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Diálogos en Wall Street
El tema, excluyente, es la reunión de la Fed. Las opiniones son de nuestro veterano analista de mercados internacionales, Gordon Gekko. Y la entrevista examina a fondo los pros y contras de iniciar el "tapering" en el próximo mitin del banco central.

Gordon Gekko: Sólo si se aleja antes que concluya su mandato a fines de enero. Si no es el caso, se despedirá recién en el primer mitin de 2014.
P.: No sería extraño que le deje libre el sitial cuando el Senado confirme a Janet Yellen como su sucesora, ¿no le parece?
G.G.: Es muy posible.
P.: Como sea, la Fed se reúne y las probabilidades de que decida comenzar a recortar las compras de bonos (el bendito "tapering") han aumentado sensiblemente. ¿Toca, por fin, iniciar la retirada del QE3?
G.G.: El asunto vuelve a estar en la mesa de discusión.
P.: Más que eso. Hay muchos funcionarios que lo piden a viva voz.
G.G.: La tirada más reciente de indicadores económicos les ha dado un respaldo del que antes carecían. Sabemos ya que el cierre del Gobierno no causó daños, que hay un repunte de la actividad, que es muy fuerte en la industria manufacturera (dentro y fuera de EE.UU.) y que el mercado laboral retiene la capacidad de aportar 200 mil empleos netos nuevos mes a mes.
P.: En junio, Ben Bernanke estimó que el QE3 estaría finalizado por completo cuando la tasa de desempleo se ubicara en el 7%. Eso ocurrió ya en noviembre y, sin embargo, la Fed continúa comprando los mismos 85 mil millones de dólares en bonos que adquiría un año atrás. ¿No es hora de cerrar el desfase?
G.G.: Ya lo escuchó a Richard Fisher. El titular de la Fed de Dallas lo acaba de decir sin pelos en la lengua: hay que empezar ya. "En la primera oportunidad que tengamos", dijo. O sea, en la reunión de la semana próxima.
P.: ¿Cree que así será?
G.G.: No.
P.: ¿Por qué no?
G.G.: Por varias de las razones que obraron para que Bernanke no pudiera cumplir con su estimación de junio.
P.: ¿O sea?
G.G.: En esencia, una tasa de inflación que insiste en mostrar particular debilidad. El deflactor del gasto de consumo personal -que es la medida de inflación minorista que prefiere el banco central- registra un aumento del 0,7% en los últimos doce meses. La meta es el 2%. Y la Fed, como dijo Charles Evans, titular de la regional de Chicago, está dispuesta a defender la meta "desde abajo".
P.: ¿Cree que le preocupa el riesgo de caer en una deflación de precios? ¿A esta altura, más de cinco años después de la caída de Lehman Brothers?
G.G.: Creo que no. La inflación núcleo es un 1,1%. Las lecturas que usan la mediana de las observaciones, y no el promedio se arriman más al 2%. No denotan un derrumbe de los precios, pero sí una llamativa debilidad, que es persistente. Y el fenómeno no se limita a EE.UU. No es lo que la Fed imaginaba. Y es lógico que se pregunte qué sucederá si comienza a desconectar el QE3.
P.: Es el único obstáculo, entonces, entre el mantenimiento a full del programa y la creciente voluntad de empezar a moderarlo...
G.G.: Yo diría que también opera un ajuste fiscal en EE.UU. que en 2013 fue fortísimo y que el año próximo se suavizará en el margen. La Fed podía pensar que quitarle potencia a la política monetaria en simultáneo no era la mejor idea. Sin embargo, debido a los problemas de comunicación que generó el "tapering" y la reacción nerviosa de los mercados, su mero anuncio provocó un endurecimiento involuntario de las condiciones financieras. Las tasas de interés de largo plazo son sensiblemente más elevadas que en mayo o junio. Desde ese punto de vista, debería haber menos apuro por intervenir.
P.: Y queda pendiente todavía la discusión por el techo de la deuda pública. La tregua vencerá a mediados de enero. Quizás estemos en una situación parecida a la de septiembre, cuando se descontaba el "tapering" y después de la reunión sobrevino el cierre del Gobierno por dos semanas.
G.G.: La discusión en serio, a cara de perro, quedará para mayo según mis cálculos. Pero es un tema pendiente.


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