23 de julio 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Wall Street otra vez en los máximos, ajeno a las vicisitudes en Ucrania y en Gaza. Y como señala Gordon Gek-ko, sacándole provecho a una lectura moderada de la inflación minorista de junio

Diálogos en Wall Street


Periodista: El Dow Jones va y viene en la frontera de los 17 mil puntos. Y volvió a cruzarla desafiante y con holgura. El S&P 500 está en los máximos. No hay misil, no hay conflicto que derribe a Wall Street.

Gordon Gekko:
Ninguno lo tuvo como objetivo central. Son todos efectos colaterales.

P.: El mundo se complica. Si se echa un vistazo, actualmente es un polvorín. Y ya no hablamos de lugares remotos. Es un peligro cruzar el cielo de Europa rumbo al Asia. No se puede volar en línea recta. ¿Cómo puede ser que no pase factura?

G.G.:
Rige una lectura muy condescendiente. La tesis tácita de la contención. Quizás en el invierno boreal, cuando la energía importa más, no sea tan así. De momento los problemas geopolíticos no derraman más allá de su área estricta de injerencia. Quizás se podría anotar el repunte del dólar y de los bonos del Tesoro en la cuenta de una muy incipiente sensibilidad. Pero es muy leve.

P.: ¿El dólar reaparece como refugio ante la inestabilidad?

G.G.:
Es más una reacción refleja que una incursión profunda. Un euro que cae apenas por debajo de 1,35 no significa nada. Puede ser un esbozo de un movimiento de más envergadura, pero eso está por verse. También rebotó el oro. ¿Cuánto? 20 dólares. Le alcanzó para volver a encaramarse por encima de los 1.300 dólares la onza cuando parecía que se caía a plomo. Una anécdota.

P.: Lo más sustantivo es la fortaleza de los bonos del Tesoro. El título a 30 años vuelve a merodear el 3,25%. La tasa de 10 años se zambulló por debajo del 2,50%.

G.G.:
Sí, pero aquí hay más elementos en juego. La tasa de 10 años cayó 14 puntos base en EE.UU. (al 2,46%) en el último mes, pero la merma fue más pronunciada en Alemania (18 puntos base al 1,16%) y Francia (22 puntos base al 1,57%). Si uno piensa que Europa está más expuesta al riesgo geopolítico que EE.UU. (por Ucrania, Putin, Medio Oriente) no tiene mucho sentido explicar la mejora por allí.

P.: ¿Qué otros factores tallan?

G.G.: Hoy (por ayer) fue muy claro el alivio al conocer las cifras de inflación de junio.

P.: Los números de EE.UU.

G.G.: Sí, claro. La eurozona está atrapada en bajísima inflación -un 0,5% interanual- y no repuntó como ocurrió en EE.UU. Con todo el debate sobre el fin de la tasa cero y la conveniencia de apurar la política de la Fed había interés por ver si la inflación minorista se aceleraba mucho más allá del 2% anual.

P.: El alivio vino por el lado de la moderación.

G.G.:
La inflación "núcleo" se planchó después de tres meses de agitación. La expectativa era encontrarse con un registro no superior al 0,2% mensual, y resultó cercano a la mitad.

P.: ¿Piensa que Janet Yellen, la cabeza de la Fed, habrá tomado nota?

G.G.:
Seguro. Ratifica su punto de vista. Pero no iba a cambiar su actitud si el número resultaba elevado; tampoco habrá modificaciones ahora. Si se toman los salarios promedios por hora y se los corrige por la inflación, el salario real disminuyó el 0,1% en relación con junio de 2013. La foto de un mercado laboral muy debilitado seguirá prevaleciendo en la óptica de Yellen, quien, después de todo, es una especialista en la materia.

P.: La Bolsa y los bonos treparon luego de los guarismos del costo de vida. A los bonos, entiendo que le interese poco la fragilidad del mercado laboral. ¿A las acciones, en cambio, no debería afectarles?

G.G.:
El mercado bull (alcista) comenzó en marzo de 2009 tres meses antes de que terminara la recesión. Desde 2011, la recuperación económica procede a media marcha, a una velocidad de crucero en torno al 2%, que no es nada brillante (teniendo en cuenta el "bache" que supuso la Gran Recesión). Lo que le quiero decir es que todo el mercado bull avanzó de la mano de un mercado laboral muy cansino. Y no fue un obstáculo ni para las cotizaciones ni para la rentabilidad empresaria. Sirvió para mantener a la Fed en paz, en cuarteles de invierno. No se extrañe, pues, si no les afecta.

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