27 de noviembre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
Los precios de la vivienda subieron más del 13% en EE.UU. ¿Señal de que la inflación no está muerta? Contesta Gordon Gekko, nuestro hombre en Manhattan.

Periodista: La inflación minorista cayó el 0,1% en octubre. Y el último año acumuló un avance del 1%. La inflación no es un problema...

Gordon Gekko:
No lo es. La caída de la tasa de inflación, la desinflación mes a mes, sí es motivo de atención (más que de preocupación). Si se evalúa la mediana y no el promedio de las subas de precios, la lectura es relativamente estable y, siendo inferior, no dista mucho de la meta del 2% anual.

P.: ¿Y la inflación de los bienes raíces? En el tercer trimestre, los precios de la vivienda en EE.UU. treparon el 3,2% según el índice Case Shiller. Y comparando con sus niveles un año atrás la suba alcanza el 13,3%. Quizás la inflación no esté tan muerta como se anuncia.

G.G.:
La inflación que la Fed debe mantener raya es la suba de precios sostenida de una canasta amplia de bienes y servicios, no la variación de un único renglón.

P.: ¿El alza de los precios de la vivienda no importa?

G.G.:
Importa. Ya vimos que sí durante la crisis inmobiliaria. Pero la inflación es la que marca la canasta del consumidor, está en baja y merodea el 1%. Nadie en su sano juicio puede sostener que sea el 13% ni que apunte a los dos dígitos ni nada que se le parezca a lo que, de manera simultánea, registran las series de precios de los bienes raíces.

P.: ¿Pueden coexistir ambas realidades?

G.G.:
La prueba está a la vista.

P.: Pregunto si pueden convivir por mucho tiempo juntas.

G.G.:
¿Por qué no? Tampoco hubo deflación cuando la crisis de la vivienda derrumbó sus precios. Ni anteriormente se produjo inflación cuando se gestó el "boom". Cambiaron los precios relativos de manera contundente, pero no arrastraron, ni en un sentido ni en otro, a la tasa general de inflación. No la desviaron de su rumbo.

P.: Aun así, la experiencia no terminó bien.

G.G.:
La inflación no es la única dolencia que puede estremecer a una economía. Eso téngalo claro.

P.: En la actualidad, la política monetaria expansiva puede resultar inocua y no producir inflación. Ni tampoco una recuperación de la economía real digna de nota. Pero sí está facilitando un renovado fervor en los precios de los inmuebles...

G.G.:
Las políticas de estímulo fueron adoptadas para estabilizar al mercado inmobiliario, entre otras áreas sensibles, y, con la ayuda del paso del tiempo y la digestión de inventarios, pudieron lograrlo. Así como influyeron para amainar la crisis, con más razón, una vez conseguido lo verdaderamente difícil, pudieron contribuir a la resurrección de los precios.

P.: Es como si no hubiera término medio. Pasamos de una caída furibunda que parecía no tener fin a una recuperación vibrante.

G.G.:
Y hay algunos miembros de la Fed que han dejado conocer su incomodidad por la reacción pujante de los precios, aunque todavía están un 20% por debajo de los máximos precrisis.

P.: El aumento de precios en la Costa Oeste es muy fuerte. Los Angeles, San Francisco, San Diego. Todos esos conglomerados urbanos registran incrementos superiores al 20% el último año a septiembre.

G.G.:
Correcto. Y Las Vegas, el 29%.

P.: ¿Cómo debiera acomodarse la política monetaria?

G.G.:
No tenemos un régimen monetario de patrón vivienda. Usted no puede calibrar la política monetaria en función del precio de los inmuebles. Si lo quisiera incorporar como objetivo, el banco central debería procurarse otra herramienta específica. Y no es el caso.

P.: Hay quien dice que la advertencia del "tapering" que hizo Bernanke en mayo, cuando blandió la amenaza de moderar la compra de bonos, tuvo entre sus razones a esta fiebre incipiente por los inmuebles.

G.G.:
Si busca citas encontrará también referencias críticas a los precios de los campos. Pero la advertencia quedó en advertencia. No se ejecutó. Y no se llevó adelante porque se juzgó que la economía no estaba en condiciones. No es el mercado inmobiliario el que va a gatillar, por sí solo, una decisión así.

P.: Quizás hubo un efecto carambola -la suba de tasas largas- que les pudo poner paños fríos a los bríos inmobiliarios.

G.G.:
Fue un efecto inesperado. La Fed se cansó de señalar que la poda en la compra de bonos nada tenía que ver con un aumento de las tasas de interés.

P.: ¿Piensa que la Fed volverá a la carga con el "taper" o que mirará a otro lado y dejará que el mercado de vivienda se arregle por las suyas?

G.G.:
Mire la "micro" del negocio y se dará cuenta de que tampoco es para tanto. Las condiciones crediticias, según la asociación de agentes inmobiliarios, siguen siendo restrictivas. El 31% de las transacciones se hacen cash. Dice Robert Shiller que hay 100 mil inversores que se lanzaron a comprar inmuebles porque perciben que están "baratos". El 67% de las operaciones que hacen los inversores son al contado. Estamos lejos del perfil de una burbuja. Las expectativas de aumentos de precios en 2014, de hecho, no llegan al 4%.

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