16 de diciembre 2016 - 23:57

Diálogos en Wall Street

La Fed hizo lo que se anticipaba y los mercados, no. Sintieron el impacto de una suba anunciada. Hablamos al respecto con nuestro veterano experto de los mercados internacionales, Gordon Gekko.

 Periodista: Janet Yellen subió la tasa un cuarto de punto, y obró conforme lo previsto. La Fed avisó que contempla ajustarla tres veces más en 2017, que es lo que usted nos dijo antes de la reunión, y eso provocó una conmoción. ¿Qué era lo que los mercados tenían en mente?

Gordon Gekko: Si Trump Presidente va a ser una medicina tan saludable como estima la Bolsa, y por fin la economía se recuperará con creces, nadie puede pensar que la Fed no lo registrará en sus proyecciones de tasas de interés para el año próximo.

P.: Y, sin embargo, la noticia causó otra indigestión en el mercado de bonos. Y la tasa larga es un barrilete que no cesa de flamear, cada vez más alto.

G.G.: Mi impresión es que la Fed nos hizo precio. Cuando comenzó 2016, la predicción de rutina era de un retoque de tasas por trimestre. Cuatro al año, y no tres. Y en ese entonces no había ningún Trump, ninguna fuerza formidable de la naturaleza, en el horizonte.

P.: Me quiere decir que la Fed no quiso ser agresiva.

G.G.: Tal cual. Se movió con mucho cuidado. No buscó incomodar.

P.: Yellen dijo que algunos miembros del Comité que fija las tasas incorporaron en sus escenarios elementos de la nueva realidad que significa Trump, pero que no lo hicieron todos.

G.G.: Es una manera elegante de reconocer lo anterior. Prevé tres retoques adicionales el año que viene y no más, porque todavía no sabe cuáles son los planes concretos que la nueva administración va a llevar adelante.

P.: ¿Eso no es lo mismo que reconocer que corren la realidad desde atrás?

G.G.: ¿Cuál realidad? ¿Las expectativas? ¿Lo que promete Trump? ¿Cuáles promesas, porque no todas han sobrevivido al final de la campaña?

P.: Esto es lo mismo que decir que Wall Street está corriendo muy por delante de la realidad.

G.G.: La incertidumbre política es enorme. Como muy pocas veces ocurre. Wall Street apuesta fuerte, tiene certezas que nadie más posee. Digamos que compra la agenda de rebajas de impuestos y desregulación que predica el equipo económico del presidente electo, con Steve Mnuchin a la cabeza. También compra, pero sin hacer alharaca porque no se enorgullece de ello, una agenda proteccionista de intervención en casos puntuales. Es el boom del Russell 2000. Pero no compra el escenario de un comercio internacional en severa retracción. Ignora la confrontación abierta con China. Sobre todo, la posibilidad de represalias efectivas.

P.: Compra el Trump bueno, y sin efectos colaterales.

G.G.: Eso es. La reedición de un Reagan exitoso, incluyendo el disuasivo de la Guerra de las Galaxias, aplicado ya no a Rusia, quien hoy es el principal aliado estratégico, sino a una China debilitada que se presume carece del nervio para plantar batalla.

P.: Cuando comenzó el año, la Fed decía que iba a subir las tasas de interés cuatro veces y apenas pudo hacerlo una vez, y en diciembre. ¿Qué podemos pensar que efectivamente sucederá en 2017?

G.G.: La Fed, con sus proyecciones, no toma ningún compromiso en firme. Preferirá pecar por omisión. Sabe que el dólar en el mundo está en el nivel más fuerte de 14 años. El "superdólar" opera en el mismo sentido que la suba de tasas cortas, como si fuera una maniobra de pinzas. Las tasas largas desde junio treparon un punto y un cuarto. Sería un endurecimiento financiero rotundo sino fuese por las expectativas galopantes que alimenta la Bolsa. Lo razonable es esperar que Trump defina su juego. ¿Qué va a hacer con la política fiscal en concreto, con su plan de infraestructura? Con esas señales en mano, más la información que provea la marcha de los mercados, la Fed va a poder calibrar la oportunidad de un próximo ajuste de tasas. Difícilmente ocurra antes de marzo. Y en el tiempo tendrá que chequear la salud de la economía, ver si el plus que supone Trump y su enfoque pro negocios, tiene el impacto material que se espera, o si no mueve el amperímetro real. La Fed no tendrá apuro en la medida que el dólar y las tasas largas le hagan el trabajo de contención por adelantado.

Dejá tu comentario