14 de septiembre 2015 - 00:00

Díálogos en Wall Street

Este miércoles y jueves se reúne la Fed. Y deberá tomar la decisión que mantiene en vilo al planeta. ¿Es el final de las tasas cero y el puntapié inaugural del ciclo de suba de tasas? ¿O la espera se prolonga (y con ella, la odiosa incertidumbre que, por cierto, dista de ser gratis)? Las opiniones de Gordon Gekko, nuestro hombre en Manhattan, a continuación.

Periodista: Arribamos, por fin, a la semana decisiva. El jueves la Fed puede declararlo el Día D, y comenzar con la invasión de las tasas en alza.

Gordon Gekko:
Podría hacerlo, y hasta debería. Pero no se sabrá hasta que termine la reunión.

P.: La Fed se llenó la boca hablando del tema, piense que comenzó un año atrás, pero no instaló una fecha precisa para iniciar el desembarco...

G.G.:
No le hubiera costado nada. Era machacar estos días con mayor insistencia.

P.: ¿Alguien se sorprenderá si Yellen & Cía resuelven una suba preventiva de un cuarto de punto?

G.G.:
Sí y no. Por supuesto que estamos sobre aviso. Pero las probabilidades de que el ajuste se dispare este jueves, según los contratos de futuro, son de una en cuatro.

P.: El mercado se resiste.

G.G.:
Se resiste a creer que la Fed quiera operar en condiciones de río revuelto. Y tampoco piensa que, si la decisión estuviera tomada, no se prefiriría comunicarla de manera inobjetable de antemano.

P.: Me quiere decir que si la Fed mueve el tablero este jueves estará rompiendo el molde que utilizó en el pasado.

G.G.:
Seguro. El esquema favorito de las conducciones previas a Yellen era que los mercados tuvieran previsión perfecta de los movimientos clave. Antes de producirse, los inversores ya sabían con total exactitud que se venía el aumento de tasas.

P.: Usted ha dicho que la agonía que genera la espera de la suba de tasas es más dañina que la propia suba en sí. ¿No sería sensato gatillar un incremento moderado ahora y acabar con la tortura de la antesala?

G.G.:
Es lo que piden a viva voz las autoridades de los países emergentes. Los banqueros centrales de Perú, México e Indonesia sostienen esa postura. La erosión de los activos financieros ultrasensibles a los flujos de capitales no es materia trivial. La incertidumbre con un horizonte de final abierto indefinido los está matando.

P.: Los precios de los commodities, los mercados emergentes, sus monedas, los bonos basura, todos ellos, ya incorporaron mucho más que un incremento de un cuarto de punto en la tasa de interés.

G.G.:
Las primas de riesgo treparon más de uno o dos puntos. Y la hemorragia continúa. Que la Fed defina lo que quiere hacer, y que resulte claro, es la compresa que se necesita para no caer en la exageración del "overshooting"; para que a parte de la plata que se fue, le interese volver a ingresar, a precios más que módicos.

P.: En ese caso, mejor una suba de medio punto que una de un cuarto de punto...

G.G.:
El lema sería "one and done". Una suba y listo; se acabó.

P.: Propinar todo el mal de golpe, diría Maquiavelo. ¿Le ve chances?

G.G.:
Siempre se puede innovar, pero aun así, le diría que no.

P.: Estamos condenados a la incertidumbre.

G.G.:
Así es la vida. Lo que la Fed sí puede hacer es subir la tasa un cuarto de punto, este jueves; mostrar, de paso, que lo que los mercados piensen no la condiciona; y dar a entender que lo que resta son uno o dos retoques más. Al menos, de mantenerse las condiciones actuales.

P.: Todavía la inflación es muy baja.

G.G.:
No hay urgencias. La Fed todavía está en offside por defecto en el cumplimiento de sus dos objetivos estatutarios. Hace tres años que la inflación es inferior a la meta del 2%. Y hace mucho más que la economía no está en condiciones de pleno empleo (o parecidas).

P.: ¿Cree que podría darse un rally de alivio si la Fed aprieta el gatillo este jueves? ¿O sobrevendrá más "pánico y turbulencia" como vaticinó el economista jefe del Banco Mundial?

G.G.:
Lo mejor sería cortarse ahora con la hojita de afeitar, y, a cambio, quitarse la espada de Damocles de la cabeza. No hay otra razón para subir las tasas que la expectativa de la Fed de una economía robusta por delante, y, eso justifica descorchar champán. Una leve suba de tasas, partiendo del nivel cero, no debería ser la muerte de nadie.

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