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Diálogos en Wall Street

A continuación, la entrevista con nuestro experto en los mercados internacionales.
Periodista: ¿Cómo es eso de que la economía de EE.UU. se contrajo el 2,9% de enero a marzo y recién nos enteramos el miércoles? ¿Qué tan bien "predice" la Bolsa la marcha de la actividad económica? Porque no me diga que Wall Street previó semejante bajón...
Gordon Gekko: Sabíamos que la economía se había congelado por el frío polar.
P.: Pero no al extremo de acusar una contracción tan marcada.
G.G.: Los números se revisan. No son definitivos. Ni aun ahora. La estimación inicial del PBI del primer trimestre había dado positiva. Y en su tercera versión aporta esta sorpresa.
P.: Estábamos en ayunas. ¿No es un peligro? Hoy no vemos una recesión en el horizonte y a lo mejor ya estamos metidos en una.
G.G.: No es el caso.
P.: No lo sabe con certeza.
G.G.: Pero tampoco navegamos tan a ciegas.
P.: A las pruebas me remito.
G.G.: Todo el mundo se dio cuenta del frenazo del primer trimestre. Fue un
fenómeno natural imposible de ignorar. Se suspendieron vuelos, se afectó el transporte, se cerraron los negocios...Y la tormenta no ocurrió una sola vez, hubo un par de episodios repe-tidos.
P.: La Bolsa lo pasó por alto.
G.G.: Correcto. Porque aun siendo grave, no es un fenómeno de naturaleza permanente. Y si bien enero fue un pésimo mes para los activos de riesgo, no se le puede cargar la culpa. Si Wall Street empezó el año con mal pie fue, como lo dijimos hasta el cansancio, por el temor a una valuación excesiva. Con respecto a la debilidad manifiesta que generó la contingencia climática, la Bolsa fue muy tolerante. Y tuvo razón.
P.: ¿Es historia?
G.G.: Sí.
P.: ¿Piensa que ya se corrigió?
G.G.: En efecto. Le digo más: es probable que la estimación del producto bruto exagere la verdadera declinación ocurrida. Si uno mira la evolución del empleo detecta un aumento del 1,5% en el primer trimestre. Las horas trabajadas se incrementaron el 2,2%.
P.: Y se redujo la tasa de desempleo.
G.G.: Correcto. ¿Será posible que, en paralelo, la economía se haya derrumbado el 2,9%?
P.: Admito que es una pareja extraña.
G.G.: Tal vez la caída no haya sido tan profunda. Y, por cierto, el bautismo del Obamacare -que coincidió con esta coyuntura tan especial- afectó también los números. Es otro fenómeno muy puntual. Se pensó que el lanzamiento de la cobertura ampliada iba a inflar el gasto médico, y no fue así. La estimación previa suponía una contribución de un punto porcentual del producto bruto y ahora resulta que lo que hubo fue una merma.
P.: Más extraño aún.
G.G.: Como sea, sabemos que el plan de salud arrancó con una recepción muy fría y luego fue cobrando mayor vuelo. Pero el gasto en salud no va a achicarse. Todo lo contrario. Las cifras de la actividad económica, lo mismo. Pasado el temporal de nieve, repuntaron visiblemente. Esas cifras ya están sobre la mesa. El empleo -que nos dio bien en el primer trimestre- se sostiene en lo que va del segundo. Y los indicadores económicos líderes, los que miran hacia adelante, llevan, desde febrero, cuatro lecturas consecutivas en alza.
P.: La casa está en orden.
G.G.: No hay recesión en puerta, pero tampoco frenesí. No hay desbordes.
P.: A la Bolsa tampoco le viene bien que se erice la piel de la Fed...
G.G.: La canasta líder sugiere un horizonte de crecimiento del producto donde, por fin, la recuperación apura la marcha algo por encima de la velocidad de crucero del 2%.
P.: Wall Street no pierde la conexión con la realidad, ¿cree usted? A pesar de la sucesión de récords...
G.G.: No se marea. Y no se equivoca en la visión económica. Más discutibles son los precios, pero eso es harina de otro costal.


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