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Diálogos en Wall Street
La Fed hizo lo que se esperaba de ella, dio otro paso en la reducción del QE3 y, pese a que "tapering" no es endurecimiento de la política monetaria, la reacción de los mercados fue como si lo fuera. Con Gordon Gekko analizamos la decisión, la última que tomará Ben Bernanke al frente de la Fed.
Gordon Gekko: Sí. Pero no se le puede achacar a la Fed ninguna responsabilidad. Hizo lo que se sabía.
P.: Y la votación resultó unánime.
G.G.: Diez asistentes, diez votos a favor. No hubo discrepancias. Toda una novedad. Si la memoria no me falla hay que retroceder hasta 2011 para encontrar otro encolumnamiento perfecto.
P.: Yo le jugaba unos boletos a la disidencia de Kocherlakota, el presidente de la Fed de Minneapolis.
G.G.: Era razonable, no le agrada la medida y le preocupa la desinflación, pero no presentó objeciones. Se diría que el consenso en desarmar el QE3 es muy compacto.
P.: Sin apuro. Paso a paso.
G.G.: Correcto. El plan es público. Cada reunión que se celebre cabe esperar una rebaja adicional en las compras mensuales de bonos. A diez mil millones de dólares por cónclave, el QE3 se extingue en noviembre.
P.: Y el libreto no se modifica por mal tiempo. El pobre informe de empleo de diciembre no sirvió de disuasivo. El "vórtice polar ártico" paralizó a la mitad del país con el temporal de frío gélido y nieve, y tampoco. Había quien especulaba con la posibilidad de reducir las compras de bonos en sólo 5 mil millones de dólares. No fue así.
G.G.: El "tapering" no es un endurecimiento de la política monetaria, no se olvide. La Fed continúa inyectando liquidez, sólo que a una tasa de expansión menguante.
P.: Queda claro que la Fed no se apartará del camino que se trazó de antemano.
G.G.: Tendría que ocurrir una catástrofe. O irrumpir una bonanza súbita extraordinaria.
P.: O una crisis muy virulenta en los mercados. Que quizá sea el escenario que tenemos más a mano.
G.G.: No lo hará porque Wall Street deba afrontar una corrección del 10%.
P.: ¿Y qué decir si se agrava la crisis de los emergentes?
G.G.: La prueba está servida, humeante, sobre la mesa.
P.: Todavía no pasó nada. Hablo de una crisis como las de antes...
G.G.: Tendrá que ser muy peliaguda, y poner en jaque a los mercados financieros de EE.UU. para motivar una alteración de los planes.
P.: Ésta es la última reunión a la que asistirá Ben Bernanke...
G.G.: Imagino que sí. Pero si quiere quedarse, puede quedarse. Cesa como presidente de la Fed, no como gobernador. Puede permanecer en el directorio y cumplir el remanente de su mandato.
P.: No lo sabía.
G.G.: Sabemos que su intención es irse, se dice que al nuevo centro de estudios monetarios de la Brookings Institution, aquí mismo en Washington, pero no está obligado.
P.: Mi pregunta tiene que ver con el reemplazo de timonel que se realizará sí o sí. Janet Yellen asume en febrero. ¿Cree que la política podría cambiar?
G.G.: No en lo inmediato. Yellen, como número dos, participó de la gestación del QE3 y ahora de su prolijo desmantelamiento. Votó favorablemente en diciembre y en enero. Nada hace suponer que tenga un criterio diferente de lo actuado. En dicho caso, la Fed podría haber demorado el inicio del "tapering" hasta esperar su asunción. Si comenzó antes, tiendo a pensar que es porque habrá continuidad, un empalme natural.
P.: Volvamos a Wall Street. El serrucho no se detiene. Y esta vez con los dientes claramente apuntados hacia abajo...
G.G.: Los índices principales quebraron la media de 50 ruedas el viernes y quedaron expuestos en una posición muy frágil. Y, en estos momentos, el Dow Jones acaba de pisar el terreno de una minicorrección. Atravesó el umbral de una merma del 5%.
P.: ¿Culpa del "tapering"? ¿Culpa de los ruidos en los mercados emergentes? ¿O de los balances?
G.G.: Escoja usted. ¿O será por el vértigo que provoca la altura de las cotizaciones? Me parece que la desconfianza radica allí.


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