31 de marzo 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Qué es lo que le quita el sueño a Wall Street? Ayuda: ya no es la Fed.

Periodista: La Fed trajo la cuota de alivio. ¡Quién lo diría! Wall Street quebró una racha de cuatro caídas consecutivas. Gracias a las palabras de Janet Yellen el viernes consiguió anotar un módico avance. ¿Qué es lo que preocupa ahora? Ya no parece ser la suba de tasas de interés.

Gordon Gekko:
No hay una constante. Vamos rotando de temas. Aunque, en última instancia, saber que habrá que lidiar con un aumento de tasas antes que termine el año mantiene viva la sensibilidad.

P.: Yellen ha dicho que no tiene prisa. Y que el momento preciso no es éste todavía.

G.G.:
Dijo más: que no habrá un sendero predeterminado cuando comience el ajuste, que será distinto a lo que vimos en el pasado. Pero aunque la suba de tasas se envuelva en papel de regalo, es un presente griego. Las utilidades empresarias están cayendo, por caso. Un retoque de tasas de interés acompañado por una merma de la rentabilidad no es el mejor cocktail para el gusto de Wall Street.

P.: Más vale que los mercados lo tengan en cuenta ahora y no que esperen hasta el último minuto.

G.G.:
Sin dudas. Las acciones no estaban baratas cuando comenzó el año y se descontaba un ascenso del 4%/5% interanual de las ganancias en el primer trimestre.

P.: Me imagino que quedó muy poco en pie de aquella estimación.

G.G.:
Se cayó la estantería. El 84% de los anuncios anticipados que hicieron las empresas fueron negativos.

P.: Para las compañías que conforman el índice S&P 500 ya no hay proyección de crecimiento en las ganancias.

G.G.: El último cálculo habla de una merma que roza el 3%.

P.: ¿Es un retroceso que se concentra únicamente en el sector de energía?

G.G.:
La última vez que hablamos del asunto era, en esencia, el corolario natural del derrumbe del precio del petróleo sobre los resultados del sector. La rentabilidad de las empresas de energía se desplomó el 65%. Pero los dolores de cabeza van más allá. De los diez sectores que constituyen el S&P 500 sólo la mitad acusa progresos en su rentabilidad. Materiales, servicios públicos y telecomunicaciones promedian caídas importantes, del orden del 4%.

P.: No es poca cosa para un mercado bull que todavía está más cerca de la cumbre - a menos del 3% de los récords absolutos- que de cualquier despedida formal.

G.G.:
Le digo más: las proyecciones hoy para el segundo trimestre también arrojan una variación negativa. Del 2%.

P.: Uno podría pensar que los resultados se rectificarán en el segundo semestre. Lástima que la Fed tenga agendada para entonces producir su primera suba de tasas desde junio de 2006.

G.G.:
Así es la vida. No todo es soplar y hacer botellas.

P.: ¿Cuánta cuerda puede conservar el mercado alcista de las Bolsas bajo esas condiciones?

G.G.:
Me preguntó primero cuál era la preocupación que tenía en vela a los inversores. Muy sencillo: nadie quiere amanecer atrapado en un doble juego de pinzas. La Fed izará las tasas con muchísimo cuidado. Se puede vivir con esa realidad, aun cuando haya que sufrir una que otra turbulencia.

P.: Pero las cotizaciones no pueden montar vuelo si las utilidades se precipitan en picada.

G.G.:
Seguro. O revierten su curso, o la historia está escrita y lo que estamos viendo es apenas el prólogo.

P.: El mercado no se anima a producir un veredicto contundente. Titubea, pero le concede al mercado alcista el beneficio de la duda.

G.G.:
Es razonable. Usted sabe: nos aproximamos a la temporada de balances (que arranca con Alcoa el 8 de abril). Las empresas suelen exagerar con sus avisos previos y se guardan una lectura más favorable para la hora de la verdad. Quizás lo que hoy luce terrible, en cuatro o cinco semanas, pinte un panorama más alentador; con daños ciertos, sí, pero controlables.

P.: ¿Expresión de deseos o hay algo más?

G.G.:
La fortaleza del empleo, todo este año, dice mucho. Las compañías pisan allí con pie de plomo. Y si contratan trabajadores como nunca antes, yo diría que su visión es mucho más constructiva que la letra fría de los estados contables.

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