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Diálogos en Wall Street

Periodista: No hubo "sell in May". Ni en junio. La única perturbación fue un paréntesis breve, el mercado lateral, que también quedó atrás. El rally está lanzado de nuevo.
Gordon Gekko: De hecho, fue el mejor segundo trimestre (SP500, +4,7%) desde que Wall Street retomó el paso de los toros en 2009.
P.: El rally se conserva intacto, pese a sus años.
G.G.: Tiene menos achaques que los naturales de su edad. Lo ayuda el contexto.
P.: Es un eufemismo para no decir la Fed.
G.G.: La política monetaria lo hizo posible, claro. Pero también la naturaleza a media marcha de la recuperación, que, si bien se sostiene, no prende las luces amarillas de una reacción atropellada y pujante. En el tiempo los trastornos graves que descubrió la crisis, y los que pudo haber provocado, se fueron cicatrizando igual.
P.: Sabemos que el cielo no es el límite. ¿Hasta dónde llegará el ascenso?
G.G.: Si algo le sienta bien al rally es la disciplina constante de tener que trepar una muralla de preocupaciones. El avance es hijo del escepticismo.
P.: Sin embargo, el Banco de Ajustes de Basilea, el BIS, que es el banco central de los bancos centrales, acaba de prevenir sobre los mercados eufóricos. Y es un mensaje dirigido, fundamentalmente, a sus miembros.
G.G.: Quien mira el fenómeno a la distancia sí puede pensar que lo dictó una fe ciega en el porvenir. No ha sido así.
P.: "No te pelees con la Fed", reza el viejo lema de mercado. Cualquiera que lo haya seguido a pie juntillas acertó todos los plenos.
G.G.: Es fácil saberlo ex post. Mire los flujos de fondos y verá que hasta comienzos de 2013 los bonos eran el destino favorito y no la Bolsa, que enfrentó un drenaje de recursos por varios años.
P.: Quizá tardó en inculcarse, pero ya está metido en la cabeza de los inversores. Es más, el BIS alerta sobre la dominancia de las expectativas. El riesgo es pensar que los bancos centrales y sus políticas todo lo pueden.
G.G.: Como ve, las preocupaciones son una constante, se renuevan, no nos abandonan nunca. Y el rally se apoya en ellas para subir, como si fuera un alpinista que se vale de las salientes filosas para trepar una montaña.
P.: Pero es cierto que el inversor está convencido de que la Fed y los bancos centrales del G-7 le cuidan las espaldas.
G.G.: Sí, claro. Los riesgos que menciona el BIS existen y no son desdeñables. Deberían reflejarse en problemas de valuación. Y al cabo de tantos años de dinero "gratis" podrían tener una magnitud abrumadora.
P.: Eso temen en Basilea. Es curioso porque Janet Yellen, cuando su exjefe Ben Bernanke avisó del "tapering" en mayo de 2013 tenía más objeciones que ahora que comanda la Fed.
G.G.: La valuación de las acciones es tema de discusión feroz. No están baratas. ¿Fuera de órbita? Tampoco. Yellen contestó que -usando distintos modelos que la Fed monitorea- las cotizaciones le parecen razonables. La euforia, en todo caso, estará por venir. Yellen se manifestó menos conforme, eso sí, con la reducción de spreads en los bonos basura.
P.: No se sabrá si hay excesos graves hasta que los bancos centrales cambien su postura y retomen el camino hacia la normalidad.
G.G.: El tema es que la nueva normalidad ya no será lo que era. Cito a Mark Carney, del Banco de Inglaterra. O las reflexiones de un Bernanke retirado. Y demorará en llegar. Entiendo que si hay problemas serios deberíamos advertirlos antes. De ahí el énfasis en las medidas macroprudenciales, los exámenes de estrés, el celo con el proceso de desinflación. Mire el caso de Bulgaria. La semana pasada colocó deuda a 10 años al 3% y hoy (por ayer) volvió a enfrentar otro conato de corrida bancaria.
P.: Es el drama que el BIS tiene en mente.
G.G.: Lo sé. La tasa es muy baja y atrae a inversores desesperados por rendimiento. Ahora bien, con una deflación que orilla el 2%, la tasa real es altísima. Y, mal que le pese al BIS, la solución no es apretar las clavijas de la política monetaria. Es un problema, sin dudas, pero es un problema chico. Bulgaria emite una vez por año, colocó bonos por 1.500 millones de euros y debe sólo el 22% del PBI. Me parece bien que el BIS remueva el avispero, pero no hay que perder de vista la perspectiva.


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