27 de febrero 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Cuando terminó 2013, Wall Street y el bitcoin tocaron el cielo con las manos. Todo cambia. Y consultamos a Gordon Gekko por los tropiezos de las monedas virtuales y la pujanza de las acciones.

Periodista: ¿Vidas paralelas? Wall Street cerró 2013 en los récords. Y el bitcoin supo disputarle cámaras entonces cuando rozó los 1000 dólares. La Bolsa vivió sus altibajos en lo que va de 2014, cabeceó peligrosamente, pero se recuperó a pleno y otra vez desafía las alturas. En cambio, la moneda virtual chocó de frente con la realidad.

Gordon Gekko:
No es fácil la vida del pionero.

P.: ¿Es un momento Lehman para la experiencia de las monedas encriptadas?

G.G.:
Un Lehman virtual. Y sin prestamista de última instancia.

P.: ¿Cree que la propia existencia del bitcoin está en la picota?

G.G.:
El bitcoin retiene un futuro encriptado por delante. Tendrá que descifrarlo con cuidado. En principio, el problema es un "gridlock", un cepo.

P.: Un corralito. Limitado a los que están registrado en una sola Bolsa, Mt. Gox.

G.G.:
Que es (o era) la principal. Por lo que sé, llegó a representar el 80% de las transacciones.

P.: Y de buenas a primeras Mt. Gox se volatilizó en el ciberespacio. No es sólo el cepo, sobrevuela el fantasma del quebranto fulminante.

G.G.:
Correcto.

P.: Como antecedente, aterrador.

G.G.:
Se volatilizan estructuras tangibles, tradiciones centenarias, los venerables Madoff. No debería ser tan sorprendente.

P.: Será difícil sobrevivir a un episodio así.

G.G.:
Esta es una crisis inevitable. ¿Qué pensó la primera vez que escuchó hablar de las monedas virtuales? El tema de la seguridad es lo primero que irrumpe. Es instintivo preguntarse cómo se garantiza que no haya falsificaciones y que los saldos no se evaporen de la cuenta personal.

P.: La experiencia tropezó, entonces, con una piedra básica, fundamental. Si no se salva el escollo, ¿cómo generalizar su adopción? ¿Cómo evitar que no se destruya todo lo que se había avanzado?

G.G.:
A prueba y error. Cuánto costará este accidente será vital para el futuro del bitcoin. Pero hay centenares de alternativas vigentes. Y si el impacto adverso se las lleva puestas, vendrán las monedas de segunda generación. Habrá que resignar discreción por seguridad, aceptar quizás algún grado mayor de intermediación y registro. Vaya uno a saber. Pero la idea básica es prometedora. Y es difícil pensar que no tenga el tiempo a su favor.

P.: ¿Cree que este Lehman virtual provocará algún efecto monetario? ¿O es irrelevante?

G.G.:
En perspectiva es sólo una pequeña pérdida de riqueza. A decir verdad, un activo con tamañas fluctuaciones de precio no es muy apto para realizar transacciones; sus servicios monetarios tienen que ser poco significativos, en esta fase evolutiva, el anzuelo para su tenencia es la expectativa de apreciación.

P.: Los muñecos de nieve, tarde o temprano, se derriten. El rally de las acciones lleva cinco temporadas y se mantiene infatigable. ¿Hay que creer que Wall Street está listo para ir por más?

G.G.:
Yo diría que por aburrimiento, sí. No es fácil conseguir que los inversores se queden quietos, en el lugar donde están, por mucho tiempo. Es más sencillo que se asusten. O se entusiasmen. O que combinen, como si fuera un helado, un gusto inmediatamente después del otro. Pero teniendo los máximos a la vista, que se sienten a esperar hasta que desfilen los buenos argumentos para desafiar los récords es exigirles demasiado. Es natural en toda suba que exploren hasta dónde pueden llegar.

P.: Los vientos del Ártico auguran nuevas tormentas en EE.UU.

G.G.:
Enero fue terrible. Y aun así febrero termina siendo peor.

P.: Los números económicos son malos pero no importa. ¿Hasta qué extremo se los puede ignorar por completo?

G.G.:
Nunca se sabe. Digamos que la tolerancia dura mucho más que lo usual. Mientras tanto el SP500 dibujó una especie de "triple techo" y si no lo rompe hacia arriba, puede ser el gatillo para un nuevo resbalón.

P.: ¿Usted qué cree?

G.G.:
Janet Yellen no pudo ir al Senado por el temporal de nieve y concurrirá mañana (por hoy). Pienso que la apuesta es que Yellen repita el truco de su primera visita y que sus palabras, otra vez, sirvan de trampolín.

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