16 de septiembre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

La operación Siria se reveló un “bluff” de Obama. ¿Será la operación QE3 otra fanfarronada en ciernes? Para Gordon Gekko no hay punto de comparación. La Fed, a diferencia de Obama, puede tomar la decisión que considere mejor y ejecutarla. Y, según el criterio de la mayoría en el seno del banco central, el reloj marca la hora de comenzar con la poda de la compra de bonos. ¿El principio del fin del QE3 ya está en los precios, como lo sugiere el entusiasmo reciente de las acciones? A continuación, las opiniones de Gekko.

Diálogos en Wall Street
Periodista: La operación Siria devino en papelón. El presidente Obama se fugó por la tangente (gracias a la alternativa vidriosa que le acercó su par ruso, Vladimir Putin, sin duda mucho más avispado) y el ataque punitivo de los EE.UU. que era "inminente" quedó en la nebulosa.

Gordon Gekko:
La amenaza de Obama resultó un fiasco. No pudo despacharla. Y no le quedó mejor salida que aferrarse a la soga que le prestó Putin.

P.: ¿Será posible trazar un paralelo con la operación QE3 de la que tanto habló la Fed? La decisión también es inminente. El miércoles debería empezar la poda en la compra de bonos. ¿Cumplirá Ben Bernanke con lo que se espera del banco central, o hará mutis por el foro?

G.G.:
La diferencia es que Obama prometió lo que, por lo visto, no estaba en condiciones de ejecutar. La Fed, en cambio, no se ató nunca las manos, no ha hecho ninguna promesa en firme, todo su discurso es condicional y, habiendo preparado concienzudamente el terreno desde mayo, puede hoy tomar la decisión que mejor le plazca. Es el día y la noche.

P.: ¿Y piensa que comenzar a desmontar el QE3 será la alternativa más conveniente para la Fed?

G.G.:
A esta altura, sí. Yo no defiendo la prisa por actuar y, como usted sabe, simpatizo con la postura en disidencia de James Bullard, el presidente de la Fed de Saint Louis. Pero dado lo que piensa la mayoría que vota en el comité de mercado abierto, es comprensible que den comienzo ya a la desinstalación del QE3.

P.: ¿Cree que la iniciativa está incorporada en los precios de los activos?

G.G.:
Nunca se sabe del todo. Una versión muy suave, sí. Y, al menos, nadie podrá alegar sorpresa.

P.: Wall Street trepó con vehemencia en la antesala misma de la decisión.

G.G.:
Hasta las acciones sensibles a la evolución de las tasas de interés, como el índice Dow Jones de Servicios Públicos, se las arreglaron para avanzar. Las subastas de bonos del Tesoro a diez y treinta años confirmaron una buena recepción...

P.: Señal de que las tasas largas también tienen bien masticados los peligros.

G.G.:
Todo el mundo los conoce. Hace cuatro meses que la Fed le lava la cabeza a los mercados con sus planes. Hará otro tanto que dijimos que septiembre era la fecha clave. Las lecturas de la volatilidad esperada de las acciones -el índice Vix- no detectan atisbo alguno de temor. Es más: la semana pasada se disparó el nivel de optimismo entre los inversores minoristas. La Bolsa subió con ganas. Es como si Wall Street se relamiera con la decisión, como si pensara que una vez que se anuncie cesará la incertidumbre que nos tuvo atrapados todos estos meses y que en su lugar surgirá un horizonte despejado y favorable.

P.: ¿No lo ve así?

G.G.:
Otro mercado, el del oro, que ya había incorporado estas novedades, y en los dos últimos meses se había recuperado sensiblemente, la semana pasada se derrumbó sin que hubiera grandes noticias. Es un recordatorio de la fragilidad imperante. Si la FED se aparta de lo que el consenso espera, la hemorragia puede aflorar nuevamente.

P..: ¿Y qué es lo que el consenso espera?

G.G.:
Que la FED reduzca las compras de bonos en no más de 15 mil millones de dólares a partir de octubre, que no exhiba un gran apuro por aplicar la segunda poda (por lo menos, hasta la reunión de diciembre) y que mantenga las compras de bonos hipotecarios indemnes. Si hay desvíos, habrá sacudones.

P.: La conferencia de prensa de Ben Bernanke aparece así como una elemento fundamental para calibrar todas esas expectativas.

G.G.:
Como ocurrió en la reunión de junio, lo que diga será lo verdaderamente importante. Aunque, como ingrediente adicional, las proyecciones económicas de la FED se leerán con suma atención. La dinámica que las propias autoridades prevean para las tasas de fed funds en 2015 y 2016 será crucial. La FED ha dicho hasta el cansancio que el fin del QE3 no presupone el comienzo de la suba de las tasas de interés. Aun así las tasas largas treparon del 1,55% al 2,90%. A pesar de que se sabe que la FED no quiere tocar las tasas cortas hasta mediados de 2015. Ahora, por primera vez, el banco central mostrará sus proyecciones para 2016 (cuando espera que la economía regrese a la normalidad). ¿Qué estimación de suba de tasas de fed funds traerán incorporadas? La velocidad de la transición 2015 / 2016 es un dato que Bernanke deberá explicar con cuidado porque se presta para generar chispazos. Cortocircuitos que de ninguna manera están incorporados en los precios.