28 de julio 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Estrépito en los mercados al caer de nuevo las Bolsas chinas. ¿Cómo reaccionará la Fed, que hoy inicia su reunión de política monetaria?

Diálogos en Wall Street
Periodista: China se derrumba, el nerviosismo se contagia allende los mares, y la Fed comienza a sesionar hoy con una agenda que tiene a la cabeza la intención de subir las tasas de interés. ¿Qué nos espera mañana cuando concluya la reunión?¿Se mantendrá la voluntad de endurecer la política monetaria?

Gordon Gekko:
Las Bolsas chinas se derrumban, no la economía. Es dantesco, pero no es tan inusual si se advierte que operan en un rango diferente -mucho más elevado- de volatilidad.

P.: La Bolsa de Shanghái cayó el 8,5% pero unas 1.700 acciones suspendieron su cotización cuando la baja excedió el límite máximo diario autorizado del 10%. No me diga que es lo normal...

G.G.:
"Regresó la debacle" tituló la propia agencia oficial de noticias.

P.: Y no puede decirse que no haya habido intervención gubernamental. Es difícil pensar en algún tipo de maniobra de sostén que no hayan intentado ya.

G.G.:
Es un "crac" que las autoridades están tratando de mitigar. Y todo el repunte que consiguió instalar la ingeniería oficial por la fuerza se volvió a desarmar. Casi todo: todavía Shanghái cotiza el 6% por arriba de los mínimos de julio.

P.: Durará otro soplido.

G.G.:
Aún así permanece el 15% por encima de los valores de principios de enero. Y si compara con un año atrás el ascenso todavía alcanza el 75%.

P.: No podemos asegurar que lo peor haya quedado atrás...

G.G.:
Ese es el problema. Los inversores minoristas, que son legión, han quedado atrapados entre los escombros. Los propios controles no los dejan salir.

P.: Si se van, provocarán otro derrumbe.

G.G.:
De ahí lo precario de la situación. Los que quisieran especular a favor no van a entrar hasta que no se limpie el terreno.

P.: La Fed nos advirtió de su intención de comenzar a elevar las tasas de interés. Pero, por una razón o la otra, nunca terminan de darse las condiciones. ¿Vuelve a repetirse la historia con una nueva postergación gracias a China?

G.G.:
Supongo que la Fed no cambiará el libreto.

P.: Es fácil decirlo porque, después de todo, si Yellen y su gente van a señalar un bautismo de fuego será recién para septiembre, y no ahora mismo.

G.G.:
Usted preguntó.

P.: Pero si estuviéramos sobre el momento de ejecutar la decisión, ¿podría la Fed seguir adelante con sus planes e ignorar el asunto?

G.G.:
Poder, puede. ¿Querrá hacerlo? Los futuros de tasas están convencidos de que no. Para qué correr el riesgo, cuando es evidente que podría producirse un resquebrajamiento de los mercados financieros, y provocar un gran dolor de cabeza, cuando no hay razones de urgencia para actuar.

P.: ¿Usted qué piensa?

G.G.:
Le vuelvo a repetir lo que ya le dije: la Fed nos va a meter toda la presión, y cuando toque bajar el martillo, ahí, recién ahí, tomará la decisión. Se reservará la última palabra.

P.: Es la estrategia que se usó con el famoso "tapering" cuando se decidió comenzar a retirar el QE3, ¿no es cierto?

G.G.:
Es así. La ejecutó Ben Bernanke, y Yellen era entonces la número dos. Le dio buen resultado porque el "tapering", lejos de ser traumático, gracias a la aclimatación previa, fue una rutina simple, previsible e indolora.

P.: Va a ser difícil que los mercados acepten de buena gana un pinchazo de tasas. No recuerdo antecedentes.

G.G.:
La Fed va a descomponer la suba, pienso yo. Irá paso a paso. Gestionará cada suba como si fuera la última y no el principio de una seguidilla.

P.: Todos tenemos acceso a las proyecciones económicas de la Fed. Sabemos que no están pensando en un único retoque.

G.G.:
La Fed puede graduar los tiempos entre cada intervención, y espaciarlos lo suficiente como para tornarlos poco ofensivos. Si es así no veo inconvenientes para que Yellen pueda despedir el año con una suba en el bolsillo, a lo sumo en diciembre, que es lo que tanto anhela.

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