- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos de Wall Street
Corea del Norte le da a probar a Trump de su propia medicina. Con misiles que surcan los cielos de Asia, ¿qué cabe esperar? Gordon Gekko responde.

P.: Kim lo midió bien a Trump. Y le dio a probar de su propia medicina.
G. G.: Trump lo corrió a Kim en abril. Primero lanzó una lluvia de Tomahawks en Siria, después la "madre de todas las bombas" en Afganistán y luego lo zamarreó. Pero los roles se invirtieron rápido. Pyongyang volvió a lanzar misiles pese al ultimátum de la Casa Blanca. En julio estrenó un vector con capacidad de llegar a California. Tres semanas atrás se supo que había desarrollado la aptitud de miniaturizar cabezas nucleares como para ser portadas por sus misiles. Y cuando Washington reaccionó avisó que podía atacar la isla de Guam.
P.: Ahí reculó...
G. G.: Sí. Y Rex Tillerson, el secretario de Estado de los EE.UU., reveló que había conversaciones bajo cuerda. Parecía que se encarrilaba la disputa. Pero Kim, como Trump, habrá visto la oportunidad de mojarle la oreja a su rival y dejarlo pagando y, como ve, redobló la apuesta...
P.: Imposible ignorar un misil que viaja sobre el cielo de Hokkaido y hacer como si nada hubiera pasado. Y tampoco es posible desatar una respuesta militar aleccionadora. Esto no es Siria o Afganistán. ¿Qué se hace?
G. G.: Están todas las opciones sobre la mesa es lo que dijo el Gobierno. Que ninguna de ellas es buena es lo que no dijo.
P.: Ir a las Naciones Unidas y despotricar contra el régimen tiránico de Kim, ¿sirve de algo?
G. G.: Angela Merkel, la premier alemana, que creció durante la Guerra Fría, dice que no hay otro camino que la negociación persistente, el trabajo continuo en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con las otras naciones afectadas, Corea del Sur, Japón, China...
P.: Con pocas chances de mejoría inmediata.
G. G.: La situación se deteriora rápido. Es importante ponerle freno. Piense que cuando el presidente George Bush Jr. habló del "eje del mal", quince años atrás, se refería a Irán, Iraq y Corea del Norte. Con Irán se firmó un acuerdo, a Iraq se le pasó una aplanadora y es Corea del Norte la amenaza que sobrevive, corregida y aumentada.
P.: ¿Tiene remedio?
G. G.: La solución factible es la contención. Máxime ahora que Kim se cebó. Si Trump no responde, no sabe/no contesta, golpeará de nuevo, tratará de avanzar un paso más. Washington fracasó en comprometer a China. La pax americana garantiza el equilibrio en la región. La situación es muy delicada en Corea del Sur y Japón. ¿Deberán armarse por su cuenta? ¿Adquirir un arsenal nuclear, su propia capacidad de disuasión? Es probable que la actual Casa Blanca no conozca todas las consecuencias de sus actos. Es insólito que no haya un embajador en Seúl, y que subsistan las vacantes en áreas clave del Departamento de Estado referidas a control de armamentos y Asia.
P.: Wall Street se asustó con la noticia. Los futuros cayeron más de 100 puntos a la noche. La apertura fue muy negativa, pero luego el mercado se recuperó a pleno y avanzó 57 puntos. ¿Será que los bancos centrales nos salvarán también de los ataques nucleares?
G. G.: Las caídas del Nikkei en Tokio (-0,45%) y el Kospi en Seúl (-0,2%) fueron moderadas. Es más, el yen subió.
P.: Hay que creer o reventar, los mercados confían en el Radiation Targeting.
G. G.: Confían en que la contención prevalecerá. Lo que no está en los precios es un error de cálculo, la cola de la distribución de probabilidades. Quizás un misil que desvíe su trayectoria y silbe demasiado bajito.


Dejá tu comentario