16 de marzo 2016 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Wall Street descansa tras su ofensiva relámpago. Espera lo que resuelva la Fed en su reunión y, como apunta Gordon Gekko, también aguarda que la información económica le señale un rumbo convincente hacia delante.

Periodista: De momento, el rally accionario lleva el timón, aunque se tome un par de días de respiro. Me imagino que la reunión de la Fed tendrá que ver con este paréntesis.

Gordon Gekko:
Son cuatro semanas consecutivas de alza y ya nos colocamos a corta distancia de los récords. Como no hay euforia, es lógico hacer una pausa para afianzarse en el terreno.

P.: La suba registrada impresiona, se dejó atrás el escenario resbaladizo de una corrección, pero es difícil pensar en una ofensiva que pueda ir mucho más allá.

G.G.:
La carta fuerte del avance fue la sorpresa. Como todo contragolpe, sacó partido del mal posicionamiento.

P.: Pero eso tiene que haberse subsanado ya. ¿O me equivoco?

G.G.:
Hoy hay más bulls que bears entre los inversores minoristas. Cuando la caída no parecía tener fin, los pesimistas eran legión. Más que en plena debacle de 2009.

P.: Si los bulls mandan, el recorrido alcista pendiente se acorta.

G.G.:
Quedan las posiciones cortas de los grandes especuladores. Esa apuesta persiste, no se rindió todavía y es de gran envergadura.

P.: Y quizás no tiren la toalla. Si aguantaron el chubasco que los tomó en offside por qué no prolongar la apuesta ahora que el mercado se calmó.

G.G.:
Podrían aumentar la postura también. Pero no quita que sea un flanco vulnerable que sigue abierto.

P.: Si la Fed retoma protagonismo con su empeño por subir las tasas de interés podrían hacer más llevadera la pulseada.

G.G.:
Seguro. Pero tenga en cuenta que el mercado ya incorporó la posibilidad de un segundo retoque de tasas de interés antes que termine el próximo trimestre. Y, en apariencia, no le quita el sueño a nadie.

P.: ¿Usted qué cree?

G.G.:
Todo lo demás constante, a la Fed le agradaría gatillar en el tercero. Septiembre sería ideal en un año normal, sin elecciones. Quizás sea más prudente ajustar en julio y borrarse luego, dejar pasar el final de la campaña política, y si el cuerpo aguanta, vacunar de nuevo en diciembre.

P.: ¿Será que el cuerpo aguanta? La economía de los EE.UU. tal vez sí. Pero la actividad global se sigue debilitando. Y el mundo sí importa para las decisiones de la Fed de Janet Yellen.

G.G.:
El banco central resolverá en el momento, con toda la información disponible y con un margen de seguridad a su favor. No hay urgencias. Es preferible errar por omisión, será más fácil corregir el error sin que se note, que subir la tasa y provocar una catástrofe. Pero si la economía mantiene las pulsaciones actuales y las condiciones financieras se estabilizan, la Fed nos pondrá a prueba en abril y junio con una retórica de altos decibeles, y si nada se rompe, pasará la factura en julio.

P.: El BCE de Mario Draghi accionó la bazuka monetaria. Mochó por cuarta vez las tasas de interés por debajo de cero. Y ahora la Fed viene al ruedo con una política a contramano, que apunta a subir las tasas de interés. ¿No se podrá coordinar mejor los esfuerzos?

G.G.:
La respuesta es fácil: no. Lo que no significa que en las decisiones de cada banco central del G-7 se ignore lo que están haciendo los demás. Si la Fed demoró hasta diciembre de 2015 el bautismo de fuego de su política de normalización -la primera alza de tasas cortas- fue porque no tenía el campo de maniobra despejado. Cada vez que Draghi lanzaba una vuelta extra de estímulo y el dólar se apreciaba, Yellen tenía que alargar la espera. Esto cambió: tanto en diciembre como la semana pasada, el euro se fortaleció con las iniciativas del BCE. Y así se le abre el espacio a Yellen.

P.: Volvamos a la coyuntura. ¿Se rinden los hedge funds y sube el mercado? ¿O regresamos a las andadas?

G.G.:
¿Por qué no pensar en un cambio de frente? Hasta que la data económica y empresaria definan la pulseada. El Dow Jones de Utilities trepó a los máximos (signo de tolerancia ante la Fed). El Dow de Transportes sube. Emergentes, ídem. Y resucitan los flujos hacia los sectores que tenían el cartel de no tocar como high yield, emergentes o pequeñas compañías. Tuvimos tres meses a toda orquesta, podemos silbar bajito por un tiempo hasta que surjan novedades de peso.