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Dicen en el campo...
Emilio Monzó
... que muchos especulan con los primeros pasos que deberá dar la flamante Secretaría de Integración, al menos si el jefe de Gabinete quiere que le dure lo suficiente como para justificar su inesperada creación. En tal sentido, no pocos especulan con que, mínimamente, deberían eliminarse las retenciones al trigo y al maíz, cuyo costo fiscal es mínimo (se habla de no más de u$s 150 millones), pero serviría como muy buena señal para los productores. El planteo ya lo tiene Fernández sobre su escritorio, desde hace más de un mes, cuando se produjo el encuentro con la Mesa de Enlace el viernes 31 de julio, es decir, mucho antes que conversara con Alarcón, aunque ahora se lo atribuirían a la santafesina. La versión cobró más fuerza cuando trascendió que la nueva funcionaria ya se había reunido con algunos directivos de MAIZAR, el cultivo que, junto con el trigo, enfrenta las peores alternativas. Tanto es así que ya algunos sostienen que, como cultivo para grano para el mercado, no se alcanzarán siquiera los 2 millones de hectáreas, y peor aún, que la tendencia no cambiará ni siquiera si comenzara a llover regularmente. Mientras tanto, otros comentarios se inclinaban más hacia los alrededores del Congreso. Por caso, un tema que puede traer bastante cola es la respuesta a la pregunta: ¿Cuáles son los nombres de los dos senadores que el año pasado votaron en contra de la 125 y que este año se «dieron vuelta» con la prórroga de la delegación de poderes al Poder Ejecutivo por otros 12 meses? Aunque en las entidades nadie parece saber la respuesta, a pesar de la trascendencia del asunto, varios prometieron averiguarlo rápidamente. Más contundente todavía fue el comentario del especialista Rosendo Fraga al respecto: «Si hubiera habido productores en la puerta de la casa de cada uno de ellos la noche anterior a la votación, como ocurrió el año pasado, seguro que el resultado hubiera sido distinto», señaló.
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... que Uruguay va camino a su récord de producción de trigo en más de 100 años, mientras que la Argentina tendrá el área de siembra más baja en el mismo lapso». «Evidentemente, algo estamos haciendo muy mal», señaló el economista Ricardo López Murphy, durante una reunión con productores cooperativistas de distintas regiones del país. El ex ministro, muy activo en reuniones en los últimos días, tiene sin embargo, una visión positiva sobre las perspectivas. «El mundo se recupera (aunque mucho más rápido que la Argentina) y se puede lograr salir adelante. La crisis (en la Argentina) no es inexorable», dijo, aunque reconoció que para evitarla hacen falta correcciones, entre otras cosas, en el gasto público que debería bajar a 14 puntos desde los 24/26 en que se ubica en la actualidad. Cuando se lo consultó sobre la factibilidad de que este Gobierno hiciera eso, prefirió no contestar. Esa misma duda es la que parecen tener la mayoría de los productores, cada vez más escépticos sobre la posibilidad de lograr alguna corrección en la política actual. Ni siquiera hay demasiadas expectativas en el Congreso, a pesar de cierto ímpetu que había mostrado la oposición después de las elecciones de fines de junio. Por el contrario, ahora no son pocos los que prefieren que no haya directamente sesiones, como para que el oficialismo no imponga su mayoría con leyes de último momento en los meses que quedan. Éste sería justamente el caso del cordobés Alberto Cantero, y su controvertida Comisión de Agricultura que, tras meses de inactividad, inesperadamente habría comenzado a desempolvar proyectos de ley (el de Arrendamiento, el de lechería, Cuota Hilton, entre otros), aunque más como arma contra la dirigencia del sector, si escala nuevamente el conflicto, que como herramienta de respaldo a la producción argentina.


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