro compatible con su propósito de achicar el QE3. ¿Cómo justificarlo después de rebajar las proyecciones de crecimiento e inflación? Si el QE3 procura una mejoría sustancial de las condiciones laborales, la verdad es que el rango de la tasa de desempleo, aunque haya bajado en un par de décimas, sigue siendo muy alto: 7,3% - 7,5%. La Fed debería insistir con el programa y no empezar a retacearlo.

P.: Las votaciones de la Fed, ya se nos había hecho costumbre, terminaban con un voto en disidencia. Pero aquí tuvimos una novedad. Se sumó otra opinión en discordia. La de James Bullard, de la Fed de St. Louis. Lo malo es que no pide menos QE3, sino prestarle más atención a la merma de las tasas de inflación.

G.G.:
Es la discusión anterior. La Fed está cambiando las ponderaciones con las que evalúa su política. La variable que Bullard cita fue clave para que la Fed lanzara el QE2 en 2010. El comunicado oficial atribuye la "desinflación" a factores temporarios. Siendo pasajera, puede posicionarse para una reducción del QE3. De vuelta, no es la economía la que dicta el cambio de agenda. Es la sensibilidad frente a los riesgos de incubar efervescencias.

P.: No suena como un buen augurio para los mercados de riesgo.

G.G.: La Fed nos dice que quiere ejercer una marca más pegajosa.

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