15 de noviembre 2016 - 00:02

Diálogos de Wall Street

Analizamos el fenómeno de SuperTrump en los mercados financieros con la guía de Gordon Gekko, nuestro hombre en Wall Street.

 Periodista: ¿Renació la confianza ciega en los EE.UU.? Wall Street en los récords, el "super dólar" es dueño y señor, las tasas de interés suben para acomodarse a la expansión. Y los líderes del mundo hacen fila para saludar a Trump. No se suponía que fuera así...

Gordon Gekko: Lo acabo de escuchar de boca de un empresario, "Trump means business".

P.: Vuelve la alegría al mundo de los negocios...

G. G.: No se puede negar que cambió el ánimo de un plumazo.

P.: Depende mucho con quién hable.

G. G.: Seguro. America First. Los de afuera son de palo.

P.: EE.UU. replantea las reglas de juego a su manera y ya se sabe: el que parte y reparte se lleva la mejor parte... Será un juego de suma cero, a menos que se erosione el comercio internacional. Y entonces la suma daría negativa.

G. G.: En el off the record se dice que el proteccionismo será puntual, que es una prédica "pour la gallerie".

P.: ¿Y usted cree que será así?

G. G.: Sinceramente, no. ¿El discurso de campaña es una deliberada exageración? Por supuesto. Nunca se olvide de dónde viene Trump. Si le quiere comprar su departamento, si le interesa, primero lo va a denigrar. A usted y a la unidad.

P.: Es el rey de la negociación, según dictaminó él mismo.

G. G.: Les está bajando el precio a México y a Canadá (a quienes no nombra porque pegarle a los mexicanos sale barato, pero ambos integran el NAFTA). Lo mismo hace con China, a la que va a denunciar como manipuladora de monedas y verdadera peste negra del comercio. Y con Europa, a través de su amenaza de abrirse de los compromisos tomados con la OTAN.

P.: Todo el mundo está con las barbas en remojo.

G. G.: Tendrán que sentarse y negociar. Uno por uno, mano a mano, si fuera posible para Trump. Mientras tanto, Wall Street saca pecho con renovada confianza y los mercados internacionales cargan la mochila de la incertidumbre.

P.: ¿Qué es lo que quiere Trump?

G. G.: Un "New Deal". Tendrá un arreglo en mente para cada caso. Y no creo que sea irrelevante en su estrategia. A sus votantes les prometió trabajo. Y la protección junto con las restricciones migratorias es una receta eficaz.

P.: La desregulación y las bajas de impuestos también lo son...

G. G.: Para el universo que lo votó habrá un derrame pero, dadas sus habilidades limitadas, no es tan seguro que lo puedan aprovechar a pleno.

P.: Hoy la Bolsa se frenó después de trepar como una exhalación. Se tomó un descanso. Las tasas, en cambio, continuaron escalando. ¿Hasta dónde? ¿No terminarán quitándole piernas al rally accionario?

G. G.: Las tasas de hipotecas llegaron al 4% en un santiamén. Si Trump va a estimular la realización de nueva infraestructura, a este paso, mucho antes de culminar la primera obra, va a destruir la venta de viviendas y la construcción privada. ¿Tiene sentido empujar tanto el discurso de la expansión del gasto?

P.: Parecería que no.

G. G.: Y si deporta a los inmigrantes... ¿quién va a cargar las carretillas? Habrá que bajar los decibeles. Y, conste que ya se compró el próximo ticket de la Fed. No hay más remedio que tocar las tasas cortas y ratificar que no habrá excesos de velocidad.

P.: Los mercados, ¿se pasaron de vueltas en el entusiasmo?

G. G.: Alguien les da letra, y es la gente del Gobierno electo. Tampoco la suba del dólar es gratis. Por más desregulación que venga la ley de la gravedad seguirá rigiendo. Ya no existe un Trump malo en Wall Street sino un SuperTrump. Lo sensato entonces es bajar un cambio y dejar que se acomoden las variables en paz. No se olvide que ahora, si algo se rompe, estamos en pie de guerra, todos contra todos. No está nada claro que exista una red de seguridad internacional. Y ni Trump ni nadie puede estar seguro de que no la necesitará.

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