1 de octubre 2010 - 00:00

Dicen en el campo...

Julián Domínguez
Julián Domínguez
... que, aunque el Congreso Mundial de la Carne en Buenos Aires concitó el grueso de la atención (y de la concurrencia) del sector; y las lluvias, ahora generalizadas, hicieron despegar finalmente la campaña gruesa, dejando bastante mal parada (hasta ahora) a la mayoría de los meteorólogos, igual hubo tiempo para varios encuentros, además de la multitudinaria comida en el Tattersal de San Isidro, con que el Ministerio de Agricultura agasajó a las delegaciones extranjeras que vinieron por la OPIC que, dicen, costó $ 500.000. Pero también estuvo la gala de la Noche de la Naturaleza que anualmente organiza la Fundación Vida Silvestre, o el inédito encuentro que programaron las principales empresas aceiteras alrededor de Asagir (que nuclea a los productores de girasol), ahora preocupadas por la cada vez más alicaída siembra de la oleaginosa. En la misma línea, también hubo comentarios sobre las perspectivas del maíz (muy beneficiado con las últimas lluvias), y otras reuniones menos numerosas, pero igual de «jugosas» a la hora de los rumores e informaciones. Naturalmente, los más de 1.000 asistentes a La Rural, de Palermo, donde el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) decidió realizar -a pesar de la opinión del Gobierno- el Congreso Mundial que le asignó la Organización Permanente Internacional de la Carne, constituyeron el eje de la semana informativa del sector, tanto por los datos del exterior, como por la multiplicación de los propios.

... que, en ese sentido, la presencia del ahora ex embajador argentino en Bruselas, Guillermo Nielsen, y su mirada crítica sobre la actual producción argentina de carne, no pasaron para nada desapercibidas, en especial, por la influencia que seguramente tuvieron en sus dichos los importadores europeos, los más perjudicados por las restricciones a la exportación de carne vacuna autoimpuesta por el Gobierno local. «No vino Guillermo, que tanto hizo por nuestra producción de carne», dijo con sarcasmo un dirigente de segundo nivel, en alusión al controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que, dado el interés manifiesto que tiene por la cadena cárnica, nadie sabe por qué no concurrió ni al congreso ni a la cena en San Isidro. Allí, mientras algunos intentaban explicarles a los extranjeros por qué la Argentina se achica en materia ganadera, a pesar de los precios, la demanda y las perspectivas, y el resto de los vecinos crece, se supo también que, aunque faltan algunas semanas para que asuma, el nuevo titular de Aberdeen Angus es el dueño de La Blanca, de Delfinagro, y ex presidente de supermercados Norte, Alberto Gil, que logró imponerse a la línea «tradicional» de la entidad. A su vez, el actual presidente, Sebastián Rodríguez Larreta, pasará como director a la Sociedad Rural Argentina. Mientras, otros más técnicos, comentaban -envidiosos- que un solo grupo frigorífico brasileño, el JBS, faena diariamente en el mundo más de 90.000 cabezas, volumen que toda la Argentina faena actualmente en 10-12 días. También se hablaba en los corrillos de la reciente adquisición de otro frigorífico argentino, por parte de un grupo uruguayo, aunque en este caso, la planta está dedicada a la faena de ovinos y caprinos para exportación.



... que la educación, el manejo del protocolo y el buen gusto no son, justamente, lo que más caracteriza a varios de los funcionarios/as de Agricultura, incluido algún académico, últimamente muy nervioso, lo que lo llevó a declaraciones muy poco felices sobre los productores, que determinaron no sólo que recibiera muy pocos aplausos en su presentación, sino que casi no lo saludaran tampoco en la cena. La nota, sin embargo, la puso «Astroboy», un alto funcionario político, de traje casi plateado e impresionantes zapatos negros en punta, quien, después de comer casi todo lo que pasó por cerca de su mesa, se dedicó a hacer arreglos de encuentros sociales en París, para su muy próximo viaje al Sial, la mayor feria de alimentos del mundo. A su vez, también el ministro anfitrión, Julián Domínguez (que llegó 45 minutos después del horario que él mismo había convocado), dio que hablar cuando, en su saludo inicial, parafraseó a la presidente Cristina de Kirchner con un «Buenas noches, a todos y a todas», que complicó bastante a la traductora que tuvo unos segundos de vacilación. Más distendidos, a la hora del baile, el secretario de Ganadería, Alejandro Lotti, sorprendió «sacándole chispas» al piso con un tango flor y flor, con el que logró desplazar a otro «tapado», al actual gerente de la Rural, Marcelo Fielder, también lanzado a las pistas. Así, finalmente, pasó la noche de la cena, única participación formal de Agricultura que se opuso a que el Congreso Mundial de la Carne se hiciera en La Rural, y obligó a todo el mundo a cruzar la Ciudad entera en una noche lluviosa, para ir hasta San Isidro. Sólo el escudito de Presidencia de la Nación, en los carteles proyectados del congreso, marcó la sutil diferencia con lo que ocurría en las jornadas, que no tenían tal identificación.



... que también la inédita presentación de los aceiteros con los productores de Asagir dejó varias conclusiones y blanqueó otras tantas cuestiones, como la de la remanida Pizarra, que sólo algunos «nóveles» empleados de la industria aceitera desconocen que hace más de 20 años tiene la misma irregular situación, y es sindicada como una de las causas de la reducción productiva de esta oleaginosa. Esta vez, fue un directivo de la propia Bolsa de Buenos Aires, Guillermo Disiervi, el que revolucionó el avispero con el tema, aunque no aportó demasiado nuevo (al menos, para los que conocen el mercado), ni distinto a lo que ocurría en 1997, cuando ese mercado fue intervenido, justamente, por las irregularidades. Ahora, sin embargo, parece haber algunos avances según consignaron en la presentación en un hotel de Santa Fe y Libertad. Por caso, ambas partes trabajarían para terminar con los negativos «precios a fijar» tratando de llevar la mayor transparencia al mercado, a fin de lograr una reacción positiva en la siembra de girasol. Actualmente, la industria tiene prácticamente el 50% de su capacidad instalada ociosa, ya que la cosecha rondó los 2,7 millones de toneladas. Ahora, lluvias mediante y precios internacionales en alza, se espera una mejora, aunque no mucho más allá de los 3 millones de toneladas. Distinto sería si desaparecen las retenciones, ya que el cálculo actual ubica el gravamen a las exportaciones en u$s 135 por tonelada.

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