13 de diciembre 2018 - 00:02

Diálogos de Wall Street

Gran incertidumbre en Wall Street, y qué mejor que consultar a los que saben. En la neblina, Gordon Gekko mantiene una visión optimista.

tregua. Los mercados están descontando una suba de tasas de la Fed de Powell la semana próxima, y un 2019 de brazos cruzados.
tregua. Los mercados están descontando una suba de tasas de la Fed de Powell la semana próxima, y un 2019 de brazos cruzados.

Periodista: El que ríe último, ríe mejor. Pero acá nadie ni siquiera se sonríe. Los bonos largos volaron (ojo, sólo los del Tesoro), y la tasa de diez años que parecía condenada a encaramarse por encima de 3,50% se hundió por debajo de 2,90%. Y no hay festejos, sino preocupación.

Gordon Gekko: Leer las noticias, repasar los titulares, espanta al más corajudo.

P.: La idea de que no estamos muy lejos del final de fiesta es difícil de combatir.

G.G.: Por eso los precios son los que son.

P.: Usted al menos tenía una visión más optimista.

G.G.: Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. No lo discuto. Mi punto es que no hace falta llevar el cántaro a la fuente. Ni Trump ni la Fed tienen la obligación de ir al choque.

P.: Usted pensaba que eso iba a quedar claro tras la reunión del G-20.

G.G.: Es un final de año de caballos cansados. ¿Qué necesidad hay de ir a una crisis a todo galope? Que Trump y China ensayen una tregua es la respuesta lógica. Y ese fue el saldo que dejó la cumbre de Buenos Aires.

P.: Pero duró poco.

G.G.: Es arduo filtrar el ruido. La detención de la directora de finanzas de Huawei es una gran detonación. ¿Cómo explicarla sino como una señal de guerra? Y, sin embargo, no lo es. La tregua es el camino elegido. Vamos a un arreglo entre Trump y Xi Jinpin porque los dos están extenuados, y a los dos los beneficia desmontar el tinglado de las hostilidades.

P.: No es lo que estamos viendo.

G.G.: De acuerdo. La visibilidad no es buena. Pero cuando Trump nos dice que va a llevar los aranceles de importación que están en 10% a 25% me resulta imposible creerle. ¿Qué pasaría si Wall Street se desayuna con esa convicción?

P.: Sería empujar la corrección actual de las acciones hacia un mercado bear (“bajista”).

G.G.: Lo que Trump podía hacer tres meses atrás ahora no lo puede hacer. Antes jugaba con fuego, chamuscaba a las Bolsas de Shanghái y Shenzen, y Wall Street se mantenía indemne. Ya no más. Es la mejor razón para darle la derecha al escenario de una tregua. Y, por qué no, a un acuerdo, a la manera del apretón de manos de Trump con Kim Jong Un, el líder de Corea del Norte.

P.: Si se produce, cambiará el ánimo de los mercados de cabo a rabo.

G.G.: Muy presumiblemente. Aunque no descartaría que nos quede como legado un daño residual.

P.: ¿Y lo ve factible?

G.G.: ¿Cómo se forjó la tregua con Corea del Norte? ¿Qué concedió Kim, más allá de un puñado de promesas? China podría aportar muchísimo más. Está trabajando en el asunto. Reducción de aranceles para la importación de autos de los EE.UU., reanudar las compras de soja (y ampliarlas), comprar gas natural, y un largo etcétera, figuran en la mesa de negociación. No son imposibles.

P.: ¿Le servirá a Trump una salida así?

G.G.: Si la alternativa es andar por la cornisa de un mercado bear o, lo que sería peor, de una recesión, pienso que una foto victoriosa, y un recorte del déficit comercial bilateral con China, serían vistos como un triunfo enorme (más allá de que sólo fuera –como con Corea del Norte– una capa de maquillaje). Y aportarían una caída vertical de la incertidumbre.

P.: Aún restaría calmar a la otra fiera, la Fed de Powell.

G.G.: Allí también comenzó una tregua. Implícita. Los mercados están descontando una suba de tasas la semana próxima, y un 2019 de brazos cruzados. Y no desechan la posibilidad de una primera baja de tasas.

P.: Con todo, los mercados desconfían, la curva de rendimientos no ve improbable una recesión, y los inversores no toman riesgo, liquidan posiciones y prefieren esperar plata en mano.

G.G.: No los culpo. Como dijimos, falta visibilidad. Trump juega con la idea de un cierre de gobierno si el Congreso no le facilita el dinero que precisa para construir el muro con México; habrá que cerrar los temas que están en danza y no abrir frentes nuevos muy complicados. Si es así, el cash que está en los costados será el que fogonee la recuperación.

Dejá tu comentario