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Diálogos en Wall Street
¿Renace la crisis europea? ¿Cómo interpretar la turbulencia política en Portugal? Gordon Gekko aconseja no descuidar todavía los hechos en EE.UU. y monitorear con especial atención el informe de empleo que se conocerá mañana.
Gordon Gekko: Es un revolcón desagradable, pero su impacto todavía luce acotado. El contagio es leve. Nada muy distinto de lo que vimos en marzo/abril cuando el Tribunal Constitucional obligó a modificar de apuro el paquete de medidas fiscales y ocasionó una zozobra circunstancial que pudo contenerse sin pasar a mayores.
P.: No lo recordaba.
G.G.: Lo que ayudó tres meses atrás fue la oleada de liquidez que disparó el Banco de Japón con su anuncio de duplicar la base monetaria. Empezamos abril con dudas sobre la viabilidad del programa de ajuste en Lisboa y terminamos el episodio con la primera colocación de bonos de Portugal a diez años desde que se produjo su rescate.
P.: Ahora vamos a contramano. La liquidez se restringió desde que pende la amenaza de la Fed de comenzar a reducir el tamaño del QE3...
G.G.: Hoy por hoy, lo que no tiene antídoto es el temor a un mal paso de la Fed. Es todavía el factor principal de preocupación. Aunque no se lo mencione y la mirada se dirija a Grecia, o a Portugal o a Egipto. Los problemas del Mediterráneo resuenan más si uno no sabe qué se trae la Fed entre manos.
P.: Ese frente pareciera haber ganado en tranquilidad. El discurso oficial después de Bernanke ha devuelto la calma.
G.G.: Seguro. Pero la tasa larga no se descomprimió lo suficiente como para dar vuelta la página. ¿Marcó un techo visible? Sí. Pero se estacionó demasiado cerca de los máximos y muy lejos de los pisos previos. Un par de números económicos robustos y podemos volver a las andadas. Por eso le diría que no se apure en querer cerrar este capítulo en EE.UU., más allá de lo que ocurra en Europa.
P.: El informe de empleo, que se conocerá mañana, puede reabrir la discusión. Según la estimación alternativa de la firma ADP, que sólo mide el empleo privado, se crearon 188 mil puestos netos en junio. No es una cifra rotunda pero son 28 mil contratos más que los que esperaba el consenso.
G.G.: El sector público va a restar empleos por el "sequester", como consecuencia del recorte de gasto. Deberíamos lidiar con una cifra total inferior a la de ADP. Si es así, no pasará gran cosa. Una cifra arriba de 200 mil causará mucho oleaje. Y la verdad es que las estimaciones son muy volátiles, sufren grandes correcciones, y el rango de variación no excluye una sorpresa de ese tipo.
P.: Lo que, de seguro, provocaría un segundo remezón...
G.G.: Por eso le digo que espere hasta contar con una mejor visión de cómo evolucionaron las condiciones laborales de junio.
P.: Llegado el caso de que se excediera el umbral de los 200 mil empleos netos, ¿piensa que la Fed podría adelantarse y achicar el tamaño del QE3 a fin de mes y no en septiembre?
G.G.: Pienso que no, que un dato puntual con un gran margen de error no dictará los tiempos de la revisión.
P.: Pero el mercado no lo va a saber. Y va a cundir la zozobra.
G.G.: Imagino que tendremos más "jarabe de pico" de la Fed. Sería coherente con todo lo que hemos escuchado en las últimas dos semanas. Vamos en dirección a menores compras de bonos, pero no es un asunto inminente.
P.: Volvamos a Europa. Le pregunté y no me respondió. ¿Cómo entender los eventos en Portugal? ¿Es un hecho pasajero o un rebrote de la crisis europea?
G.G.: Es un problema político interno. No es sencillo mantener el camino de la austeridad, no parece muy atinado tampoco, y hay voces que quieren darle una mayor oportunidad a un relajamiento.
P.: No es común que sea el ministro de Finanzas el que mocione por ello, y menos que dé un portazo.
G.G.: Y tampoco es un detalle. No lo plantea cualquiera. Es alguien que se comprometió con el proceso de ajuste, que ha hecho razonablemente su trabajo porque no hay grandes objeciones tampoco sobre el cumplimiento del programa.
P.: El Gobierno aceptó la renuncia y ratificó el rumbo al elegir a su sucesora. Pero entonces lo que se rompió fue la coalición en el poder. Europa suele salir del radar, y es común escuchar afirmaciones en el sentido de que la crisis terminó, pero está claro que las tensiones subsisten. Lo mismo vale para Grecia. Cuando uno vuelve la mirada, los problemas siguen presentes.
G.G.: La crisis en el sentido de una corrida sobre la deuda soberana cesó cuando Draghi prometió la intervención del BCE. La crisis en el sentido de lastre económico persiste. Ayer la tasa a diez años de Portugal atravesó la marca crítica del 7%. Y conste que Portugal no puede acceder al régimen de Draghi. Pero si uno mira fuera de Portugal, el daño es muy limitado. Para la región es una luz amarilla. No más. El Gobierno de Lisboa deberá rearmar una base política de sustentación y, sobre la superficie, asunto terminado. Pero está claro que hay una erosión subterránea y no sólo en Portugal. Europa debería preocuparse y hacer más para resolverla, aunque ello no se refleje en los mercados de bonos.


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