6 de enero 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Qué cambiará en 2014? ¿Muy poco, como sugieren las expectativas? ¿O mucho más, incluyendo la tendencia de fondo, como pareció sentenciar el pobre debut del nuevo año? Conversamos con Gordon Gekko, nuestro oráculo en Wall Street.

Periodista: Año nuevo, vida nueva... 2013 cerró en los máximos, a toda orquesta. Fue el mejor año desde 1997. En cambio, 2014 arrancó con el pie izquierdo. ¿Comienza una nueva historia? No será fácil repetirla...

Gordon Gekko: En principio, todo sigue igual. El premio es el mismo. Y los riesgos no han variado.

P.: ¿Cómo explica el patinazo?

G.G.:
Como cualquier otro de los que sufrimos en 2013. Nada muy especial.

P.: Pero enero no comenzó muy bien...

G.G.:
Es temprano para afirmarlo. Con la Bolsa en los récords absolutos, todo el mundo quiso aparecer en la foto de fin de año. Es la mejor explicación de la caída posterior, el jueves y viernes.

P.: No cree que el mercado está cansado después de semejante recorrido alcista.

G.G.:
No veo las evidencias. Que había sobrecompra, seguro. Pero depuró con muchísima rapidez. Vea las lecturas de sentimiento de los inversores. De una semana a otra, el porcentaje de bulls (optimistas) bajó del 55% al 43%.

P.: Es una caída abrupta.

G.G.:
La más pronunciada desde abril.

P.: ¿Y no es una señal de fatiga?

G.G.:
El problema, con la Bolsa en los máximos, es el exceso de optimismo. Que decaiga la visión favorable y, se supone, que se aligeren las tenencias de acciones, más bien despeja el terreno. Así fue a lo largo de 2013. Los picos de optimismo fueron fugaces y ello no perjudicó el ascenso continuo de los papeles.

P.: Si uno mira las encuestas de expectativas se estima que 2014 será un calco de 2013 aunque se piensa que la magnitud de la suba de la Bolsa se atenuará. La idea es que a las acciones le volverá a ir muy bien y a los bonos, muy mal. ¿Tiene sentido?

G.G.:
Si analiza los flujos a los fondos comunes de acciones verá que la Bolsa fue redescubierta el año pasado por los inversores. Antes, el grueso del dinero iba, indefectiblemente, a los fondos de bonos. En 2011 y 2012 los fondos de acciones casi no recibieron nuevos recursos. Ahora bien, el mercado bull (alcista) rige desde marzo de 2009. Antes se lo miraba con desdén y ahora se le reconocen los méritos, pero el hecho objetivo es que está ahí hace tiempo y bien instalado.

P.: Entonces, 2014 puede ser otro buen año para la Bolsa. La economía mundial, no sólo los EE.UU., está levantando la puntería.

G.G.:
Esta recuperación a media máquina ha sido muy conveniente para Wall Street. Obligó a la Fed a suministrar un apoyo persistente. No la dejó desligarse aunque estaba en sus planes hacerse a un lado ya en la segunda mitad de 2010. Si se afianza y apura el paso, es otra historia.

P.: Tiempo atrás usted decía que la Fed era un socio oculto del inversor.

G.G.:
Fue una relación de mutuo interés. La Fed también necesitaba recuperar el valor de los activos de riesgo. En una crisis profunda de crédito, que el colateral se aprecie de forma sostenida es el atajo más corto para salir a flote. Era clave encontrar inversores dispuestos a correr los riesgos. Y, en ese sentido, los planes QE funcionaron muy bien. El inversor tomó más riesgos en cartera sabiendo que la Fed le cubría las espaldas.

P.: 2014 será el año del tapering. La Fed planea finalizar con el QE3. La Bolsa, ¿no debería sentir el impacto?

G.G.:
La Fed pudo arrancar con el tapering en septiembre, pero prefirió esperar y darle más tiempo a los mercados para masticar la idea. Habrá menos contemplaciones en 2014. Y así el contexto será más complicado. Ahora, si la economía responde bien, la Bolsa podría apoyarse en el repunte de la actividad (en parte, porque el ajuste fiscal será menos dañino que el año pasado). Los bonos, en cambio, se verían en aprietos. Este es el escenario que está metido en los precios. Las acciones abriéndose paso, aunque con menos pujanza, y los bonos padeciendo de nuevo (aunque con una suba de tasas largas de medio punto y no de un punto y un cuarto). ¿Tiene sentido? Esta es la inercia que nos dejó 2013.

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