Diálogos de Wall Street

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Pasó la Fed y Jerome Powell nos dejó la invitación para otro aumento de tasas el mes próximo. ¿Qué dirá el presidente Trump? ¿Y los mercados? Consultamos a Gordon Gekko, nuestro hombre en las calles de Manhattan.

Periodista: Tachamos la reunión de la Fed. Se sabía que agosto no iba a traer complicaciones, pero se ignoraban las señales con respecto a septiembre. Además, el presidente Trump se metió en la discusión. Dijo que no le parece apropiada la política de suba de tasas. ¿Hubo acuse de recibo? ¿Qué mensaje nos dejó el banco central?

Gordon Gekko: Que hable Trump de política monetaria es como si disertara Powell sobre desarrollos inmobiliarios. No es su negocio.

P.: Por supuesto. Pero hablar, habla igual.

G.G.: Para la Fed fue como si le hablara a la pared. Powell & Cía. no se apartan del camino trazado. Y la economía pasó de "sólida" a "robusta".

P.: Perdone mi ignorancia. ¿"Robusta" es más que "sólida"?

G.G.: En efecto. Todo el lenguaje -con referencias al gasto de los hogares, la tasa de desempleo, y a la inflación de los últimos doce meses- vino resaltado con un barniz más fuerte.

P.: No hay dudas entonces. ¿Alguna reacción de la Casa Blanca?

G.G.: No. Está entretenida jugando a la guerra de comercio con China. Ya llegará alguna devolución específica. Quizás sin esperar que se consuman las seis semanas que faltan para que la tasa trepe por encima del 2%.

P.: ¿Cuál fue la respuesta de los mercados? A simple vista, no veo nada que llame la atención.

G.G.: Tal cual. Es el sendero que está metido en las expectativas. Powell se ha cuidado de comunicarlo de forma clara. Es una escalera que sumará peldaño tras peldaño, sin prisa, pero sin pausa, hasta que nos arrimemos a un equilibrio estacionario en torno al 3%. El ciclo económico es muy vibrante gracias a las Trumponomics, pero ya no es tan joven, y la receta de la Fed apunta a su moderación, a tiempo, con la mira puesta en prevenir accidentes por exceso de velocidad.

P.: La economía creció 4,1% real interanual el último trimestre.

G.G.: Y las ventas finales, 5,1%. Se está forzando demasiado la máquina. A puro déficit fiscal en pleno empleo. No tiene mucho sentido.

P.: La inflación, sin embargo, no saca los pies del plato.

G.G.: Por eso Powell no corre de prisa. Pero la inflación, como dice el comunicado de la Fed, ya no se mueve hacia la meta de 2%, sino que está cerca, prácticamente ahí, de la meta. La medida favorita de la Fed registró un aumento interanual de 1,8% (y su versión ex energía y alimentos, 2%). ¿Qué otra cosa va a hacer Powell que subir la tasa, como precaución? Lo que sí le debería agradecer al presidente es que desde que se quejó en público consiguió levantar el rendimiento de los bonos largos. Ahora la tasa de diez años es 3%. Digamos que la curva de rendimientos dejó de aplanarse.

P.: La India elevó su tasa de intervención monetaria (por segunda vez en el año, a 6,5%). También el Banco de Inglaterra. Ya lo había hecho el año pasado y ahora repitió la dosis de un cuarto de punto. La tasa quedó en 0,75%, que no será mucho pero sí es el nivel más alto desde 2009. El Banco de Japón despertó muchísima especulación y si bien finalmente no cambió su política de fondo, tuvo que aceptar un salto importante de las tasas largas. ¿Estamos ante casos puntuales, por motivos propios de cada país, o se trata de un proceso universal de ascenso en las tasas de interés?

G.G.: El mundo mejoró sustancialmente en 2017, y hacía prever un giro decidido hacia la normalización de las políticas monetarias. Tasas más elevadas eran de esperar. Pero 2018 ha sido más problemático -salvo para los EE.UU.- y las subas -fuera de allí- vienen con cuentagotas. Japón no abandonó la zona de las tasas cero, todavía. Opera un sistema sui generis que controla toda la curva de rendimientos, no sólo las tasas cortas. Pero ahora flexibilizó el margen admisible para la tasa de diez años. Ya no tiene que ser 0%. Esa tolerancia se anunció dos días atrás. Y la tasa pegó un salto. A 14 puntos base. Allí el banco central volvió a intervenir.

P.: Increíble. ¿Hablamos de 0,14%, no?

G.G.: Correcto. Le aclaro (para la próxima) que si el Banco de Japón liberaba el control sobre la parte larga de la curva en yenes, con toda seguridad, nos hubiera tocado soportar un avance similar en las tasas largas internacionales. Así que el asunto no es un tema menor. Gran Bretaña es diferente. Allí se promete una suba por año a menos que el "brexit" se convierta en otro Dunkerke. Digamos que con Canadá son los dos bancos centrales del G-7 en proceso ya de aumentos sostenidos de tasa. El BCE, por caso, recién ensayará el debut en 2019.

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