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Diálogos de Wall Street
Conversamos con Gordon Gekko aprovechando la pausa en Wall Street. ¿Hasta dónde podrá avanzar el Trump rally? ¿Qué nos deparará el destino después del “brexit” y del triunfo del magnate inmobiliario, una crisis en Italia y por debajo de la línea de flotación de la moneda común? Sus respuestas, a continuación.
P.: Contrario sensu, el optimismo se disparó a las nubes con un frenesí no visto con frecuencia.
G. G.: Eso se corrige con estas paradas técnicas y con algún resbalón posterior que devuelva la noción de que, a estas cotizaciones, hay riesgo de caída fuerte sin que necesariamente se invalide la tendencia alcista de fondo.
P.: ¿Y cuál es el tercer ingrediente favorable?
G. G.: La propia prédica pronegocios de Trump. Tome la baja de impuestos corporativos. El recorte va directo a la línea de resultados. El Estado achica su tajada, el inversor se lleva una porción mayor de las ganancias de la compañía. Sencillo, eficaz, fácil de comprender...
P.: De un plumazo arregló el problema de la valuación excesiva de la Bolsa.
G. G.: Tiene que pasar por el Congreso. Hay que ver cómo queda la iniciativa que finalmente se apruebe. Pero si uno mira las ganancias futuras de las compañías ya sabe que hay que computar un aumento por alguna reducción impositiva.
P.: ¿Qué pasa con la suba de tasas de interés? ¿No le hará mella a una Bolsa exuberante?
G. G.: En el corto plazo no importó. Hasta diría que convalidó el ascenso de las acciones. El mundo más robusto que incorporaron las cotizaciones accionarias está corroborado por tasas largas más elevadas. Son, si se quiere, las dos caras de la misma moneda...
P.: Tenemos experiencia suficiente como para entender que esto es la carrera entre la liebre y la tortuga. La Bolsa puede avanzar rápido, pero las tasas en alza, tarde o temprano, minan la resistencia, quitan aire...
G. G.: Y no sólo de la Bolsa sino de la propia economía, que hasta ahora no se pronunció y, en definitiva, será el árbitro de la contienda.
P.: La economía es cómplice del rally. Arrima números muy alentadores que antes retaceaba. La Fed de Atlanta estima un crecimiento del 3,6% para este cuarto trimestre.
G. G.: Al César lo que es del César, pero no más. Trump no tiene nada que ver con la mejoría reciente. En todo caso, las decisiones que se frenaron por la incertidumbre electoral, y que se frenan siempre, ahora se retoman y suman su aporte.
P.: Tuvimos "brexit" y Trump... ¿qué nos espera este fin de semana en Austria e Italia? La vorágine de cambios drásticos... ¿sigue su curso?
G. G.: La nueva normalidad es que triunfen los díscolos. El nacionalista Hofer en Austria y los italianos que le digan no al referendo y empujen la caída de Renzi y la necesidad de armar un nuevo Gobierno.
P.: ¿Qué pasará con los bancos italianos? Sus problemas son conocidos y los partidos de oposición, los tres principales, abogan por salir del euro. El BCE, ¿mantendrá el respirador de su asistencia?
G. G.: No tiene más remedio. Y no es sólo a los bancos que asiste, está financiando la huida de capitales de Italia. Será interesante ver el impacto en los mercados; el contagio, por ejemplo, en los bancos de EE.UU. que son la avanzada del Trump rally.


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