13 de diciembre 2016 - 23:47

Diálogos de Wall Street

Las dos caras de la euforia por Trump. Hablamos con Gordon Gekko del problema que le quita el sueño a los emergentes: las tasas largas que suben y suben. ¿Hasta dónde?

Periodista: Todas las luces enfocan el rally de la Bolsa. La euforia basada en Trump no se resiente ni siquiera con la irrupción de malas noticias. En paralelo, a los bonos los masacran. Y ninguna voz pide misericordia. ¿A nadie le importa? ¿Ya no cuentan?

Gordon Gekko: En principio, son las dos caras de la misma moneda. Pero la Bolsa crea más valor que el que se destruye en la renta fija.

P.: En otro momento una suba de tasas largas de más de un punto hubiera puesto fin a cualquier conato alcista de las acciones.

G.G.: Seguro. Trump, hoy por hoy, es la promesa de crecimiento, que para bien o para mal, la gente compra con gusto. Y esa es la punta de lanza del movimiento.

P.: En junio el bono del Tesoro a 10 años rendía el 1,32%. Hoy (por ayer) ese mismo bono rozó el 2,52%, un nuevo máximo desde 2014. Y cerró en 2,48%. Y no podemos afirmar que haya marcado un techo que no vuelva a perforar. ¿Tanto va a crecer la economía porque gobierne Trump?

G.G.: Nunca mejor dicho aquello de que la fe mueve montañas. Y también es verdad que los mercados prevén no sólo más crecimiento sino más inflación. La deuda a tasa flotante -las carteras de préstamos apalancados, por ejemplo- tienen mejor desempeño que los bonos de cupón fijo. Otro tanto puede decirse de los TIP, los títulos del Tesoro que protegen el capital indexándolo a la inflación minorista.

P.: ¿Cómo juega la Fed en esta dinámica de mayores expectativas de crecimiento e inflación, una Bolsa que se desborda y los mercados de renta fija en plena hemorragia? Qué hará, lo sabemos todos. Pero, ¿cómo debería moverse?

G.G.: Trump le facilitó la suba de tasas que traía bajo el brazo, durante tanto tiempo y sin poderla aplicar.

P.: Pero creo que le complica la vida a más largo plazo...

G.G.: ¿Usted oyó alguna queja?

P.: La verdad es que no.

G.G.: Un Trump expansivo, que desenvaina la espada fiscal, le permite a la Fed tomar distancia de su política heterodoxa. Y ello se agradece.

P.: Por supuesto, todo es cuestión de medida. Y Trump es sinónimo de desmesura.

G.G.: Salimos de Guatepeor y vamos a Guatemala. Se me ocurre que esa es la lectura primera que hará la Fed. Pues bien, si Janet Yellen llegó a juguetear con la idea de tolerar una economía funcionando con alta presión, Trump tiene toda la intención de hacerla realidad. Y ahí habrá sobrados motivos para la fricción.

P.: ¿Cuántas subas de tasa estimará la Fed que serán necesarias para 2017?

G.G.: Si se refiere al famoso mapa de puntos, no me sorprendería que mantenga una proyección de dos retoques. Si uno de veras cree en el torbellino que anuncia la Bolsa deberían ser más. Tres o cuatro. Que era lo que la Fed pensaba para 2016 cuando el año comenzó.

P.: Si son más de dos ajustes, que es lo que está metido en las expectativas, le añadirá más leña al fuego que chamusca a los bonos.

G.G.: Será un motivo más de preocupación, sí.

P.: Y la tasa larga podrá seguir trepando.

G.G.: Fíjese que hoy la tasa de diez años tocó un nuevo récord multianual, el bono cayó, pero el Dow Jones de Utilities (Servicios Públicos, DJU) que es un sustituto muy cercano, se mantuvo firme y escaló casi un 1%. En las últimas cinco ruedas, mientras la tasa larga ascendió 8 puntos base, el DJU aumentó el 2,85%.

P.: Una desconexión intrigante.

G.G.: El DJU subió medio punto más que el propio S&P 500. ¿Quién diría que con las tasas largas en pleno ascensor, las empresas de servicios públicos iban a participar del rally? Ocurre que entre hoy y mañana (lunes y martes) el Tesoro emite bonos de 3, 10 y 30 años. Justo antes de que se conozca el veredicto de la Fed. Así es fácil pegarles, y en todo caso cubrirse después. Se exagera en el castigo a los soberanos porque se sabe de la presión por recortar exposición en los portafolios. Y los compradores no tienen prisa. No querrán salir en la foto de fin de año muy cargados.

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